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La renovación del Reflecting Pool desata críticas por algas, desprendimientos y vandalismo en Washington

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La renovación del Reflecting Pool del National Mall frente al Lincoln Memorial desató polémicas técnicas, sociales y políticas (REUTERS/Aaron Schwartz)

El Reflecting Pool del National Mall, frente al Lincoln Memorial en Washington D. C., vive días de tensión tras una costosa renovación que terminó desatando polémicas técnicas, sociales y políticas.

La obra, impulsada por el presidente Donald Trump y valorada en USD 14,7 millones, debía ser el centro de las celebraciones por el 250º aniversario de Estados Unidos, pero ahora concentra miradas y críticas por el deterioro prematuro y los incidentes de vandalismo.

La restauración, iniciada a finales de marzo de este año con la promesa de devolver la “gloria” al estanque, incluyó pintar el fondo con un tono azul bandera de Estados Unidos.

Esta decisión motivó incluso una demanda de una organización sin fines de lucro, que denunció que se eludieron los procedimientos de consulta federales.

La obra impulsada por Donald Trump costó USD 14,7 millones y estaba prevista como eje de las celebraciones por el 250º aniversario de Estados Unidos (REUTERS/Aaron Schwartz)

A los pocos días de que Trump anunciara la finalización de los trabajos, comenzaron a observarse desprendimientos en el fondo y un crecimiento de algas, pese a los esfuerzos de los operarios por mantener el agua limpia.

El Departamento del Interior calificó el fenómeno como residual y esperable tras la reactivación del flujo hidráulico, pero el problema escaló con rapidez.

Fallos técnicos y medidas para frenar las algas

Para intentar controlar la proliferación de algas, empleados del Servicio de Parques Nacionales recurrieron a métodos como el vaciado parcial, la filtración avanzada y la aplicación de peróxido de hidrógeno.

Sin embargo, el estado del agua y de la pintura siguió deteriorándose, lo que llevó a que la autoridad de agua de DC otorgara un permiso para drenar nuevamente el estanque y proceder a nuevas reparaciones, cubiertas por garantía de la empresa encargada.

La restauración, que originalmente iba a costar USD 1,8 millones, multiplicó su presupuesto por casi siete debido a la urgencia de terminar antes del 4 de julio.

Pocos días después del anuncio de finalización, el Reflecting Pool mostró desprendimientos en el fondo y crecimiento de algas pese a las tareas de limpieza (REUTERS/Aaron Schwartz)

El senador demócrata Jeff Merkley calificó el gasto como un “vergonzoso desperdicio de recursos”, mientras que en redes sociales se cruzaron acusaciones de sabotaje y defensa de la gestión presidencial.

Arrestos, vandalismo y escalada del conflicto

La situación se agravó con episodios de vandalismo. Según fuentes oficiales, la policía arrestó a cinco personas, entre ellas el exolímpico David Hearn, quien declaró a CNN que solo examinó una sección desprendida durante un paseo y negó haber causado daños.

Otros cinco individuos recibieron citaciones federales, y se reportaron catorce incidentes policiales, incluidos cortes deliberados de más de 75 metros en el revestimiento azul.

El presidente Trump endureció el discurso: advirtió que quien dañe el estanque podría enfrentar 10 años de prisión, y atribuyó —sin pruebas— el daño a sabotajes. El número “8647”, pintado en el fondo y asociado a consignas contra Trump, alimentó teorías de enfrentamiento político.

Turistas, reacciones y un símbolo de polarización

El Reflecting Pool, que buscaba convertirse en el nuevo reflejo de los monumentos de la ciudad, terminó siendo un punto de atracción para turistas y residentes, que se acercan tanto para fotografiar el agua verde y los trabajos de limpieza como para llevarse fragmentos del revestimiento azul como recuerdo.

El presupuesto de la restauración del Reflecting Pool pasó de USD 1,8 millones a USD 14,7 millones por la urgencia de terminar antes del 4 de julio (REUTERS/Annabelle Gordon)

La controversia sobre el estanque resume el clima de polarización en Estados Unidos. Visitantes como Matthew Weimer celebraron la iniciativa de renovación, mientras otros, como Qayla Sykes, calificaron la escena de surrealista y desagradable.

Las autoridades esperan resolver los problemas antes de las festividades nacionales, aunque el caso ya se convirtió en un ejemplo de cómo una obra pública puede derivar en conflicto, debate y curiosidad colectiva.

El Reflecting Pool, lejos de unir a la ciudadanía, expuso las dificultades de gestionar y proteger los monumentos históricos en un contexto de alta tensión política y social.

 La obra frente al Lincoln Memorial, proyectada como símbolo del 250º aniversario, exhibe fallas tempranas y episodios policiales, mientras autoridades ordenan nuevos drenajes y activan reparaciones bajo garantía para intentar estabilizar el estanque     

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