EEUU
Grandes ciudades de EE. UU. camino al millón de USD por vivienda: qué significa para los que alquilan y compran en Miami, Los Ángeles, Nueva York y Houston
El ingreso familiar necesario para comprar una vivienda de precio medio en Estados Unidos casi se duplicó desde 2020 y ya superó los USD 120.000, un salto que reflejó hasta qué punto el encarecimiento de las casas y de las hipotecas frenó la demanda y mantuvo la actividad del mercado en niveles inusualmente bajos, según el informe anual del Joint Center for Housing Studies de la Universidad de Harvard, citado por Fox Business.
La presión sobre los compradores se vio con claridad en dos cifras del tramo más reciente del mercado: la cuota mensual para una vivienda de precio medio llegó a USD 3.100 en el cuarto trimestre de 2025, frente a USD 1.700 a comienzos de 2020, y las tasas hipotecarias se mantuvieron por encima del 6%.
Ese aumento empujó el umbral de ingreso necesario para afrontar la compra desde USD 66.000 en 2020 hasta el nivel actual.
El reporte, titulado State of the Nation’s Housing, señaló que los precios medianos tanto de las viviendas nuevas como de las usadas ya superaron los USD 400.000.
En el caso de las casas existentes, el valor subió 54% desde 2020 y equivalió a cerca de cinco veces el ingreso medio, por encima de la relación de tres veces que predominaba en la década de 1990.
Para quienes buscan comprar o alquilar en grandes mercados urbanos, el movimiento de esos indicadores anticipó un escenario de accesibilidad más restrictivo, con cuotas más altas y un listón de ingreso que subió con rapidez en ciudades como Miami, Los Ángeles, Nueva York y Houston, en un contexto de oferta limitada y crédito más caro.
Ventas en mínimos y demanda deprimida: el nuevo centro del mercado
De acuerdo con el centro de estudios de Harvard, las ventas de viviendas existentes se mantuvieron cerca del nivel más bajo en 30 años, una marca que se alcanzó por primera vez en 2023.
Las ventas de viviendas nuevas cambiaron muy poco, mientras que aumentó la permanencia de inquilinos y bajó la ocupación de nuevas unidades de alquiler.
La construcción también dio señales de enfriamiento. Los inicios de obra cayeron 1% en el último año, arrastrados por un descenso de 7% en las viviendas unifamiliares.
El diagnóstico del informe resumió el cambio de clima en el sector: “Aunque la escasez de oferta sigue siendo una preocupación importante, la demanda deprimida se convirtió en el tema central de la vivienda durante el último año”. La publicación vinculó ese giro con una desaceleración tanto en la formación de hogares propietarios como en la de inquilinos.
La tasa de crecimiento de los hogares propietarios se redujo a la mitad y eso llevó a que la tasa de propiedad de vivienda bajara por segundo año consecutivo.
Al mismo tiempo, el aumento interanual del número de inquilinos en el primer trimestre de 2026 fue inferior a la mitad del registrado un año antes.
Empleo, confianza y costos: por qué se frenó la decisión de comprar y mudarse
Según el informe difundido por el Joint Center for Housing Studies, la incertidumbre económica pesó sobre la demanda habitacional. El crecimiento del empleo pasó de 1,5 millones de puestos en 2024 a apenas 116.000 en 2025.
La confianza del consumidor cayó más de 20 puntos porcentuales en 2025 y siguió bajando en la primera parte de 2026 a causa de la guerra con Irán, hasta tocar en abril su mínimo histórico. Ese deterioro, explicó el estudio, afectó decisiones clave del mercado residencial.
“Sin trabajo, es menos probable que los graduados formen un nuevo hogar o se muden a una nueva región”, indicó el informe. “Sin confianza en el empleo, es menos probable que las familias se muden o hagan una gran compra como una casa”.
El medio remarcó que, además de esa incertidumbre, los altos costos y la falta de opciones accesibles profundizaron la debilidad de la demanda.
La combinación de precios elevados, crédito caro y escasez de nueva oferta volvió más difícil tanto comprar una vivienda como afrontar los pagos mensuales.
El estudio describe un mercado con demanda deprimida como tema central, con retroceso en la tasa de propiedad por segundo año seguido y un freno en el crecimiento del número de arrendatarios durante el primer trimestre de 2026
