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Starmer reitera que es su "deber" seguir al frente del Gobierno británico tras la dimisión de otros dos ministros
El acorralado primer ministro asegura que Defensa es prioritaria en gasto público Leer El acorralado primer ministro asegura que Defensa es prioritaria en gasto público Leer
El primer ministro británico, Keir Starmer, resiste en su despacho de Downing Street la última rebelión de su propio gabinete, con la dimisión de los dos altos cargos de Defensa y Fuerzas Armadas confirmada el jueves, que ha puesto en cuestión el alto relieve en asuntos internacionales y de seguridad nacional que ha asumido en sus dos años al frente del Gobierno.
El dirigente laborista afronta graves acusaciones de impotencia, debilidad y falta de liderazgo para imponer las directrices sobre el gasto en Defensa necesario para combatir las guerras del siglo XXI. El veterano John Healey, entre los políticos más respetados en las bancadas laboristas, sugirió en su carta de renuncia como titular de Defensa que el primer ministro está poniendo en peligro a soldados, operativos militares y al resto del país con un plan de financiación que considera insuficiente en "estos tiempos peligrosos".
A su vez, Al Carns, que la noche del jueves anunció su cese como secretario de Estado para las Fuerzas Armadas, añadió que el plan de Starmer trata de resolver "cómo luchar la última guerra más que la siguiente". Ex marine real, con una larga trayectoria militar, pide volcar el foco en la fabricación acelerada de drones y la formación de expertos en sistemas informáticos.
"Defensa y seguridad son mi prioridad número uno", respondió Starmer este viernes en declaraciones a la BBC. El debilitado primer ministro defendió en la entrevista que su Gobierno "ha tomado las decisiones difíciles para asegurar que estamos a salvo como país".
Defensa y seguridad en el contexto actual de constante inestabilidad internacional conforman el polo complementario de actuación que Starmer enarbola frente a quienes piden su salida de Downing Street. Su posición está en la cuerda floja desde el desastre electoral del pasado mayo, el goteo de dimisiones en su equipo de Gobierno y la decisión de su principal rival político, el alcalde de Gran Mánchester y ex ministro laborista, Andy Burnham, de retar su liderazgo si la semana próxima gana una vacante parlamentaria que él mismo ha provocado.
"No voy a irme a ningún sitio", retó Starmer a sus potenciales contrincantes a través del ente público. "No creo que debamos zambullir al país en el caos de una elección de liderazgo. No se trata de vanidad. Tampoco es obstinación. Es una cuestión de deber y servicio. Es mi deber [completar el mandato de primer ministro]", añadió. Starmer tiene derecho a participar directamente como candidato si un diputado laborista provoca unas primarias.
Reino Unido destina a Defensa en torno al 2,4% del PIB y Starmer se ha comprometido a elevar el gasto al 2,6% para 2027. La OTAN exige a sus socios alcanzar un mínimo del 3,5% para 2035. Los dos cargos ministeriales cesados creen que el plan financiero de Starmer es insuficiente para lograr este objetivo.
