Food & Travel
Risotto de calabacín y limón

El plato de hoy es el compromiso ideal entre el abrazo cremoso del risotto y la delicadeza del calabacín. Es rápido, es –bastante– ligero, y el limón hace lo que hace en cualquier sitio donde aparece, que es alegrarlo todo. La clave está en el equilibrio: el limón no debe protagonizar el plato sino acompañarlo, y para eso basta con la ralladura, añadida al final, y quizá unas gotas de zumo si se quiere un poco más de vivacidad. Si te pasas, ya no sabrá a risotto sino a limonada con arroz.
El triunfo de este plato está en su simpleza y en el equilibrio: la cremosidad del arroz va muy bien con la suavidad de la hortaliza y la acidez y el aroma del cítrico 
El plato de hoy es el compromiso ideal entre el abrazo cremoso del risotto y la delicadeza del calabacín. Es rápido, es –bastante– ligero, y el limón hace lo que hace en cualquier sitio donde aparece, que es alegrarlo todo. La clave está en el equilibrio: el limón no debe protagonizar el plato sino acompañarlo, y para eso basta con la ralladura, añadida al final, y quizá unas gotas de zumo si se quiere un poco más de vivacidad. Si te pasas, ya no sabrá a risotto sino a limonada con arroz.
