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Nos subimos al Alfa Romeo 33 Stradale, el coche que nació obra de arte para cambiarlo todo

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No todos los días tiene uno la oportunidad de subirse a uno de los coches más especiales y exclusivos del mundo del automóvil, sin embargo Alfa Romeo lo ha hecho posible, permitiéndonos además conocer de primera mano y a través del principal responsable de su creación, el Alfa Romeo 33 Stradale. Esta es su historia y el interesante futuro que deja tras de sí.

Crear un coche como el Alfa Romeo 33 Stradale en estos tiempos es un proyecto poco menos que imposible. No es ningún secreto que la industria automovilístico ha perdido el gusto por el riesgo y romper con lo establecido, por eso el proyecto 33 liderado por Alejandro Mesonero-Romanos como jefe de diseño de Alfa Romeo es un regalo, no sólo para los fans de la histórica firma italiana, sino para cualquier amante del automovilismo.

Cuando el Alfa Romeo 33 Stradale comenzó a gestarse, la Stellantis de por aquel entonces tildó de locura semejante proyecto. 33 coches, precio de 2 millones de euros y fabricación artesanal. Efectivamente suena a locura, pero Mesonero-Romanos y Jean Philippe Imparato, máximo responsable de Alfa Romeo por aquel entonces, consiguieron convencer a Carlos Tavares, CEO de Stellantis en esos momentos, para poner en marcha el desarrollo del 33 Stradale con la promesa de convencer a al menos 15 clientes de embarcarse en esta empresa y realizar el correspondiente depósito.

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Dicho y hecho. Según explica el propio Mesonero-Romanos, los primeros propietarios del 33 Stradale surgieron durante el Gran Premio de Monza de Fórmula 1 en 2022. Allí la marca aprovechó su presencia como equipo oficial junto a Sauber para mostrar los primeros bocetos a clientes potenciales, unos diseños que aún ni siquiera eran finales, pero que permitía vislumbrar imaginar cómo de especial iba a ser el coche que apenas había comenzado a gestarse y cómo de exclusivo sería su proceso de configuración y fabricación.

Y precisamente el proceso desde aquella reserva hasta la entrega del coche ya fabricado por Carrozzeria Touring, es posiblemente lo mejor de ser propietario del Alfa Romeo 33 Stradale. Pues el cliente de este modelo es, desde el primer minuto, un integrante más del equipo responsable de este superdeportivo, siendo partícipe en todo momento de la confección de hasta el más mínimo detalle, disfrutando de un trato cercano y totalmente personalizado, lo que ha permitido dar vida a un club automovilístico sumamente exclusivo… pero que ellos mismos no dudan en denominar como familia.

Además, la postventa es otra parte primordial de la experiencia, pues la marca se encarga del mantenimiento y reparaciones del modelo sin importar en qué lugar del mundo esté el coche. Los clientes disponen de servicio Flying Doctor para cualquier eventualidad, sumando a ello el respaldo de la red de concesionarios oficiales de Alfa Romeo por todo el mundo.

Esta concepción, que va mucho más allá del vehículo, permite entender a la perfección la filosofía que define el 33 Stradale y el futuro de esta nueva línea de trabajo dentro de la división BottegaFuoriserie. No se buscan números estratósfericos, no se buscan grandes producciones, el objetivo es crear coches con alma, una experiencia de adquisición y pertenencia diferente a cualquier otra presente en el mercado y, en definitiva, poder disfrutar de coches que nacen convertidos ya en clásicos diseñados y que han sido creados por y para amantes del automóvil.

He aquí también la explicación de por qué el Alfa Romeo 33 Stradale es un homenaje al modelo original de 1967 diseñado por Franco Scaglione, pero no es un restomod o una reinvención del modelo original. El nuevo 33 es un coche que rinde homenaje a su pasado, a su diseño y a su historia, pero ante todo a esa esencia donde el menos es más, lo cual ha definido cada componente que da vida a este coche.

Es por ello por lo que el 33 Stradale es un coche cuyo diseño ha conseguido prescindir de alerones o aditamentos aerodinámicos. Fiel a su esencia, la estética era una prioridad absoluta, incluso con el hándicap que suponía generar el suficiente downforce para poder alcanzar los 333 Km/h sin compromisos. En este coche la forma prevalece a la función.

Lo mismo ocurre con el interior, donde la digitalización es ínfima, confiando en el mecanizado manual a partir de un único bloque de aluminio para dar vida a la consola central y el plafón superior. O el volante, una auténtica escultura en aluminio y piel con un diseño sencillo y puramente deportivo. Un homenaje al volante original del 33, pero también una respuesta a todos esos clientes que buscaban la máxima pureza de la conducción, esa que no necesita botones, mandos o controles que perturben la sensación de sostener un volante como los de antes.

Habiendo tenido la suerte de estar con el Alfa Romeo 33 Stradale y su máximo responsable en ya dos ocasiones diferentes, es fácil entender por qué este coche es tan especial. No son sus prestaciones, tampoco su precio o su limitada producción. Este coche es tan sumamente especial porque es un pedazo de la historia de Alfa Romeo que se puede conducir, es también la materialización de muchas horas sin dormir por parte del equipo de Alejandro Mesonero-Romanos, pero ante todo es la demostración de la pasión por una marca y su legado, haciendo realidad un coche que en otras muchas marcas sería imposible siquiera de plantear.

¿Y tras el 33 Stradale qué? He aquí la pregunta del millón. Con una producción limitada a tan sólo 33 unidades, os podéis imaginar que la lista de espera no para de crecer. La demostración por parte de Alfa Romeo de que son capaces de fabricar un coche así, ha sentado las bases para una nueva estirpe de modelos ultraexclusivos capaces de rivalizar con lo mejor de Ferrari, Lamborghini o Pagani.

Por eso mismo, una vez culmine la producción del 33 Stradale en los próximos meses, Alfa Romeo dará a conocer un nuevo modelo de BottegaFuoriserie, un coche que será de nuevo concebido por el equipo de diseño liderado por Alejandro Mesonero-Romanos y que lo descubriremos en 2027.

https://www.youtube.com/watch?v=DkIlkDoJ1oQ No todos los días tiene uno la oportunidad de subirse a uno de los coches más especiales y exclusivos del mundo del automóvil, sin embargo Alfa Romeo lo ha hecho posible, permitiéndonos además conocer de primera mano y a través del principal responsable de su creación, el Alfa Romeo 33 Stradale. Esta es su historia y el interesante futuro que deja tras de sí.

Crear un coche como el Alfa Romeo 33 Stradale en estos tiempos es un proyecto poco menos que imposible. No es ningún secreto que la industria automovilístico ha perdido el gusto por el riesgo y romper con lo establecido, por eso el proyecto 33 liderado por Alejandro Mesonero-Romanos como jefe de diseño de Alfa Romeo es un regalo, no sólo para los fans de la histórica firma italiana, sino para cualquier amante del automovilismo.

Cuando el Alfa Romeo 33 Stradale comenzó a gestarse, la Stellantis de por aquel entonces tildó de locura semejante proyecto. 33 coches, precio de 2 millones de euros y fabricación artesanal. Efectivamente suena a locura, pero Mesonero-Romanos y Jean Philippe Imparato, máximo responsable de Alfa Romeo por aquel entonces, consiguieron convencer a Carlos Tavares, CEO de Stellantis en esos momentos, para poner en marcha el desarrollo del 33 Stradale con la promesa de convencer a al menos 15 clientes de embarcarse en esta empresa y realizar el correspondiente depósito.

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Dicho y hecho. Según explica el propio Mesonero-Romanos, los primeros propietarios del 33 Stradale surgieron durante el Gran Premio de Monza de Fórmula 1 en 2022. Allí la marca aprovechó su presencia como equipo oficial junto a Sauber para mostrar los primeros bocetos a clientes potenciales, unos diseños que aún ni siquiera eran finales, pero que permitía vislumbrar imaginar cómo de especial iba a ser el coche que apenas había comenzado a gestarse y cómo de exclusivo sería su proceso de configuración y fabricación.

Y precisamente el proceso desde aquella reserva hasta la entrega del coche ya fabricado por Carrozzeria Touring, es posiblemente lo mejor de ser propietario del Alfa Romeo 33 Stradale. Pues el cliente de este modelo es, desde el primer minuto, un integrante más del equipo responsable de este superdeportivo, siendo partícipe en todo momento de la confección de hasta el más mínimo detalle, disfrutando de un trato cercano y totalmente personalizado, lo que ha permitido dar vida a un club automovilístico sumamente exclusivo… pero que ellos mismos no dudan en denominar como familia.

Además, la postventa es otra parte primordial de la experiencia, pues la marca se encarga del mantenimiento y reparaciones del modelo sin importar en qué lugar del mundo esté el coche. Los clientes disponen de servicio Flying Doctor para cualquier eventualidad, sumando a ello el respaldo de la red de concesionarios oficiales de Alfa Romeo por todo el mundo.

Esta concepción, que va mucho más allá del vehículo, permite entender a la perfección la filosofía que define el 33 Stradale y el futuro de esta nueva línea de trabajo dentro de la división BottegaFuoriserie. No se buscan números estratósfericos, no se buscan grandes producciones, el objetivo es crear coches con alma, una experiencia de adquisición y pertenencia diferente a cualquier otra presente en el mercado y, en definitiva, poder disfrutar de coches que nacen convertidos ya en clásicos diseñados y que han sido creados por y para amantes del automóvil.

He aquí también la explicación de por qué el Alfa Romeo 33 Stradale es un homenaje al modelo original de 1967 diseñado por Franco Scaglione, pero no es un restomod o una reinvención del modelo original. El nuevo 33 es un coche que rinde homenaje a su pasado, a su diseño y a su historia, pero ante todo a esa esencia donde el menos es más, lo cual ha definido cada componente que da vida a este coche.

Es por ello por lo que el 33 Stradale es un coche cuyo diseño ha conseguido prescindir de alerones o aditamentos aerodinámicos. Fiel a su esencia, la estética era una prioridad absoluta, incluso con el hándicap que suponía generar el suficiente downforce para poder alcanzar los 333 Km/h sin compromisos. En este coche la forma prevalece a la función.

Lo mismo ocurre con el interior, donde la digitalización es ínfima, confiando en el mecanizado manual a partir de un único bloque de aluminio para dar vida a la consola central y el plafón superior. O el volante, una auténtica escultura en aluminio y piel con un diseño sencillo y puramente deportivo. Un homenaje al volante original del 33, pero también una respuesta a todos esos clientes que buscaban la máxima pureza de la conducción, esa que no necesita botones, mandos o controles que perturben la sensación de sostener un volante como los de antes.

Habiendo tenido la suerte de estar con el Alfa Romeo 33 Stradale y su máximo responsable en ya dos ocasiones diferentes, es fácil entender por qué este coche es tan especial. No son sus prestaciones, tampoco su precio o su limitada producción. Este coche es tan sumamente especial porque es un pedazo de la historia de Alfa Romeo que se puede conducir, es también la materialización de muchas horas sin dormir por parte del equipo de Alejandro Mesonero-Romanos, pero ante todo es la demostración de la pasión por una marca y su legado, haciendo realidad un coche que en otras muchas marcas sería imposible siquiera de plantear.

¿Y tras el 33 Stradale qué? He aquí la pregunta del millón. Con una producción limitada a tan sólo 33 unidades, os podéis imaginar que la lista de espera no para de crecer. La demostración por parte de Alfa Romeo de que son capaces de fabricar un coche así, ha sentado las bases para una nueva estirpe de modelos ultraexclusivos capaces de rivalizar con lo mejor de Ferrari, Lamborghini o Pagani.

Por eso mismo, una vez culmine la producción del 33 Stradale en los próximos meses, Alfa Romeo dará a conocer un nuevo modelo de BottegaFuoriserie, un coche que será de nuevo concebido por el equipo de diseño liderado por Alejandro Mesonero-Romanos y que lo descubriremos en 2027.

https://www.youtube.com/watch?v=DkIlkDoJ1oQ   Nos subimos al Alfa Romeo 33 Stradale, el coche que nació obra de arte para cambiarlo todo

No todos los días tiene uno la oportunidad de subirse a uno de los coches más especiales y exclusivos del mundo del automóvil, sin embargo Alfa Romeo lo ha hecho posible, permitiéndonos además conocer de primera mano y a través del principal responsable de su creación, el Alfa Romeo 33 Stradale. Esta es su historia y el interesante futuro que deja tras de sí.

Crear un coche como el Alfa Romeo 33 Stradale en estos tiempos es un proyecto poco menos que imposible. No es ningún secreto que la industria automovilístico ha perdido el gusto por el riesgo y romper con lo establecido, por eso el proyecto 33 liderado por Alejandro Mesonero-Romanos como jefe de diseño de Alfa Romeo es un regalo, no sólo para los fans de la histórica firma italiana, sino para cualquier amante del automovilismo.

Cuando el Alfa Romeo 33 Stradale comenzó a gestarse, la Stellantis de por aquel entonces tildó de locura semejante proyecto. 33 coches, precio de 2 millones de euros y fabricación artesanal. Efectivamente suena a locura, pero Mesonero-Romanos y Jean Philippe Imparato, máximo responsable de Alfa Romeo por aquel entonces, consiguieron convencer a Carlos Tavares, CEO de Stellantis en esos momentos, para poner en marcha el desarrollo del 33 Stradale con la promesa de convencer a al menos 15 clientes de embarcarse en esta empresa y realizar el correspondiente depósito.

Dicho y hecho. Según explica el propio Mesonero-Romanos, los primeros propietarios del 33 Stradale surgieron durante el Gran Premio de Monza de Fórmula 1 en 2022. Allí la marca aprovechó su presencia como equipo oficial junto a Sauber para mostrar los primeros bocetos a clientes potenciales, unos diseños que aún ni siquiera eran finales, pero que permitía vislumbrar imaginar cómo de especial iba a ser el coche que apenas había comenzado a gestarse y cómo de exclusivo sería su proceso de configuración y fabricación.

Y precisamente el proceso desde aquella reserva hasta la entrega del coche ya fabricado por Carrozzeria Touring, es posiblemente lo mejor de ser propietario del Alfa Romeo 33 Stradale. Pues el cliente de este modelo es, desde el primer minuto, un integrante más del equipo responsable de este superdeportivo, siendo partícipe en todo momento de la confección de hasta el más mínimo detalle, disfrutando de un trato cercano y totalmente personalizado, lo que ha permitido dar vida a un club automovilístico sumamente exclusivo… pero que ellos mismos no dudan en denominar como familia.

Además, la postventa es otra parte primordial de la experiencia, pues la marca se encarga del mantenimiento y reparaciones del modelo sin importar en qué lugar del mundo esté el coche. Los clientes disponen de servicio Flying Doctor para cualquier eventualidad, sumando a ello el respaldo de la red de concesionarios oficiales de Alfa Romeo por todo el mundo.

Esta concepción, que va mucho más allá del vehículo, permite entender a la perfección la filosofía que define el 33 Stradale y el futuro de esta nueva línea de trabajo dentro de la división BottegaFuoriserie. No se buscan números estratósfericos, no se buscan grandes producciones, el objetivo es crear coches con alma, una experiencia de adquisición y pertenencia diferente a cualquier otra presente en el mercado y, en definitiva, poder disfrutar de coches que nacen convertidos ya en clásicos diseñados y que han sido creados por y para amantes del automóvil.

He aquí también la explicación de por qué el Alfa Romeo 33 Stradale es un homenaje al modelo original de 1967 diseñado por Franco Scaglione, pero no es un restomod o una reinvención del modelo original. El nuevo 33 es un coche que rinde homenaje a su pasado, a su diseño y a su historia, pero ante todo a esa esencia donde el menos es más, lo cual ha definido cada componente que da vida a este coche.

Es por ello por lo que el 33 Stradale es un coche cuyo diseño ha conseguido prescindir de alerones o aditamentos aerodinámicos. Fiel a su esencia, la estética era una prioridad absoluta, incluso con el hándicap que suponía generar el suficiente downforce para poder alcanzar los 333 Km/h sin compromisos. En este coche la forma prevalece a la función.

Lo mismo ocurre con el interior, donde la digitalización es ínfima, confiando en el mecanizado manual a partir de un único bloque de aluminio para dar vida a la consola central y el plafón superior. O el volante, una auténtica escultura en aluminio y piel con un diseño sencillo y puramente deportivo. Un homenaje al volante original del 33, pero también una respuesta a todos esos clientes que buscaban la máxima pureza de la conducción, esa que no necesita botones, mandos o controles que perturben la sensación de sostener un volante como los de antes.

Habiendo tenido la suerte de estar con el Alfa Romeo 33 Stradale y su máximo responsable en ya dos ocasiones diferentes, es fácil entender por qué este coche es tan especial. No son sus prestaciones, tampoco su precio o su limitada producción. Este coche es tan sumamente especial porque es un pedazo de la historia de Alfa Romeo que se puede conducir, es también la materialización de muchas horas sin dormir por parte del equipo de Alejandro Mesonero-Romanos, pero ante todo es la demostración de la pasión por una marca y su legado, haciendo realidad un coche que en otras muchas marcas sería imposible siquiera de plantear.

¿Y tras el 33 Stradale qué? He aquí la pregunta del millón. Con una producción limitada a tan sólo 33 unidades, os podéis imaginar que la lista de espera no para de crecer. La demostración por parte de Alfa Romeo de que son capaces de fabricar un coche así, ha sentado las bases para una nueva estirpe de modelos ultraexclusivos capaces de rivalizar con lo mejor de Ferrari, Lamborghini o Pagani.

Por eso mismo, una vez culmine la producción del 33 Stradale en los próximos meses, Alfa Romeo dará a conocer un nuevo modelo de BottegaFuoriserie, un coche que será de nuevo concebido por el equipo de diseño liderado por Alejandro Mesonero-Romanos y que lo descubriremos en 2027.

Alfa Romeo Superdeportivos Alfa Romeo 33 Stradale

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David Clavero

David Clavero comenzó a trabajar en Diariomotor en agosto de 2011, iniciando así una trayectoria que le ha permitido profesionalizar sus dos grandes pasiones, que son el automovilismo y la tecnología en todas y cada una de sus facetas. Seguir leyendo…

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