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El entierro de Lyhanna reactiva las protestas en Francia por la violencia hacia los niños

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El cortejo fúnebre recorrió el pequeño pueblo de 6.000 habitantes sacudido por la tragedia Leer El cortejo fúnebre recorrió el pequeño pueblo de 6.000 habitantes sacudido por la tragedia Leer   

El entierro de Lyhanna, la niña de 11 años encontrada muerta en una granja abandonada en Fleurance, al sur de Francia, ha reactivado la movilización de las asociaciones feministas y de protección de la infancia, que reclaman una ley integral contra la violencia hacia las mujeres y los niños y han convocado nuevas manifestaciones ante los tribunales a partir del lunes.

Decenas de motoristas con la foto de Lyhanna en el manillar y 200 compañeros de su escuela con camisetas blancas se sumaron al tributo final celebrado en el cementerio municipal de Fleurance, en un clima de tristeza y frustración. El cortejo fúnebre recorrió el pequeño pueblo de 6.000 habitantes sacudido por la tragedia, hasta llegar a las puertas del camposanto, donde el alcalde Grégory Bobbato hizo pública una carta de los ediles dirigida al presidente Emmanuel Macron.

El acto público dejó paso a una ceremonia "estrictamente privada" a petición de la familia, que pidió el respeto a su privacidad, después de agradecer las muestras de apoyo y las manifestaciones bajo la consigna "Nunca más" que se han replicado a lo largo de la semana en todo el país.

Los medios franceses destacaron cómo el Centro Nacional para los Niños Desparecidos Explotados (NCMEC) había puesto en previo aviso a las autoridades francesas sobre las actividades 'online' del sospechoso de la muerte de Lyhanna, Jerôme Barella, que había sido denunciado en agosto del 2025 por violación a una niña de 10 años.

Joël Barella, padre del sospechoso, había sido acusado por su parte por dos nietas de incesto por incidentes ocurridos entre el 2010 y el 2018. Un hermano del sospechoso ha sido también detenido en la última semana por su supuesta agresión sexual a una menor y violación de su propia pareja.

Jerôme Barella, que tiene dos hijos que iban al mismo colegio que Lyhanna, se aprovechó aparentemente de la amistad con la niña para invitarla a una fiesta de cumpleaños en pijama y posteriormente agasajarla con meriendas a la salida del colegio. El sospechoso reconoció haber recogido a la niña a la salida del colegio en su propio coche el día de su desaparición, aunque aseguró haberla dejado "viva" en la puerta de la piscina municipal.

Al cabo de seis días de intensa búsqueda, la policía encontró el cadáver de Lyhanna en un granja abandonada a 15 kilómetros del pueblo, donde el propio Barella llegó a trabajar hace años. La declaración del ex propietario de la granja fue clave para dar con el cuerpo sin vida de la menor.

"Continuaremos con las movilizaciones porque el caso de Lyhanna es una injusticia de las muchas que se siguen cometiendo en este país", declaró por su parte Anne-Cécile Mailfert, presidenta de la Fundación de Mujeres, que ha logrado el apoyo de 300.000 firmas a su propuesta para una ley integral de protección de los menores y las mujeres.

"Estamos presenciando el inicio de un #MeToo contra la violencia hacia los niños", declaró por su parte la ministra delegada de Igualdad de Género, Aurore Bergé, que defendió sin embargo al minsitro de Justicia Gérald Darmanin frente a las peticiones de dimisión: "La idea no es encontrar un chivo expiatorio ni culpar a todos los magistrados y policías del país; lo que tenemos es un problema un problema sistémico y nuestra responsabilidad consiste en actuar".

 

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