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La revolución cubana simula transformaciones para ganar tiempo: "Están reuniéndose para engañar a la gente una vez más"

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La vieja nomenclatura no contempla en absoluto reformas políticas de calado y lo que propone son unas mínimas concesiones económicas Leer La vieja nomenclatura no contempla en absoluto reformas políticas de calado y lo que propone son unas mínimas concesiones económicas Leer   

El mando de la revolución cubana ha convocado de forma extraordinaria a sus principales instrumentos políticos para dar aliento a las supuestas transformaciones económicas anunciadas por Miguel Díaz-Canel. El Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), órgano rector de la sociedad caribeña, se ha reunido este miércoles y el jueves lo hace la Asamblea Nacional del Poder Popular con todo el boato revolucionario y con la orden previa de dar el visto bueno a las reformas, pese a la nula acogida obtenida entre economistas, expertos, opositores y el pueblo en general.

La propuesta gubernamental supone el reciclaje de políticas pasadas que busca ahora nuevos inversores hoteleros ante la fuga de los actuales, presionados por Washington; que pretende captar inversión privada y buscar "nuevos actores" para el negocio inmobiliario, además de liberalizar el sector agrícola y descentralizar la economía. Un parche sobre otro para el catastrófico modelo económico revolucionario, principal causante de una crisis que ya ha superado al Periodo Especial del siglo pasado. Y todo ello sin tocar a Gaesa, el poderoso conglomerado económico de los militares que rige más del 60% de la economía nacional.

"Sin acceso a energía, divisas, tecnologías y demanda externa es poco probable que las decisiones asociadas al perfeccionamiento del modelo actual resulten efectivas. Haría falta una transformación mucho más profunda, que no figura en la agenda del PCC", aclara el prestigioso economista Pedro Monreal.

La realidad es que el paquete económico de Díaz-Canel muestra a las claras que la presión de EEUU ha forzado a la élite cubana a buscar una salida, a sabiendas de que la situación social y económica es crítica en la isla. Una primera contraofensiva que también airea lo que se temía la oposición y el exilio: la vieja nomenclatura no contempla en absoluto reformas políticas de calado y lo que propone son unas mínimas concesiones económicas.

En las negociaciones mantenidas por el Departamento de Estado con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el famoso Cangrejo, Marco Rubio ha dejado claro que todo pasa por la salida de Raúl Castro y de Díaz-Canel y por la adopción de medidas contundentes e inmediatas. La imputación contra Raúl en EEUU por la muerte de cuatro activistas de Hermanos Al Rescate, sucedida hace tres décadas, han situado al general de Ejército en una situación muy parecida a la que sufría Nicolás Maduro en los meses previos a la operación militar del 3 de enero. En conversaciones privadas, el Cangrejo ha dejado caer que está dispuesto a llevar a Cuba al siglo XXI tanto en lo político como en lo económico.

"Están reuniéndose para engañar a la gente una vez más y también a la comunidad internacional, con medios que publicarán eso de que las reformas ahora sí. En realidad lo que quieren es ganar tiempo sin pagar costo político, cuando han colocado al pueblo cubano en una situación límite. Lo que está pasando, gente que se muere de hambre en el monte o en los hospitales sin medicinas es tremendo", subraya para EL MUNDO Yaxis Cires, director de estrategia del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH).

 

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