Ciencia y Tecnología
Este modelo matemático simuló el Mundial un millón de veces: estos son los grandes favoritos
La pelota ya rueda en el Mundial 2026 y la pregunta de siempre vuelve a flotar en cada conversación: ¿quién terminará levantando la Copa del Mundo? Intentar responderlo suele ser un ejercicio de intuición, patriotismo y alguna que otra superstición. Pero Steven Stern, profesor de ciencia de datos de la Universidad Bond, en Australia, decidió dejar las corazonadas de lado y recurrir a la ciencia.
Para ello construyó un sistema capaz de simular un millón de veces el torneo. El modelo calcula las probabilidades de cada equipo de superar cada ronda hasta llegar a la final y, finalmente, coronarse campeón.
¿El resultado?
España aparece como la ligera favorita para conquistar el título, aunque por un margen tan estrecho que cualquier exceso de confianza sería prematuro. La Roja obtiene un 15,8 % de probabilidades de ganar el Mundial, apenas por delante de Francia (15,6 %) y Argentina (15,3 %). Inglaterra ocupa el cuarto lugar con un 11 %, más rezagada que el trío de cabeza. Según el análisis, esa diferencia podría deberse en parte a la caída de Inglaterra en la clasificación tras su derrota ante Japón en marzo.
El "grupo de los nueve" sigue mandando
Estos cuatro son los únicos equipos por encima del 10 % y todos pertenecen a lo que el estudio bautiza como el "grupo de los nueve", Argentina, Brasil, Croacia, Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y España. Desde 1998 este club se ha repartido el 78.6 % de los puestos en semifinales y el cien por cien de las finales. El último campeón ajeno a este club fue Uruguay, en 1950.
Argentina, Brasil y las opciones latinoamericanas
Para Latinoamérica, la noticia más destacada es la fortaleza de Argentina. La actual campeona del mundo no solo figura entre las máximas aspirantes al título, sino que además tiene una probabilidad cercana al 25 % de alcanzar la final según las simulaciones. Brasil también aparece entre los equipos con opciones reales, aunque bastante por detrás del cuarteto principal, con un 4,9 % de probabilidades de ganar el torneo. Más atrás figuran Colombia (2,1 %), México (1,6 %) y Uruguay (1,4 %), todos con opciones de título modestas, pero no nulas.
Para armar sus proyecciones, Stern recurrió al sistema Elo de la FIFA, un método que mide la fuerza relativa de cada selección según sus resultados y la calidad de los rivales que enfrentó, ajustando las puntuaciones partido a partido. A eso le sumó una distribución de diferencia de goles basada en una investigación del alemán Andreas Heuer, que le permitió incorporar las diferencias de goles en las simulaciones y modelar con más realismo el desarrollo del torneo.
48 equipos, ¿más sorpresas en el Mundial 2026?
El Mundial 2026 además rompe el molde, por primera vez serán 48 equipos en 12 grupos de cuatro, con una ronda eliminatoria extra y un salto de 64 a 104 partidos en total.
¿Y qué dice el modelo sobre este nuevo formato? Que la puerta se abre un poco, aunque no de par en par. Las simulaciones indican que las nueve potencias históricas ocuparían alrededor del 54,2 % de las plazas en semifinales, bien por debajo del 78.6 % acostumbrado, y la probabilidad de que el campeón salga de ese club cae a 72.6 %, lejos del 100 % que marcaba la historia reciente (con la salvedad de que esta vez Italia ni siquiera clasificó).
En otras palabras, los de siempre siguen mandando, pero el margen para la sorpresa crece. No al punto de convertir a un equipo modesto en candidato al título, pero sí lo suficiente para que selecciones de segunda fila sueñen con ir más lejos de lo habitual.
Para Stern, si la FIFA hubiera optado por grupos de seis en lugar de estirar el número de equipos, el reparto habría sido todavía más pareja, aunque al precio de jugar 136 partidos en vez de 104.
Si las simulaciones se acercan a la realidad, el Mundial 2026 podría ofrecer algo poco habitual, un mayor equilibrio. España, Francia y Argentina seguirán siendo los nombres de siempre, pero el formato parece dispuesto, por una vez, a dejarle una rendija abierta a quienes buscan romper décadas de orden establecido.
