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Andy Burhnam, en la pista de salida para ser primer ministro del Reino Unido tras lograr un escaño en el Parlamento

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El hasta ahora alcalde del Gran Manchester ganó anoche las elecciones del distrito de Makerfield, con lo que se convertirá en parlamentario y podrá, así, presentar su candidatura a jefe del Gobierno, un cargo que en la actualidad ocupa Keir Starmer Leer El hasta ahora alcalde del Gran Manchester ganó anoche las elecciones del distrito de Makerfield, con lo que se convertirá en parlamentario y podrá, así, presentar su candidatura a jefe del Gobierno, un cargo que en la actualidad ocupa Keir Starmer Leer   

Andy Burnham ha dado un paso de gigante para convertirse en primer ministro del Reino Unido. El hasta ahora alcalde del Gran Manchester ganó anoche las elecciones del distrito de Makerfield, con lo que se convertirá en parlamentario y podrá, así, presentar su candidatura a jefe del Gobierno, un cargo que en la actualidad ocupa Keir Starmer.

El actual primer ministro es extremadamente impopular entre la opinión pública y, también, entre los propios laboristas, por lo que parece muy probable que los diputados de ese partido apoyen el reemplazo. Teóricamente, la sustitución podría tener lugar este mismo mes, aunque eso parece poco probable.

Si Burnham llega a la jefatura del Gobierno, se convertirá en el séptimo primer ministro británico en diez años, desde que el referéndum del Brexit forzó la salida del conservador David Cameron. Desde entonces, el periodo medio de un primer ministro británico en el cargo es de apenas dos años. El Reino Unido, que era un país tradicionalmente asociado a la idea de estabilidad política, corre el peligro, así, de ser una nación tan ingobernable como la Italia del periodo de 1961 a 2000, cuando cada Gobierno duraba en promedio trece meses.

Burnham, que ya anunciado que desafiará a Starmer, volvió a indicarlo, aunque de manera oblicua, en el discurso de celebración de la victoria. "Esta noche podría – solo podría – ser el momento del cambio", ha declarado en el discurso de la victoria en 'The Edge', el centro de convenciones de Wigan, atiborrado de seguidores y, también, de periodistas. El futuro parlamentario – y probable primer ministro – iba vestido con la camiseta negra y americana gris que ha sido poco menos que su uniforme oficial durante la campaña y que le dan un cierto aire 'progre' que encaja con su imagen de hombre de izquierdas, en contraposición al centrista y tecnocrático Starmer.

Burnham se ha presentado en esta campaña como el defensor de las esencias del laborismo, pese que a lo largo de su carrera ha sido más un tecnócrata de la 'cuerda' de Tony Blair – con quien entró en la primera línea de la política – y Gordon Brown – de cuyo Gobierno formó parte que de, por ejemplo, Jeremy Corbyn, a quien disputó sin éxito el liderazgo del Partido Laborista. Su campaña ha sido un ejercicio de funambulismo político, combinando promesas de más redistribución y regulación con guiños a los mercados financieros de que no abandonará el duro ajuste fiscal lanzado por Starmer para reducir la enorme deuda pública británica que heredó tras quince años de Gobiernos conservadores. En todo caso, eso le ha servido para ganar en Makerfield, una región que es en parte extrarradio de Manchester pero, también, rural, y que fue un feudo inexpugnable laborista hasta que el ultranacionalista Reform-UK liquidó al Partido Conservador en la zona y empezó a ganar en popularidad entre la clase obrera y los votantes de ingresos más bajos.

La victoria de Burnham ha sorprendido por lo holgada que ha sido. Se llevó e, 54,8% del voto, algo más de lo vaticinado por las encuestas más favorables, mientras que Reform-UK tuvo que conformarse con el 34,5% de las papeleteas. Esos resultados parecen confirmar tanto el esfuerzo lanzado por los laboristas locales para poner al alcalde del Gran Manchester en la 'rampa de lanzamiento' hacia Downing Street como el tirón del propio candidato y el sorprendente pinchado de Reform, que arrasó hace solo siete semana en las elecciones municipales en Wigan, hace siete semanas.

El nuevo partido Restore Britan, que adelanta a Reform por la derecha y cuyo programa prácticamente se reduce a la expulsión de los inmigrantes indocumentados, quedó en tercera posición con un 3,5% del voto. Es un buen resultado para una formación que cumple tres meses de existencia mañana y cuya candidata, Rebecca Shepherd, no ha contestado ni a una pregunta de la prensa (ni de nadie) pero muy por debajo de las encuestas. En cuanto al Partido Conservador, ha desaparecido de Makerfield, al igual que de grtan parte del Reino Unido. Es un futuro que también amenaza a los laboristas, como reconoció el propio Burnham anoche cuando declaró que "solo nos queda una oportunidad para cambiar".

 

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