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Una pasajera de crucero con hantavirus afirma sentirse “retenida como rehén” debido a una disputa de salud pública entre los CDC y Florida

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La exposición al hantavirus en el crucero MV Hondius activó cuarentenas y reavivó el debate sobre la gestión de emergencias sanitarias en Estados Unidos

La reciente exposición al hantavirus durante un crucero internacional ha puesto bajo el foco la gestión de emergencias sanitarias en Estados Unidos. El caso involucra al barco MV Hondius de Florida, donde al menos dieciocho pasajeros estadounidenses se vieron potencialmente expuestos al virus, lo que llevó a una serie de medidas estrictas de cuarentena tras su regreso al país. El episodio ha revelado tensiones entre distintos niveles gubernamentales y ha generado críticas entre los afectados por la forma en que se aplican las directrices de salud pública.

La exposición original ocurrió durante el viaje del MV Hondius, lo que provocó que, al regresar a Estados Unidos, todos los pasajeros potencialmente afectados fueran puestos bajo observación. El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) anunció el 11 de mayo que dieciocho ciudadanos estadounidenses habían retornado, implementándose protocolos de aislamiento para evitar la propagación del virus. De estos, dieciséis fueron trasladados al Centro Médico de la Universidad de Nebraska en Omaha, mientras que los otros dos quedaron bajo custodia médica en el Hospital Universitario Emory de Atlanta. Conforme avanzaban los días, algunos pasajeros recibieron autorización para completar la cuarentena en sus domicilios, pero otros permanecieron bajo observación estricta.

Angela Perryman, pasajera de 47 años, denunció que la cuarentena por hantavirus la hace sentirse “retenida como rehén”

Entre los casos más notorios se encuentra el de Angela Perryman, una mujer de 47 años que se ha convertido en portavoz involuntaria de los afectados. Perryman es una de las ocho personas que, hasta el 12 de junio, seguían en cuarentena en Omaha. Aunque los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) aseguraron que ninguno de los pasajeros en observación presentaba síntomas, Perryman denunció sentirse “retenida como rehén” y víctima de una “lucha de poder” entre autoridades federales y estatales. La situación personal de Perryman cobró visibilidad tras sus declaraciones públicas, en las que expresó su frustración por seguir bajo órdenes federales de cuarentena, a pesar de sus objeciones y de no mostrar signos de la enfermedad.

Perryman relató que, tras ser informada de su “cuarentena voluntaria”, ha visto restringida su libertad de manera que considera arbitraria. Según su testimonio al programa Today, asegura que la mantienen bajo custodia contra su voluntad, lo que la lleva a sentirse atrapada en una disputa burocrática que la supera como individuo. “Me tienen como rehén”, declaró, mostrando su descontento con la forma en que se están gestionando las órdenes de aislamiento.

La disputa central enfrenta a los funcionarios federales, representados por los CDC y el Departamento de Salud y Servicios Humanos, y las autoridades de Florida, lugar de residencia de Perryman. La controversia se intensificó cuando el 15 de junio el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., firmó una orden para prolongar la cuarentena de Perryman, argumentando que “las pruebas demuestran que se sigue creyendo razonablemente que la Sra. Perryman está infectada”. Esta resolución, citada por Inside Medicine, se adoptó a pesar de que un revisor médico de los CDC, el Dr. Michael Bell, había recomendado días antes que Perryman pudiera regresar a su domicilio bajo monitoreo remoto diario de síntomas y con acceso a atención médica las 24 horas en caso de desarrollar algún síntoma.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos informó que 18 pasajeros estadounidenses del crucero regresaron al país tras la posible exposición al hantavirus

A nivel federal, la postura de los CDC fue clara: las ocho personas que seguían en cuarentena cumplían con los requisitos para continuar el monitoreo en casa de manera segura, siempre y cuando se realizaran controles de síntomas y se garantizara el acceso a atención médica inmediata. La recomendación del Dr. Bell, emitida durante una audiencia el 11 de junio, apuntaba a que la vigilancia podía hacerse a distancia, minimizando el impacto sobre la libertad personal de los afectados y permitiendo que completaran la cuarentena en su entorno familiar.

Por su parte, el Departamento de Salud de Florida ha mantenido una postura crítica frente a la extensión de las restricciones. El portavoz Brian Wright declaró a NBC News que “en este momento, ni el estado de Florida ni el Departamento tienen previsto implementar medidas de vigilancia las 24 horas del día”. Insistió en que, según la perspectiva estatal, “no se justifican restricciones innecesariamente intrusivas cuando las prácticas de salud pública establecidas pueden proteger eficazmente tanto la salud pública como la libertad personal”. Esta declaración refuerza la posición de Florida de limitar la intervención estatal en la vida privada de los ciudadanos una vez que el riesgo de transmisión puede manejarse con precauciones estándar.

El caso de Perryman pone de manifiesto el conflicto entre la cautela de las autoridades federales y el enfoque menos restrictivo del estado de Florida. Perryman argumenta que es incoherente mantenerla en cuarentena hospitalaria si no presenta síntomas y que, en caso de ser liberada, cumpliría estrictamente con las precauciones recomendadas. Aseguró que no saldría de su domicilio ni siquiera si se sintiera bien, y mucho menos si percibiera síntomas similares a la gripe, conocidos como una de las primeras manifestaciones del hantavirus. “Si estoy sola en casa, es absolutamente imposible que alguien más se contagie, así que no hay peligro para la población en general. No hay motivo para tener miedo”, afirmó al medio.

La controversia sigue abierta mientras Angela Perryman y otros pasajeros continúan bajo vigilancia en Omaha, esperando una resolución definitiva sobre su situación.

 Angela Perryman de 47 años dijo al programa Today que la medida, presentada como “voluntaria”, restringe su libertad pese a no tener síntomas y la sitúa en un choque burocrático entre autoridades     

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