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Putin, en la mirilla ucraniana: protege su palacio con redes y viaja menos que nunca
La aparición de redes sobre zonas de aparcamiento próximas a Valdai revela el miedo a que Ucrania repita contra él una operación lanzada desde camiones Leer La aparición de redes sobre zonas de aparcamiento próximas a Valdai revela el miedo a que Ucrania repita contra él una operación lanzada desde camiones Leer
La guerra que Vladimir Putin lanzó lejos de Moscú vuelve ahora, de forma cada vez más visible, a los espacios que consideraba protegidos. Incluso su propia casa. En la región de Novgorod, cerca de la residencia presidencial de Valdai, han aparecido redes antidrones sobre zonas de aparcamiento de camiones. El objetivo es evitar que un camión lleno de drones ucranianos pueda soltarlos en el entorno del palacio donde vive el presidente y su familia. Tampoco ha pasado desapercibido que Putin cada vez viaja menos, y que por si acaso los desfiles son cada vez más pequeños y su escolta más grande.
En 2026 Putin ha batido un récord de ausencia de viajes por Rusia; durante más de 200 días los rusos no vieron en televisión las imágenes habituales de Putin inspeccionando fábricas, revisando cosechas o reuniéndose con ciudadanos. Una pausa tan larga no se dio ni siquiera durante la pandemia, y todo por culpa de un incremento de la preocupación por la seguridad del presidente, que pasó 158 días sin viajar al extranjero.
Putin entró en política como un hombre de acción: viajando al frente en el Cáucaso, abroncando a gerentes en fábricas y poniendo a prueba la resistencia de los que portan su maletín nuclear con interminables caminatas por el bosque. Ahora es un zar distante. Su comitiva tuvo durante años un aspecto eminentemente civil: una sucesión interminable de coches oscuros. Durante su reciente visita a Kazajistán, el convoy de Putin incluyó un blindado con espacio para ametralladora en el techo, otro vehículo con una posible estructura de guerra electrónica, unos 20 coches, 14 motos y cobertura aérea con helicóptero. El mes pasado, el desfile del Día de la Victoria se celebró por primera vez desde 2007 sin tanques y con restricciones de internet móvil. Y hay un último dato sobre el ambiente enrarecido en la capital rusa: el concierto del Día de Rusia previsto para este viernes en la Plaza Roja fue trasladado a otro lugar.
Las fotografías de las redes protectoras tapando partes de la autopista de Putin fueron publicadas el 7 de junio por el analista ruso Oleg Kashin, que explicó que se las habían enviado sus lectores. El medio ruso 'Agentstvo', analizó las imágenes: las redes se encuentran en una carretera del distrito de Valdai, a unos nueve kilómetros de una de las residencias de Putin. Ruslan Leviev, del grupo Conflict Intelligence Team, ha planteado que esas redes no están pensadas para proteger a los camiones de los drones, sino para protegerse de los camiones. Su hipótesis remite directamente a una operación que cambió la percepción rusa de la amenaza interior: la Operación Telaraña, ejecutada por el Servicio de Seguridad de Ucrania el 1 de junio de 2025 contra bases de la aviación militar rusa.
Aquel ataque tuvo un valor militar discutido en sus cifras exactas, pero un impacto político y psicológico evidente. Ucrania logró introducir drones en territorio ruso y lanzarlos desde camiones situados cerca de aeródromos militares. Los aparatos estaban ocultos en estructuras transportadas por carretera y salieron al abrirse los techos de los remolques o contenedores. Las imágenes difundidas entonces mostraron bombarderos rusos en llamas en bases situadas a miles de kilómetros de Ucrania. El objetivo no era cualquier instalación: eran aviones de largo alcance, parte de la aviación que Rusia utiliza para lanzar misiles contra territorio ucraniano y también un componente simbólico de su fuerza estratégica.
"Creo que estas medidas reflejan la preocupación general de las autoridades rusas por la seguridad de esta zona en particular", explica a este periódico el propio Kashin desde el exilio. Mantiene contacto diario con rusos en la capital y en provincias, que le informan de lo que pasa tras el velo de la narrativa oficial: "Mis amigos camioneros se quejan de que desde la primavera se les exige instalar software espía adicional en sus teléfonos, y a cada empresa de logística se le ha asignado un agente del [servicio de seguridad] FSB".
Empujado por la caída en las encuestas, Putin ha vuelto ahora a los medios tras una caída en su presencia pública. Durante este año año TASS, RIA e Interfax redujeron de forma brusca las noticias sobre Putin en sus canales de Telegram. La caída empezó tras los mensajes oficiales rusos sobre un supuesto ataque ucraniano contra la residencia de Valdai a finales de 2025. El presidente en 2026 no visitó instalaciones militares.
Peter Zalmayev, director de Eurasia Democracy Initiative y analista ucraniano-estadounidense, ve en la nueva vulnerabilidad rusa una de las consecuencias más visibles de la evolución tecnológica de la guerra: "Estamos viendo un crecimiento exponencial de las tecnologías de drones y ahora tenemos una ventana de oportunidad en cuanto a la sofisticación de la tecnología". Kashin recuerda que también tuvo impacto en Rusia el atentado contra el puente de Crimea en 2022. "Sigo de cerca la situación de los conductores y responsables de logística condenados por participar en estas operaciones. Incluso en casos en los que es evidente que el conductor desconocía la mercancía que transportaba, e incluso cuando algunos contactaron con la policía rusa para ofrecer su ayuda, son condenados a duras penas de prisión", añade Kashin, para quien "esto demuestra la seriedad con la que las autoridades rusas se toman esta amenaza".
La paranoia defensiva se mezcla con el eterno misterio sobre el paradero de Putin. Como recuerda Kashin: "En cualquier país, el palacio presidencial es un símbolo reconocible, una atracción turística. En Rusia, incluso si estalla una revolución, la gente tendrá que buscar la casa de Putin, y no hay garantía de que la encuentre"
