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Sánchez llega a la cumbre de la OTAN dispuesto al choque tras ser señalado por el gasto militar

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Rutte marca el paso a España y le exige un plan "creíble" para alcanzar el 5% del PIB. Moncloa se resiste y reta a la Alianza a probar que no cumple Leer Rutte marca el paso a España y le exige un plan "creíble" para alcanzar el 5% del PIB. Moncloa se resiste y reta a la Alianza a probar que no cumple Leer   

Por las calles de Ankara, los carteles y las lonas que promocionan la celebración de la cumbre de la OTAN tapan edificios y explanadas derruidas o en construcción. Quizás una metáfora de la realidad de la Organización, obligada a una reseteo tras las presiones y el distanciamiento de EEUU hacia sus socios. En una organización para la disuasión, las armas entre algunos miembros están en lo alto. Mientras Donald Trump y Mark Rutte, secretario general de la Alianza, presionan a España y otros países europeos para que incrementen su gasto en Defensa, Pedro Sánchez llega a Turquía a poner pie en pared y reiterar su negativa a llegar al 5% del PIB. Ante la desconfianza estadounidense y de otros socios, España llega dispuesta al choque con la reivindicación de que no es una oveja negra. Y exhibe datos para ellos: en los últimos ocho años ha incrementado su gasto militar de 11.172 millones a 35.419 millones, un aumento del 154%; en 2025 ocupó el séptimo puesto con respecto a los 32 países contribuyentes en gasto, desembolsando lo mismo que la suma de 13 países aliados.

Desde La Moncloa sacan la calculadora y las tablas para defenderse de los reproches de Trump. Consideran que con los datos que ofrecen y que expone la propia OTAN no deberían estar entre los países a los que se persiguiera y coaccionara. Pero el presidente de EEUU tiene enfilada a Europa, con predilección por nuestro país, porque consideran que deben gastar más ellos y así gastar menos su Administración. Hasta ahora, España figuraba en la cola de gasto sobre el PIB en Defensa.

En 2025 se llegó al objetivo del 2% y Sánchez está decidido a no moverse por más ataques, amenazas o presiones que haya. Desde el Gobierno admiten la discrepancia profunda con la Casa Blanca ante su negativa de llegar al 5%, pero no lo consideran una senda adecuada. Señalan que en los contactos que ha habido con el Gobierno estadounidense y con el embajador de EEUU en España se le ha trasladado y explicado los datos de inversión y la posición de La Moncloa. Ellos dicen, exponen su verdad y emplazan a que si Trump tiene otra la haga pública. Creen que si no se discute en base a los datos, todo queda reducido a meras opiniones subjetivas.

En pleno choque con Trump, acrecentado por la negativa de Sánchez a que las bases de Rota y Morón fueran empleadas en el marco de la guerra en Oriente Próximo, la delegación española viaja a Ankara tranquila y, creen, con los deberes hechos, mientras en la OTAN les siguen poniendo un "necesita mejorar". Su propósito en una cita que ven clave para el futuro de la Alianza, donde Europa debe asumir galones -La Moncloa apuesta por la creación de un ejército europeo-, es combatir un relato que fuentes gubernamentales consideran que hay quien quiere instalar dentro y fuera de España para presentarles arrastrando los pies. Mantiene la posición de que gastando el 2,1% del PIB van a poder cumplir con los compromisos adquiridos. Se plantan. Con ese gasto, argumentan, España es el tercer aliado con más efectivos desplegados en misiones de paz y seguridad; el segundo mayor contribuyente de capacidades navales; y el cuarto en capacidades aéreas.

Fuentes del Gobierno insisten en que hacer lo que piden Trump y Rutte supondría mermar el Estado del bienestar. Es el mismo ejercicio de que viene el lobo que aplicaban a la llegada de Vox a los gobiernos. Alentar de un peligro si se hace realidad una hipótesis. En este caso, aumentar el gasto militar. Traducen el miedo a números: supondría movilizar 780.000 millones hasta 2035, lo que, señalan, pondría en peligro la prestación de los servicios públicos y obligaría a subidas de impuestos, incremento de la deuda y recortes en el Estado del bienestar. Esta realidad encierra, también, el hecho de que el crecimiento del gasto militar es algo que no comparten los socios de gobernabilidad del PSOE, y que por eso ante la falta de Presupuestos se ha tenido que ir haciendo en muchas ocasiones con ingeniería fiscal con acuerdos en el Consejo de Ministros, y que no es compartido por toda la sociedad española. Amén de que disparar el gasto en Defensa chirría con la imagen de abanderado del no a la guerra con la que se viste Sánchez.

Esa realidad que dibuja el Gobierno no es la misma que observa la Organización del Tratado del Atlántico Norte, donde no comparten la euforia que se desprende de Madrid. Se le reconocen el avance en inversión, sí, aunque Rutte dijo que parte de ese incremento hasta el 2% se debe al "factor Trump", esto es, a la presión que ejerció el año pasado el presidente de Estados Unidos. Pero se pide mucho más y, además, las fuentes consultadas tampoco son tan categóricas como España a la hora de analizar la aportación de capacidades.

En la Alianza no creen, en absoluto, que con el 2% de inversión que defiende La Moncloa sea suficiente y el propio secretario general adelantó que espera que los aliados "presenten planes claros, concretos y creíbles para alcanzar el objetivo del 5%" de Producto Interior Bruto (PIB) de inversión en Defensa.

La OTAN sigue manteniendo que es imprescindible avanzar hacia esa cifra, y Rutte también avisó que tiene "los medios", "la manera", para convencer a los aliados que se resistan. "Uno o dos", añadió durante la rueda de prensa previa a la cumbre que tuvo lugar ayer en clara alusión a España.

Desde el Ministerio de Exteriores español se emplea también como argumento para arrancar a España el cartel de oveja negra que hay varios países que no han cumplido con sus obligaciones como parte de la Alianza, mientras que la OTAN señala que en realidad esto es un examen que se hace a largo plazo. Hasta 2035. Y que, por ahora, lo que se está haciendo es alertar a los aliados más rezagados de que no están progresando de manera adecuada. Pero no son tan tajantes como en el equipo de José Manuel Albares.

Además, estos países son, en gran medida, los que tienen problemas para llegar al 2% de inversión de PIB. Esto es, Eslovenia, Hungría, República Checa o Albania, y fuentes de la OTAN apuntan que estos son los que igualmente tendrían problemas para cumplir con las capacidades. Ningún gran país, por lo tanto, y ninguno que en principio sea en absoluto comparable con una potencia como España.

 

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