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Qué tan listo está el césped de MetLife para la final del Mundial si jugadores y técnicos lo describen seco, duro y difícil para jugar
El estado del césped del MetLife Stadium, sede de la final del Mundial 2026 el 19 de julio, abrió un debate tras los dos primeros partidos jugados allí: futbolistas y entrenadores lo describieron como una superficie seca, dura y difícil para jugar, mientras la FIFA sostuvo que está en condiciones “excelentes” para la competencia y la seguridad de los jugadores.
El cuestionamiento se instaló cuando al estadio de East Rutherford en Nueva Jersey todavía le quedan seis partidos antes de la definición.
En total serán ocho encuentros en esa cancha durante el torneo, lo que convertirá cada presentación en una nueva prueba para un campo que ya había sido cuestionado el año pasado durante el Mundial de Clubes.
Según The Athletic, apenas terminó la victoria de Francia por 3-1ante Senegal el 16 de junio, el equipo de mantenimiento ingresó de inmediato al campo.
Los operarios revisaron tramo por tramo, alisaron sectores, pisaron con fuerza otras zonas, rastrillaron la superficie, airearon el césped, lo cortaron y marcaron uniones con banderas naranjas y verdes.
Las críticas de jugadores y técnicos
Ese trabajo comenzó mientras los 80.545 espectadores abandonaban el estadio y ya estaba orientado al siguiente compromiso, Senegal ante Noruega, programado para el 22 de junio. La atención sobre la cancha no es menor porque el recinto recibirá la final dentro de cuatro semanas exactas.
Las primeras críticas públicas llegaron después del debut de Brasil en ese estadio, el 13 de junio ante Marruecos. Vinicius Júnior dijo a TNT Sports Brasil que el campo dificultaba el juego por la forma en que circulaba la pelota.
“Por el clima y el calor, el césped se seca rápido y el partido termina siendo muy lento. No podemos construir un ritmo”, afirmó.
“Eso complica las cosas porque queremos jugar. Queremos mover la pelota de un lado al otro y esto altera nuestro juego. Pero tenemos que adaptarnos porque creo que será así durante todo el torneo. Todos tendrán que jugar en las mismas superficies”.
Tres días después, tras el Francia-Senegal, el seleccionador francés Didier Deschamps evitó al principio profundizar sobre el tema, pero luego definió la cancha como una superficie “especial” y “diferente”.
Añadió: “Tenemos que acostumbrarnos a esto. Puede que haya cemento debajo del césped. Aquí hay trozos de hierba muy cortos. Pero nos adaptamos. Esto sí genera un cambio, pero tenemos en cuenta estos aspectos técnicos”.
El mediocampista francés Adrien Rabiot fue más directo. “Parecía más bien una cancha artificial. Era dura y rígida”, dijo. Luego agregó: “Espero que encontremos mejores canchas en nuestros otros partidos”.
La publicación también recogió críticas en redes sociales durante el partido entre Francia y Senegal. Desde la tribuna de prensa, algunas zonas parecían más gastadas de lo que mostraban luego a nivel de campo, aunque la percepción visual desde arriba, según esa observación, podía exagerar el desgaste.
La respuesta de la FIFA
La FIFA respondió con un respaldo explícito no solo al césped del MetLife Stadium, sino a las 16 canchas utilizadas en el Mundial.
En una declaración enviada a The Athletic, el organismo aseguró que invirtió más de cinco años en investigación, pruebas e innovación junto con especialistas en césped, operadores de estadios y actores del fútbol para ofrecer las mejores superficies posibles.
“La canchas de los 16 estadios de la Copa Mundial de la FIFA 2026 se mantienen en condiciones excelentes”, sostuvo.
También afirmó que las diferencias de apariencia en televisión o en persona “no reflejan necesariamente la calidad, la salud o la capacidad de juego del césped”.
El organismo detalló además que sus equipos realizan pruebas y controles antes de cada partido, con mediciones sobre humedad, firmeza y estado general de la superficie.
Los planes de riego, señaló, se ajustan a las condiciones de cada sede y de cada jornada, y el monitoreo continúa durante todo el torneo, incluso con irrigación antes y durante los encuentros conforme a protocolos establecidos.
La necesidad de ese cuidado permanente se vio incluso en el entretiempo del partido del martes en MetLife Stadium. Trabajadores con chalecos verdes identificados como “pitch” pisaron nuevamente sectores del campo, alisaron el césped, retiraron restos que parecían hierba muerta y los colocaron en baldes, mientras el sistema de aspersión humedecía la superficie para evitar que se secara y volviera más lento el juego.
Los antecedentes y el montaje del campo
Las dudas sobre esta cancha no empezaron en el actual Mundial. Durante el Mundial de Clubes del año pasado, el estadio recibió nueve partidos, incluida la final entre Chelsea y Paris Saint-Germain, y tras el encuentro inaugural ya habían sido críticos los entrenadores de Porto y Palmeiras.
Antes de aquel torneo, la FIFA dispuso de una ventana de seis días a comienzos de junio de 2025 para preparar el césped para una competencia internacional.
Para este Mundial, en cambio, la instalación de la superficie comenzó a inicios de mayo de este año, y los responsables del campo ya anticipaban entonces que la primera prueba llegaría con el debut del torneo en ese estadio.
El césped del Mundial en MetLife fue traído desde una granja de Carolina del Norte y necesitó 27 camiones para completar un viaje de 12 horas hasta East Rutherford.
El plan original era utilizar césped de Tuckahoe Turf Farms, en Hammonton, Nueva Jersey, pero un invierno riguroso obligó a modificar esa decisión.
Debajo de la superficie hay varias capas, junto con sistemas de riego y ventilación por vacío diseñados para ayudar al campo a soportar los patrones climáticos adversos del estado. Ese montaje exige cuidado durante las 24 horas.
La final sumará otra dificultad logística: se espera un espectáculo de medio tiempo sobre el propio campo. El jefe de césped David Graham dijo previamente a The Athletic que los organizadores reservaron de manera deliberada una ventana de dos semanas entre el partido de octavos de final del 5 de julio y la final del 19 para construir el “mejor escenario posible” para el partido decisivo.
Con ocho partidos previstos en esa cancha y seis aún por disputarse, el desgaste quedó bajo la lupa a exactamente cuatro semanas del duelo decisivo del 19 de julio, mientras operarios ingresan tras los juegos para alisar, airear y humedecer sectores
