Ciencia y Tecnología
Unos científicos han puesto a la kombucha a prueba contra el estrés. Y ha perdido
Para muchas personas, la kombucha es toda una superbebida. La consideran la opción ideal para sustituir a los refrescos, pues está más buena que el agua y no trae problemas a la salud, pero sí acarrea muchos beneficios. Algunos expertos se han lanzado a alertar que hay que tener cuidado, pues muchas kombuchas comerciales tienen una gran cantidad de azúcar añadido, por lo que los beneficios pueden ser ensombrecidos por los riesgos. Sin embargo, no se trata solo de los riesgos relacionados con el azúcar. Según un equipo de científicos australianos, podríamos estar relacionando la kombucha con más beneficios de lo que realmente tiene.
Tener los compuestos bioactivos no es suficiente. Estos cienfícios realizaron dos estudios en un mismo grupo de personas adultas sanas. Por un lado, analizaron muestras de sangre y orina en busca de metabolitos asociados a los efectos positivos de la kombucha. Por otro, analizaron cómo afecta el consumo de esta bebida a una prueba de estrés controlado en el laboratorio.
Si bien la mayor parte de beneficios que se le confieren a la kombucha son digestivos, últimamente se ha hablado mucho de cómo puede ayudar a reducir el estrés a través del eje intestino-cerebro. Por eso se realizó esta segunda prueba. En la primera, como cabía esperar, encontraron metabolitos muy interesantes. Esto indica que la kombucha contiene principios bioactivos, que ejercen efectos sobre el metabolismo. Sin embargo, en la segunda prueba no encontraron los beneficios que esperaban.
No todas las kombuchas son iguales. La kombucha es una bebida que se obtiene al fermentar té con azúcar, gracias a las bacterias y hongos presentes en un cultivo llamado scoby. Como resultado, se mezclan algunos polifenoles beneficiosos del té con compuestos orgánicos y metabolitos resultantes de la fermentación.
Más allá de eso, es importante aclarar que no todas las kombuchas son iguales. El resultado final depende de factores como el método de almacenamiento, el té usado, el proceso de fermentación o los azúcares añadidos. También hay mucha diferencia si se usan tecnologías como el filtrado o la pasteurización. Por eso, en un artículo para The Conversation, los autores del estudio australiano señalan que no se pueden comparar unos estudios con otros sin tener en cuenta que posiblemente se usaron kombuchas muy distintas.

Kombucha casera
Los estudios. Para evitar el problema de las kombuchas distintas, todos los participantes en el estudio australiano bebieron la misma kombucha. Era una bebida a base de té negro y verde ecológico fermentado durante 4 semanas. La mitad de los participantes bebieron 330 ml de esta bebida, una vez al día durante 8 semanas. La otra mitad hizo lo mismo, pero con un placebo de sabor parecido. Antes, durante y después del proceso se les tomaron muestras de sangre, saliva y orina y se les sometió a una prueba de estrés que consiste en meter alternadamente la mano en agua fría y hacer cálculos matemáticos bajo cronómetro. Básicamente, es una forma de mezclar estrés físico y mental.
Los resultados. En las muestras de sangre y orina se vio que quienes bebieron kombucha tuvieron niveles más altos de metabolitos beneficiosos. Los compuestos de esta bebida fermentada habían actuado sobre su metabolismo de una forma aparentemente ventajosa. El problema es que, según han concluido con el segundo experimento, no todo lo que tiene principios bioactivos genera beneficios visibles.
No hay más que ver que los niveles en saliva de cortisol, la famosa hormona del estrés, no mejoraron con el consumo de kombucha. Aumentaron con la prueba de estrés, pero no disminuyeron con la kombucha, sino con el paso del tiempo. Tampoco hubo efectos beneficiosos sobre otros marcadores de estrés como la sudoración, la frecuencia cardíaca o el estrés auto observado.
Sí que hubo habituación. A medida que pasaba el tiempo y se volvía a repetir la prueba de estrés, los niveles de cortisol y el resto de marcadores mejoraron. Esto, según los autores del estudio, se debe a un fenómeno de habituación, pero muy probablemente no a la kombucha, ya que no hubo diferencias con el placebo.
Habrá que mejorar los estudios. Estos científicos australianos consideran que, en un futuro, sería interesante realizar estudios con más participantes, durante más tiempo. A ser posible, también con personas con un estrés basal elevado. Sería la mejor forma de estudiar a conciencia si hay efectos reales de la kombucha sobre el estrés. De momento, con lo que ellos han observado, parece que hemos sobreestimado esta bebida. Al final, si necesitas que te suban el sueldo o que tu casero te baje el alquiler, parece que la kombucha no te va a solucionar nada.
Imagen | Magnific
–
La noticia
Unos científicos han puesto a la kombucha a prueba contra el estrés. Y ha perdido
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Azucena Martín
.
Para muchas personas, la kombucha es toda una superbebida. La consideran la opción ideal para sustituir a los refrescos, pues está más buena que el agua y no trae problemas a la salud, pero sí acarrea muchos beneficios. Algunos expertos se han lanzado a alertar que hay que tener cuidado, pues muchas kombuchas comerciales tienen una gran cantidad de azúcar añadido, por lo que los beneficios pueden ser ensombrecidos por los riesgos. Sin embargo, no se trata solo de los riesgos relacionados con el azúcar. Según un equipo de científicos australianos, podríamos estar relacionando la kombucha con más beneficios de lo que realmente tiene.
Tener los compuestos bioactivos no es suficiente. Estos cienfícios realizaron dos estudios en un mismo grupo de personas adultas sanas. Por un lado, analizaron muestras de sangre y orina en busca de metabolitos asociados a los efectos positivos de la kombucha. Por otro, analizaron cómo afecta el consumo de esta bebida a una prueba de estrés controlado en el laboratorio.
Si bien la mayor parte de beneficios que se le confieren a la kombucha son digestivos, últimamente se ha hablado mucho de cómo puede ayudar a reducir el estrés a través del eje intestino-cerebro. Por eso se realizó esta segunda prueba. En la primera, como cabía esperar, encontraron metabolitos muy interesantes. Esto indica que la kombucha contiene principios bioactivos, que ejercen efectos sobre el metabolismo. Sin embargo, en la segunda prueba no encontraron los beneficios que esperaban.
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Más allá de eso, es importante aclarar que no todas las kombuchas son iguales. El resultado final depende de factores como el método de almacenamiento, el té usado, el proceso de fermentación o los azúcares añadidos. También hay mucha diferencia si se usan tecnologías como el filtrado o la pasteurización. Por eso, en un artículo para The Conversation, los autores del estudio australiano señalan que no se pueden comparar unos estudios con otros sin tener en cuenta que posiblemente se usaron kombuchas muy distintas.
Kombucha casera
Los estudios. Para evitar el problema de las kombuchas distintas, todos los participantes en el estudio australiano bebieron la misma kombucha. Era una bebida a base de té negro y verde ecológico fermentado durante 4 semanas. La mitad de los participantes bebieron 330 ml de esta bebida, una vez al día durante 8 semanas. La otra mitad hizo lo mismo, pero con un placebo de sabor parecido. Antes, durante y después del proceso se les tomaron muestras de sangre, saliva y orina y se les sometió a una prueba de estrés que consiste en meter alternadamente la mano en agua fría y hacer cálculos matemáticos bajo cronómetro. Básicamente, es una forma de mezclar estrés físico y mental.
Los resultados. En las muestras de sangre y orina se vio que quienes bebieron kombucha tuvieron niveles más altos de metabolitos beneficiosos. Los compuestos de esta bebida fermentada habían actuado sobre su metabolismo de una forma aparentemente ventajosa. El problema es que, según han concluido con el segundo experimento, no todo lo que tiene principios bioactivos genera beneficios visibles.
No hay más que ver que los niveles en saliva de cortisol, la famosa hormona del estrés, no mejoraron con el consumo de kombucha. Aumentaron con la prueba de estrés, pero no disminuyeron con la kombucha, sino con el paso del tiempo. Tampoco hubo efectos beneficiosos sobre otros marcadores de estrés como la sudoración, la frecuencia cardíaca o el estrés auto observado.
Sí que hubo habituación. A medida que pasaba el tiempo y se volvía a repetir la prueba de estrés, los niveles de cortisol y el resto de marcadores mejoraron. Esto, según los autores del estudio, se debe a un fenómeno de habituación, pero muy probablemente no a la kombucha, ya que no hubo diferencias con el placebo.
Habrá que mejorar los estudios. Estos científicos australianos consideran que, en un futuro, sería interesante realizar estudios con más participantes, durante más tiempo. A ser posible, también con personas con un estrés basal elevado. Sería la mejor forma de estudiar a conciencia si hay efectos reales de la kombucha sobre el estrés. De momento, con lo que ellos han observado, parece que hemos sobreestimado esta bebida. Al final, si necesitas que te suban el sueldo o que tu casero te baje el alquiler, parece que la kombucha no te va a solucionar nada.
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.

