El fútbol escocés siempre ha tenido un gran peso en su cultura y en su identidad nacional. Junto con Inglaterra, Escocia es considerada una de las cunas del deporte. Desde 1872, cuando se jugó el primer partido internacional oficial en Glasgow ante Inglaterra, el fútbol se vive con la misma intensidad generación tras generación.
Para los aficionados escoceses, la espera para volver a una Copa del Mundo fue larga.Su última participación fue en 1998, lo que convierte este regreso en un momento importante para una afición que llevaba décadas esperando ver a su selección de nuevo en la gran cita.
Volvieron de manera dramática, asegurando la clasificación tras una victoria por 4-2 ante Dinamarca que dejó fuera del Mundial a sus rivales.
En Boston, su presencia ha sido imposible de ignorar. Las gaitas han sonado por las calles y oleadas de aficionados escoceses han llenado no solo los alrededores de los estadios, sino también los bares de la ciudad. El impacto ha sido tan grande que algunos locales han tenido que pedir suministros de cerveza de emergencia, con comparaciones a incluso las celebraciones de San Patricio más concurridas en la ciudad.
Boston Beer Co. confirmó la magnitud del aumento, reportando que el Ejército Tartán bebió cuatro veces más de lo que normalmente se almacena en un periodo de cuatro días como el del Día de la Independencia. La empresa tuvo que organizar entregas de emergencia y añadió envíos extra para poder abastecer la demanda. La presión también afectó a su local de 15,000 pies cuadrados, que tuvo dificultades para reponer inventario.
La escasez no se limitó a un solo lugar. Boston Beer Company informó que los bares de toda la ciudad recibieron alrededor de 100,000 cervezas adicionales durante la semana, un 30% más de lo habitual, para poder responder a la demanda de los aficionados visitantes. Varios establecimientos registraron cifras récord, incluido Hennessy’s, un conocido pub irlandés en el centro de Boston, que triplicó sus ventas habituales del Día de San Patricio y se quedó completamente sin cerveza.
La magnitud del consumo incluso generó comentarios de la gobernadora de Massachusetts, Maura Healey, quien bromeó en una entrevista con la BBC diciendo que quizá tendría que pedir un "SOS" a estados vecinos y a Canadá para conseguir más suministros de alcohol.
Sin embargo, los aficionados escoceses aún tienen motivos para celebrar. El equipo comenzó su participación en el Mundial con una victoria y permanece en Boston para su próximo partido de la fase de grupos, lo que significa que los bares de la ciudad todavía no están fuera de peligro. Sin duda, es un nivel de consumo que sorprende en Boston, pero que no es ajeno a los pubs escoceses durante grandes momentos futbolísticos en su país.

