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Ciencia y Tecnología

Pequeño robot futbolista sorprende con disparo capaz de dejar abolladura en una pared

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Todo está abierto en el Mundial de 2026. Cada afición tiene ya a su favorita y hasta los modelos matemáticos se han lanzado a hacer pronósticos. Sin embargo, hay un "jugador" que ninguna selección querría encontrarse delante de la portería. Y por suerte para los aspirantes a levantar la Copa del Mundo, todavía no puede ser convocado. 

Se trata del T1, un robot humanoide desarrollado por la empresa china Booster Robotics que se ha vuelto viral por la "violencia" –literalmente– con la que golpea el balón.

En el video que ha recorrido las redes sociales, el androide –apenas 1,18 metros y unos 30 kilos– ejecuta una serie de penaltis con una violencia que no encaja con su tamaño. Algunos balonazos se cuelan por la escuadra, otros se estampan contra la cámara que graba la escena, y al menos uno deja en la pared una marca que parece de bala.

Más que un disparo potente

Pero el T1 no es solo un "cañón" con patas. Más allá de la potencia de sus disparos, el T1 también puede correr tras el balón, combinar jugadas, rematar y recuperar el equilibrio cuando cae.

No es su primer cuarto de hora de fama. En la RoboCup 2025, celebrada en Brasil, los equipos que usaron este modelo dominaron en la categoría "AdultSize", llevándose oro y plata, justo cuando ya afilan motores para la próxima edición, que se disputará en Corea del Sur.

Viralidad con dosis de escepticismo

Ahora bien, como ocurre con casi cualquier fenómeno viral, conviene mantener cierta dosis de escepticismo. Las imágenes que circulan por internet suelen ser una selección cuidadosamente editada de los mejores momentos, y resulta imposible saber cuántos disparos acabaron fuera de la portería antes de obtener la toma perfecta.

Aun así, el momento coincide con una creciente inquietud en el sector de la robótica.  En los últimos meses se han producido varios incidentes protagonizados por robots, entre ellos el de un operador chino golpeado por una máquina Unitree y el de un niño golpeado durante una demostración pública de baile, según recoge el New York Post.

Robots autónomos fuera del laboratorio

Para algunos especialistas, la cuestión de fondo no es que un robot pueda chutar un balón a una velocidad absurda, sino qué ocurrirá a medida que este tipo de máquinas gane presencia fuera de laboratorios y ferias tecnológicas para integrarse en entornos cotidianos.

En ese contexto, Roman Yampolskiy, profesor de la Universidad de Louisville, advirtió en declaraciones al New York Post que errores relativamente menores podrían adquirir otra dimensión cuando estos sistemas operen en entornos donde la seguridad de las personas dependa de ellos.

Por ahora, al menos, la FIFA puede respirar tranquila. No hay planes para permitir que el T1 salte al césped de un Mundial. Y después de verlo lanzar penaltis capaces de dejar huella en una pared, probablemente tampoco haya muchos defensas dispuestos a pedir que cambien las reglas.

 

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