Mundo Motor
Probamos el Audi A5 de acceso: cuando 150 CV sí son suficientes
Aunque parece que fue hace un siglo, no hace mucho que Audi ofrecía dos opciones de berlina media, el A4 más convencional y el A5 con carrocería coupé y cabrio que luego se extendió con el sportback. Pues bien, ahora el A5 es casi todo eso a la vez (exceptuando el cabrio, una silueta que parece que pasará a la historia).
La nueva berlina de Audi ha crecido hasta acercarse a un A6 y, sorprendentemente, su versión de acceso mueve el conjunto con más solvencia de la esperada.
Aunque parece que fue hace un siglo, no hace mucho que Audi ofrecía dos opciones de berlina media, el A4 más convencional y el A5 con carrocería coupé y cabrio que luego se extendió con el sportback. Pues bien, ahora el A5 es casi todo eso a la vez (exceptuando el cabrio, una silueta que parece que pasará a la historia).
De hecho, si echamos un vistazo al nuevo A5 vemos en el perfil una silueta de tres volúmenes bien disimulada, pero plausible. Una caída del techo muy fluida (las puertas sin marco ayudan) y cinco puertas (con un enorme portón que da acceso a un maletero de 445 litros). Además, el coche tiene mucho más porte. De hecho, es claramente más grande que el antiguo A4 (4,82 metros por los 4,76 del modelo ya desaparecido).
Más porte, más tamaño y, como veremos, más tecnología. Eso significa, claro está… un precio más alto. Pero… ¿y si miramos la versión más accesible, con el motor TFSI de 150 caballos? Hablaríamos entonces de 48.900 euros -que no parece una cifra desorbitada en el escenario de precios que manejamos hoy día- que es un precio inferior al de los Mercedes Clase C o BMW Serie 3 de acceso gasolina (ambos, eso sí, algo más potentes).
La presencia, tanto interior como exterior, de nuestra unidad de pruebas con el acabado S Line (equipada con un buen número de extras) demuestra que optar por el A5 ‘básico’ no significa que tengamos necesariamente que renunciar a una imagen elegante, aunque la versión de acceso no luzca tanto como la nuestra, con traje de gala.
Entonces… ¿pincharemos con el motor? Esta es la parte buena porque, salvo que seamos un perfil de conductor muy concreto, tampoco. 150 caballos parecen pocos (y, de hecho, íbamos con el prejuicio de que se iba a quedar muy corto y… realmente no es para tanto) pero después de hacer más de 1.000 kilómetros en todos los escenarios podemos decir que el coche cumple en la mayoría de escenarios.
Evidentemente no es un prodigio de explosividad (a cambio, es bastante homogéneo en bajas y medias revoluciones), pero se mueve bien en condiciones de circulación normales, tanto si queremos ir ágiles en ciudad como a ritmos normales de tráfico en autovía. Es alegre en aceleración, lo cual maquilla bastante que una vez ya a buen ritmo, le cuesta ir más allá. Pero, si no queremos jugarnos el carnet, no vamos a llegar a estos extremos.
Al motor le faltaría, puestos a pedir, un puntito de suavidad adicional en forma de menores vibraciones… pero entonces no estaría lejos de sus ‘hermanos mayores’ más potentes y refinados. El cambio, automático de 7 velocidades, acompaña esa dulzura general. Tan es así, que ni siquiera escalando en el grado de deportividad en su escala de modos de conducción (Efficiency, Comfort y Dynamic) encontramos demasiado carácter. De hecho, en situaciones como una incorporación justa a una autovía o un adelantamiento en vías de un carril por sentido tenemos que tirar del programa S del cambio para sentir ese impulso extra que nos de confianza.
Donde el A5 ha ganado muchísimos enteros respecto al A4 es en dinamismo. Su nueva plataforma y, sobre todo, sus nuevas dimensiones le ponen un nivel por encima en comportamiento y eficacia. La suspensión es cómoda, que no blanda, pero es verdad que no se atisba nada de la deportividad de los S y RS… como también es normal. Y, como lo que funciona no se toca, la dirección –una de las grandes virtudes, a nuestro entender, de los Audi– sigue teniendo un tacto realmente sólido… (aunque sea eléctrica).
Y hablando de ganar… su habitabilidad trasera es de otra dimensión respecto a los anteriores (claro, que también ha crecido bastante en tamaño). El espacio para las piernas es más que suficiente incluso para pasajeros altos y no hay agobios en cuanto a altura. Otra cosa es que un tercero detrás no encuentre buen acomodo, pero eso pasa hoy en día en casi todos los coches modernos. Y se remata con un buen maletero… así que tenemos en el A5 un completo compañero de viaje.
Seguimos con pros: su nuevo interior es claramente un salto al futuro (aunque los chinos con su amor por las pantallas han acelerado el proceso). El nuevo A5 ya viene con la nueva configuración de salpicadero de la marca de los aros con una pantalla curva que acoge el display digital (muy moderno, con es seña de identidad en Audi) y el monitor principal.
Opcionalmente puede equipar una tercera pantalla para el acompañante (que, esta vez, no se integra muy bien con el conjunto principal, pero que tiene la ventaja de que no distrae al conductor, porque cuenta con una tecnología de privacidad que la opaca en ese ángulo de visión. El pasajero, además, podrá disfrutar de plataformas de streaming como DAZN, Netflix o Disney. Eso sí, ese opcional nos costará 5.590 euros porque forma parte del paquete Confort (junto a los faros matrix LED, climatizador trizona y un buen ramillete de asistentes avanzados, entre otros elementos).
Cosas que nos han gustado menos: el funcionamiento de algunos ADAS, especialmente en sistema de mantenimiento activo de carril que actúa sobre el volante con golpes demasiado bruscos. También experimentamos cómo los destellos luminosos que nos alertan de la presencia de un coche en el ángulo muerto se activaban en algunas ocasiones (en autovía) cuando no había ningún peligro. Nosotros lo achacamos a un problema puntual de esa unidad ya que no lo habíamos notado nunca antes.
El acabado S Line (que eleva el precio del A5 hasta los 57.170 euros) añade llantas de 19″ -las de serie son de 17″- asientos deportivos, faros led Pro con intermitentes dinámicos y suspensión deportiva.
En resumen, que el antiguo A4 ahora se llama A5, pero realmente lo que está es más cerca de un A6. Que no es mala cosa…




