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Stéphane Ratel propone que un árbitro determine la calificación GT3

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Aprovechando el escenario de las 24 Horas de Spa, tercera fecha del Intercontinental GT Challenge, Stéphane Ratel, CEO del Grupo SRO Motorsports, volvió a referirse a la situación que se presentará muy pronto cuando los fabricantes Toyota, Hyundai y Mercedes presenten sus nuevas propuestas GT3, coches extremos diseñados y construidos para las pistas y no para las carreteras. Al respecto, informó que sostuvo una reunión con los diez fabricantes comprometidos con su organización y les manifestó que de proseguir por ese camino todos van a fracasar porque se estará rompiendo el actual modelo que ha sido exitoso porque justamente parte de los modelos de producción y no al contrario. Advirtió que una vez que se instaure la tendencia de desarrollar coches para competir y después vender la versión para el público, la clase GT3 estaría mutando hacia otro terreno muy distinto, que tal vez no tenga sentido.

La categoría GT3 ha sido un éxito tanto para Ratel como para la FIA, toda vez que se eliminó la participación de los GT de fábrica cuyos costos resultaban absurdos para organizar un campeonato. Para Ratel lo que se está cocinando es un retorno a los GT1, una categoría que inició como una carrera armamentística entre los fabricantes que generó coches como el Porsche 911 GT1, el Mercedes CLK-GTR, el Panoz GTR-1 y el Jaguar XJ220 GT. Cuando SRO Motorsports fue requerido para reemplazar a BPR Organización los fabricantes y equipos profesionales habían creado una clase prototipos partiendo de los GT, lo que aceleró un cambio drástico en el concepto que derivó en la desaparición del Campeonato FIA GT y la adopción del modelo GT3. Ahora Ratel, quien ha sido testigo de primera mano de todos estos cambios, no duda en advertir que se están aproximando otra vez a los terrenos de los GT1 y eso es muy peligroso porque se demostró que fue una propuesta fallida.

Si la filosofía GT3 ha sido exitosa es porque toma un coche de calle y luego lo adapta para competición, pero si un fabricante desarrolla su coche según los límites de un reglamento técnico de carreras para luego fabricar una versión de calle, eso es un GT1 y ese es un camino equivocado que algunos están tomando y eso, además de elevar los costes hasta un punto que no está en sintonía con lo que es un programa GT3, también genera dudas en cuanto a la disposición de los coches para equipos particulares, la asistencia y los gastos operativos. Se entiende que los GT3 ahora están en el Campeonato Mundial de Resistencia, el Campeonato IMSA SportsCar y el Intercontinental GT Challenge, pero también es el pilar de otros campeonatos más pequeños que dependen de coches económicos y de programas accesibles, sin duda traer prototipos disfrazados de GT acabaría con lo que se ha construido.

En tal sentido, Ratel propone la introducción de un organismo arbitral que se encargue de determinar si un coche deportivo GT es apto para disponer de una versión GT3 porque el reglamento también obliga a comercializar un número de unidades. El fin último es no repetir la historia y volver a crear las condiciones para que aparezca en escena otro Maserati MC12 y derrumbe todo lo que se ha construido con el reglamento GT3.

En palabras de Stéphane Ratel:

Si se desarrolla un coche hasta los límites de la normativa y luego se homologa para su uso en carretera, eso es GT1. GT3 significa tomar un coche de calle y luego adaptarlo para la competición. Fíjense en la historia: cuando teníamos el Ferrari 550 Maranello GTS contra el Aston Martin DBR9 y el Chevrolet Corvette C6.R, y de repente apareció un Maserati MC12, hasta un niño de diez años podía notar la diferencia. Ayer tuve una reunión muy importante con los diez fabricantes involucrados en GT3. Les dije que si continúan así, vamos a fracasar estrepitosamente.

Vía Motorsport Total Aprovechando el escenario de las 24 Horas de Spa, tercera fecha del Intercontinental GT Challenge, Stéphane Ratel, CEO del Grupo SRO Motorsports, volvió a referirse a la situación que se presentará muy pronto cuando los fabricantes Toyota, Hyundai y Mercedes presenten sus nuevas propuestas GT3, coches extremos diseñados y construidos para las pistas y no para las carreteras. Al respecto, informó que sostuvo una reunión con los diez fabricantes comprometidos con su organización y les manifestó que de proseguir por ese camino todos van a fracasar porque se estará rompiendo el actual modelo que ha sido exitoso porque justamente parte de los modelos de producción y no al contrario. Advirtió que una vez que se instaure la tendencia de desarrollar coches para competir y después vender la versión para el público, la clase GT3 estaría mutando hacia otro terreno muy distinto, que tal vez no tenga sentido.

La categoría GT3 ha sido un éxito tanto para Ratel como para la FIA, toda vez que se eliminó la participación de los GT de fábrica cuyos costos resultaban absurdos para organizar un campeonato. Para Ratel lo que se está cocinando es un retorno a los GT1, una categoría que inició como una carrera armamentística entre los fabricantes que generó coches como el Porsche 911 GT1, el Mercedes CLK-GTR, el Panoz GTR-1 y el Jaguar XJ220 GT. Cuando SRO Motorsports fue requerido para reemplazar a BPR Organización los fabricantes y equipos profesionales habían creado una clase prototipos partiendo de los GT, lo que aceleró un cambio drástico en el concepto que derivó en la desaparición del Campeonato FIA GT y la adopción del modelo GT3. Ahora Ratel, quien ha sido testigo de primera mano de todos estos cambios, no duda en advertir que se están aproximando otra vez a los terrenos de los GT1 y eso es muy peligroso porque se demostró que fue una propuesta fallida.

Si la filosofía GT3 ha sido exitosa es porque toma un coche de calle y luego lo adapta para competición, pero si un fabricante desarrolla su coche según los límites de un reglamento técnico de carreras para luego fabricar una versión de calle, eso es un GT1 y ese es un camino equivocado que algunos están tomando y eso, además de elevar los costes hasta un punto que no está en sintonía con lo que es un programa GT3, también genera dudas en cuanto a la disposición de los coches para equipos particulares, la asistencia y los gastos operativos. Se entiende que los GT3 ahora están en el Campeonato Mundial de Resistencia, el Campeonato IMSA SportsCar y el Intercontinental GT Challenge, pero también es el pilar de otros campeonatos más pequeños que dependen de coches económicos y de programas accesibles, sin duda traer prototipos disfrazados de GT acabaría con lo que se ha construido.

En tal sentido, Ratel propone la introducción de un organismo arbitral que se encargue de determinar si un coche deportivo GT es apto para disponer de una versión GT3 porque el reglamento también obliga a comercializar un número de unidades. El fin último es no repetir la historia y volver a crear las condiciones para que aparezca en escena otro Maserati MC12 y derrumbe todo lo que se ha construido con el reglamento GT3.

En palabras de Stéphane Ratel:

Si se desarrolla un coche hasta los límites de la normativa y luego se homologa para su uso en carretera, eso es GT1. GT3 significa tomar un coche de calle y luego adaptarlo para la competición. Fíjense en la historia: cuando teníamos el Ferrari 550 Maranello GTS contra el Aston Martin DBR9 y el Chevrolet Corvette C6.R, y de repente apareció un Maserati MC12, hasta un niño de diez años podía notar la diferencia. Ayer tuve una reunión muy importante con los diez fabricantes involucrados en GT3. Les dije que si continúan así, vamos a fracasar estrepitosamente.

Vía Motorsport Total   Stéphane Ratel propone que un árbitro determine la calificación GT3

COMPETICIÓN

Aprovechando el escenario de las 24 Horas de Spa, tercera fecha del Intercontinental GT Challenge, Stéphane Ratel, CEO del Grupo SRO Motorsports, volvió a referirse a la situación que se presentará muy pronto cuando los fabricantes Toyota, Hyundai y Mercedes presenten sus nuevas propuestas GT3, coches extremos diseñados y construidos para las pistas y no para las carreteras. Al respecto, informó que sostuvo una reunión con los diez fabricantes comprometidos con su organización y les manifestó que de proseguir por ese camino todos van a fracasar porque se estará rompiendo el actual modelo que ha sido exitoso porque justamente parte de los modelos de producción y no al contrario. Advirtió que una vez que se instaure la tendencia de desarrollar coches para competir y después vender la versión para el público, la clase GT3 estaría mutando hacia otro terreno muy distinto, que tal vez no tenga sentido.

La categoría GT3 ha sido un éxito tanto para Ratel como para la FIA, toda vez que se eliminó la participación de los GT de fábrica cuyos costos resultaban absurdos para organizar un campeonato. Para Ratel lo que se está cocinando es un retorno a los GT1, una categoría que inició como una carrera armamentística entre los fabricantes que generó coches como el Porsche 911 GT1, el Mercedes CLK-GTR, el Panoz GTR-1 y el Jaguar XJ220 GT. Cuando SRO Motorsports fue requerido para reemplazar a BPR Organización los fabricantes y equipos profesionales habían creado una clase prototipos partiendo de los GT, lo que aceleró un cambio drástico en el concepto que derivó en la desaparición del Campeonato FIA GT y la adopción del modelo GT3. Ahora Ratel, quien ha sido testigo de primera mano de todos estos cambios, no duda en advertir que se están aproximando otra vez a los terrenos de los GT1 y eso es muy peligroso porque se demostró que fue una propuesta fallida.

Si la filosofía GT3 ha sido exitosa es porque toma un coche de calle y luego lo adapta para competición, pero si un fabricante desarrolla su coche según los límites de un reglamento técnico de carreras para luego fabricar una versión de calle, eso es un GT1 y ese es un camino equivocado que algunos están tomando y eso, además de elevar los costes hasta un punto que no está en sintonía con lo que es un programa GT3, también genera dudas en cuanto a la disposición de los coches para equipos particulares, la asistencia y los gastos operativos. Se entiende que los GT3 ahora están en el Campeonato Mundial de Resistencia, el Campeonato IMSA SportsCar y el Intercontinental GT Challenge, pero también es el pilar de otros campeonatos más pequeños que dependen de coches económicos y de programas accesibles, sin duda traer prototipos disfrazados de GT acabaría con lo que se ha construido.

En tal sentido, Ratel propone la introducción de un organismo arbitral que se encargue de determinar si un coche deportivo GT es apto para disponer de una versión GT3 porque el reglamento también obliga a comercializar un número de unidades. El fin último es no repetir la historia y volver a crear las condiciones para que aparezca en escena otro Maserati MC12 y derrumbe todo lo que se ha construido con el reglamento GT3.

En palabras de Stéphane Ratel:

Si se desarrolla un coche hasta los límites de la normativa y luego se homologa para su uso en carretera, eso es GT1. GT3 significa tomar un coche de calle y luego adaptarlo para la competición. Fíjense en la historia: cuando teníamos el Ferrari 550 Maranello GTS contra el Aston Martin DBR9 y el Chevrolet Corvette C6.R, y de repente apareció un Maserati MC12, hasta un niño de diez años podía notar la diferencia. Ayer tuve una reunión muy importante con los diez fabricantes involucrados en GT3. Les dije que si continúan así, vamos a fracasar estrepitosamente.

Vía Motorsport Total

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