Sucede hasta en las mejores familias. Ninguna marca, absolutamente ninguna, está libre de sufrir problemas y averías recurrentes severas, tan severas que afecten a miles o decenas de miles de clientes y, en última instancia, requieran una llamada a revisión.
La diferencia entre una avería recurrente que daña dramáticamente la reputación de una marca y otra que, aún causando inconvenientes a sus clientes, se resuelve, generalmente se reside en la premura y la contundencia con la que se actúa. No será necesario que recordemos algunos de los casos más infaustos que hemos conocido en los últimos años y que seguro estarás recordando mientras lees estas líneas.
Hoy hemos de hablar de un caso que está causando bastantes quebraderos de cabeza a una marca – y por supuesto sus clientes – que si por algo se ha prodigado es por la fiabilidad de sus motores y, en general, sus coches. Hablamos de Toyota y su motor de seis cilindros en uve biturbo.
Tundra 2022
Noviembre de 2025, Toyota emite una llamada a revisión (comunicado de Toyota) que complementa la que ya había llevado a cabo en mayo de ese mismo año, apuntando a aproximadamente 127.000 vehículos que incluyen algunas versiones del Toyota Tundra de entre 2022 y 2024, del Lexus LX de entre 2022 y 2024 y el Lexus GX de 2024. Hace exactamente un mes ya os contábamos cómo la cifra de vehículos que podían estar afectados había aumentado a 270.000 vehículos. En ese momento Toyota hacía balance y aseguraba haber reparado más de 77.000 vehículos de los 102.000 que habían pasado por su llamada a revisión (comunicado de Toyota).
Recordemos que estos motores, y estos modelos, no están disponibles en Europa. De manera que estamos ante un problema que ha afectado principalmente a los clientes de la marca en Estados Unidos y que ha sido gestionado por la NHTSA, la National Highway Traffic Safety Administration, la agencia que vela por la seguridad en las carreteras estadounidenses.
El problema identificado en estos motores, del que ahora hablaremos en más detalle, podía causar un fallo catastrófico del motor. La razón por la cual un problema mecánico como este, sufrido por Toyota, se considera también un riesgo para la seguridad de los pasajeros no es otro que un fallo catastrófico de un motor mientras se circula a gran velocidad podría, en última instancia, provocar un accidente.
Sobre estas líneas podemos contemplar el trabajo que, con mucho detalle, nos muestra un Dave’s Auto Center, destripando el motor V35A-FTS Twin Turbo V6 llamado a revisión por Toyota, para comprobar si el problema que alega la marca sufren estas mecánicas es real. Un vídeo que conocíamos gracias a Carscoops.
La explicación oficial – y literal puesto que tan solo la hemos traducido sin modificar una coma – que había dado Toyota era la siguiente:
Existe la posibilidad de que determinados residuos de mecanizado no fueran eliminados del motor durante su fabricación. En los vehículos afectados, esto puede provocar detonaciones o golpeteos en el motor, funcionamiento irregular, imposibilidad de arrancar y/o una pérdida de potencia motriz. La pérdida de potencia mientras se circula a velocidades elevadas puede aumentar el riesgo de accidente.
Efectivamente, el vídeo que nos ocupa mostraba la problemática identificada por Toyota. Lo último que uno quiere en el motor de su coche es que aparezcan restos metálicos, por muy pequeños que sean – estos lo son – porque esas partículas pueden generar lo que estamos viendo en este caso. La acumulación de partículas produce rayaduras en los cilindros y desgaste anormal en las paredes de los cilindros, desgastes en la bomba de aceite, obstrucción de conductos de lubricación, posible sobrecalentamiento de los pistones. Tal y como identifica el autor de este vídeo estos motores pueden repararse con ciertas garantías, por supuesto, el problema no obstante reside en la complejidad y el coste de la reparación. Y eso nos lleva inevitablemente a la resolución a la que ha llegado Toyota.
Cuando se desata un caso como este lo primero que ha de hacer el fabricante es desarrollar un plan de actuación. Ese plan implica no solo identificar los posibles vehículos afectados, y la solución que se va a aplicar, que en este caso pasa en muchos casos por la sustitución completa del motor, sino también por identificar cuántos de esos posibles vehículos afectados están realmente afectados.
Lexus LX 2023
Según algunos medios estadounidenses (ver Autoblog), Toyota desarrolló un plan que mediante un análisis de frecuencias de resonancia, la evaluación del desgaste del cojinete principal, una evaluación de software y el histórico almacenado en la electrónica del vehículo, podía identificar con cierto grado de fiabilidad qué motores están realmente afectados.
Solo después de este análisis y si se identifica que existe el riesgo de que un motor esté afectado, se procede a su sustitución (The Drive).
Tundra 2022:
Lexus LX 2023: Sucede hasta en las mejores familias. Ninguna marca, absolutamente ninguna, está libre de sufrir problemas y averías recurrentes severas, tan severas que afecten a miles o decenas de miles de clientes y, en última instancia, requieran una llamada a revisión.
La diferencia entre una avería recurrente que daña dramáticamente la reputación de una marca y otra que, aún causando inconvenientes a sus clientes, se resuelve, generalmente se reside en la premura y la contundencia con la que se actúa. No será necesario que recordemos algunos de los casos más infaustos que hemos conocido en los últimos años y que seguro estarás recordando mientras lees estas líneas.
Hoy hemos de hablar de un caso que está causando bastantes quebraderos de cabeza a una marca – y por supuesto sus clientes – que si por algo se ha prodigado es por la fiabilidad de sus motores y, en general, sus coches. Hablamos de Toyota y su motor de seis cilindros en uve biturbo.
Tundra 2022
Noviembre de 2025, Toyota emite una llamada a revisión (comunicado de Toyota) que complementa la que ya había llevado a cabo en mayo de ese mismo año, apuntando a aproximadamente 127.000 vehículos que incluyen algunas versiones del Toyota Tundra de entre 2022 y 2024, del Lexus LX de entre 2022 y 2024 y el Lexus GX de 2024. Hace exactamente un mes ya os contábamos cómo la cifra de vehículos que podían estar afectados había aumentado a 270.000 vehículos. En ese momento Toyota hacía balance y aseguraba haber reparado más de 77.000 vehículos de los 102.000 que habían pasado por su llamada a revisión (comunicado de Toyota).
Recordemos que estos motores, y estos modelos, no están disponibles en Europa. De manera que estamos ante un problema que ha afectado principalmente a los clientes de la marca en Estados Unidos y que ha sido gestionado por la NHTSA, la National Highway Traffic Safety Administration, la agencia que vela por la seguridad en las carreteras estadounidenses.
El problema identificado en estos motores, del que ahora hablaremos en más detalle, podía causar un fallo catastrófico del motor. La razón por la cual un problema mecánico como este, sufrido por Toyota, se considera también un riesgo para la seguridad de los pasajeros no es otro que un fallo catastrófico de un motor mientras se circula a gran velocidad podría, en última instancia, provocar un accidente.
Sobre estas líneas podemos contemplar el trabajo que, con mucho detalle, nos muestra un Dave’s Auto Center, destripando el motor V35A-FTS Twin Turbo V6 llamado a revisión por Toyota, para comprobar si el problema que alega la marca sufren estas mecánicas es real. Un vídeo que conocíamos gracias a Carscoops.
La explicación oficial – y literal puesto que tan solo la hemos traducido sin modificar una coma – que había dado Toyota era la siguiente:
Existe la posibilidad de que determinados residuos de mecanizado no fueran eliminados del motor durante su fabricación. En los vehículos afectados, esto puede provocar detonaciones o golpeteos en el motor, funcionamiento irregular, imposibilidad de arrancar y/o una pérdida de potencia motriz. La pérdida de potencia mientras se circula a velocidades elevadas puede aumentar el riesgo de accidente.
Efectivamente, el vídeo que nos ocupa mostraba la problemática identificada por Toyota. Lo último que uno quiere en el motor de su coche es que aparezcan restos metálicos, por muy pequeños que sean – estos lo son – porque esas partículas pueden generar lo que estamos viendo en este caso. La acumulación de partículas produce rayaduras en los cilindros y desgaste anormal en las paredes de los cilindros, desgastes en la bomba de aceite, obstrucción de conductos de lubricación, posible sobrecalentamiento de los pistones. Tal y como identifica el autor de este vídeo estos motores pueden repararse con ciertas garantías, por supuesto, el problema no obstante reside en la complejidad y el coste de la reparación. Y eso nos lleva inevitablemente a la resolución a la que ha llegado Toyota.
Cuando se desata un caso como este lo primero que ha de hacer el fabricante es desarrollar un plan de actuación. Ese plan implica no solo identificar los posibles vehículos afectados, y la solución que se va a aplicar, que en este caso pasa en muchos casos por la sustitución completa del motor, sino también por identificar cuántos de esos posibles vehículos afectados están realmente afectados.
Lexus LX 2023
Según algunos medios estadounidenses (ver Autoblog), Toyota desarrolló un plan que mediante un análisis de frecuencias de resonancia, la evaluación del desgaste del cojinete principal, una evaluación de software y el histórico almacenado en la electrónica del vehículo, podía identificar con cierto grado de fiabilidad qué motores están realmente afectados.
Solo después de este análisis y si se identifica que existe el riesgo de que un motor esté afectado, se procede a su sustitución (The Drive).
Tundra 2022:
Lexus LX 2023: Así se destripa uno de los motores más problemáticos y que más quebraderos de cabeza ha dado a Toyota, y sus clientes, en Estados Unidos
Sucede hasta en las mejores familias. Ninguna marca, absolutamente ninguna, está libre de sufrir problemas y averías recurrentes severas, tan severas que afecten a miles o decenas de miles de clientes y, en última instancia, requieran una llamada a revisión.
La diferencia entre una avería recurrente que daña dramáticamente la reputación de una marca y otra que, aún causando inconvenientes a sus clientes, se resuelve, generalmente se reside en la premura y la contundencia con la que se actúa. No será necesario que recordemos algunos de los casos más infaustos que hemos conocido en los últimos años y que seguro estarás recordando mientras lees estas líneas.
Hoy hemos de hablar de un caso que está causando bastantes quebraderos de cabeza a una marca – y por supuesto sus clientes – que si por algo se ha prodigado es por la fiabilidad de sus motores y, en general, sus coches. Hablamos de Toyota y su motor de seis cilindros en uve biturbo.
Tundra 2022
Noviembre de 2025, Toyota emite una llamada a revisión (comunicado de Toyota) que complementa la que ya había llevado a cabo en mayo de ese mismo año, apuntando a aproximadamente 127.000 vehículos que incluyen algunas versiones del Toyota Tundra de entre 2022 y 2024, del Lexus LX de entre 2022 y 2024 y el Lexus GX de 2024. Hace exactamente un mes ya os contábamos cómo la cifra de vehículos que podían estar afectados había aumentado a 270.000 vehículos. En ese momento Toyota hacía balance y aseguraba haber reparado más de 77.000 vehículos de los 102.000 que habían pasado por su llamada a revisión (comunicado de Toyota).
Recordemos que estos motores, y estos modelos, no están disponibles en Europa. De manera que estamos ante un problema que ha afectado principalmente a los clientes de la marca en Estados Unidos y que ha sido gestionado por la NHTSA, la National Highway Traffic Safety Administration, la agencia que vela por la seguridad en las carreteras estadounidenses.
El problema identificado en estos motores, del que ahora hablaremos en más detalle, podía causar un fallo catastrófico del motor. La razón por la cual un problema mecánico como este, sufrido por Toyota, se considera también un riesgo para la seguridad de los pasajeros no es otro que un fallo catastrófico de un motor mientras se circula a gran velocidad podría, en última instancia, provocar un accidente.
Sobre estas líneas podemos contemplar el trabajo que, con mucho detalle, nos muestra un Dave’s Auto Center, destripando el motor V35A-FTS Twin Turbo V6 llamado a revisión por Toyota, para comprobar si el problema que alega la marca sufren estas mecánicas es real. Un vídeo que conocíamos gracias a Carscoops.
La explicación oficial – y literal puesto que tan solo la hemos traducido sin modificar una coma – que había dado Toyota era la siguiente:
Existe la posibilidad de que determinados residuos de mecanizado no fueran eliminados del motor durante su fabricación. En los vehículos afectados, esto puede provocar detonaciones o golpeteos en el motor, funcionamiento irregular, imposibilidad de arrancar y/o una pérdida de potencia motriz. La pérdida de potencia mientras se circula a velocidades elevadas puede aumentar el riesgo de accidente.
Efectivamente, el vídeo que nos ocupa mostraba la problemática identificada por Toyota. Lo último que uno quiere en el motor de su coche es que aparezcan restos metálicos, por muy pequeños que sean – estos lo son – porque esas partículas pueden generar lo que estamos viendo en este caso. La acumulación de partículas produce rayaduras en los cilindros y desgaste anormal en las paredes de los cilindros, desgastes en la bomba de aceite, obstrucción de conductos de lubricación, posible sobrecalentamiento de los pistones. Tal y como identifica el autor de este vídeo estos motores pueden repararse con ciertas garantías, por supuesto, el problema no obstante reside en la complejidad y el coste de la reparación. Y eso nos lleva inevitablemente a la resolución a la que ha llegado Toyota.
Cuando se desata un caso como este lo primero que ha de hacer el fabricante es desarrollar un plan de actuación. Ese plan implica no solo identificar los posibles vehículos afectados, y la solución que se va a aplicar, que en este caso pasa en muchos casos por la sustitución completa del motor, sino también por identificar cuántos de esos posibles vehículos afectados están realmente afectados.
Lexus LX 2023
Según algunos medios estadounidenses (ver Autoblog), Toyota desarrolló un plan que mediante un análisis de frecuencias de resonancia, la evaluación del desgaste del cojinete principal, una evaluación de software y el histórico almacenado en la electrónica del vehículo, podía identificar con cierto grado de fiabilidad qué motores están realmente afectados.
Solo después de este análisis y si se identifica que existe el riesgo de que un motor esté afectado, se procede a su sustitución (The Drive).
En 2007 comenzaba su andadura en los medios en internet y en el mundo del motor. Dos años después David se unía a uno de los proyectos incipientes de la prensa del motor, el de Diariomotor. Seguir leyendo…
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