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Los arqueólogos han descubierto un yacimiento neolítico con 78 esqueletos en Eslovaquia. Problema: a 77 les falta la cabeza

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Los arqueólogos han descubierto un yacimiento neolítico con 78 esqueletos en Eslovaquia. Problema: a 77 les falta la cabeza

No es extraño que cuando los arqueólogos se ponen a excavar un yacimiento se lleven alguna que otra sorpresa. Lo que sí resulta excepcional (afortunadamente) es que esas sorpresas sean como la que el doctor Martin Furholt y su equipo se han llevado en Vráble, al oeste de Eslovaquia. En 2012 los investigadores empezaron a explorar allí un asentamiento neolítico habitado entre el 5250 y 4950 a.C. que ha resultado ocultar un 'tesoro' macabro: una fosa con decenas y decenas de cadáveres a los que les arrancaron la cabeza de cuajo.

La gran pregunta es… ¿Por qué?

En un lugar de Nitra… Vráble es un pequeño pueblo de Eslovaquia. Poco más de 8.000 habitantes, una economía apoyada en el sector industrial y a unos 70 minutos en coche de la capital, Bratislava. Nada especialmente reseñable. 

Desde hace unos años sin embargo esta discreta villa de la región de Nitra supone un quebradero de cabeza para los arqueólogos que se encargan de investigar las primeras comunidades agrícolas de Europa central. El motivo: no muy lejos de Vráble han encontrado un yacimiento neolítico con decenas de construcciones y una zanja en la que no paran de aparecer esqueletos decapitados.

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Una palabra: Linearbandkeramik. Cuando empezaron a investigar el yacimiento de Vráble, hacia el 2012, los arqueólogos de la Universidad de Kiel y la Academia Eslovaca de Nitra se frotaron las manos. Y es lógico. Se cree que la zona estuvo poblada entre el 5250 y el 4950 a.C., un extenso período durante el que se levantaron más de 300 viviendas repartidas a lo largo de tres barrios y en el que llegaron a estar habitadas 80 construcciones de forma simultánea.

Por sus características y antigüedad, los expertos creen que se trata de uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la Linearbandkeramik (también conocida como ’cultura cerámica lineal' o LBK), etiqueta que identifica a los asentamientos agrícolas que habitaron Europa central entre el 5400 y 4900 a.C. 

De ahí que no se sorprendieran cuando en 2017 desenterraron cuatro esqueletos sin cabeza ocultos en un trigal. El problema es que en 2022 descubrieron que esos cadáveres eran los primeros de una larga (larguísima) lista.

¿Qué pasó ese año? Que el doctor Martin Furholt, de la Universidad de Kiel, y el resto de sus colegas comprobaron que en la franja perimetral que rodea el yacimiento de Vrábel no había solo un puñado de esqueletos. 

En el verano de 2022 recuperaron los restos de 34 personas, apiladas unas sobre otras. Y a medida que avanzaron en sus excavaciones fueron encontrando más y más cadáveres: decenas y decenas de antiguos cuerpos enterrados "en diversas posturas y sin orden discernible", aclaran. Lo más sorprendente sin embargo fue otro detalle: a prácticamente todos les faltaba la cabeza.

78 cuerpos, una cabeza. Para ser más precisos, el doctor Furholt y sus colegas descubrieron los restos de 78 cuerpos. Y todos menos a uno habían sido decapitados. La única excepción la ofrecía el cadáver de un niño. 

A medida que los investigadores analizaron los huesos llegaron además a dos conclusiones: primero, que los esqueletos pertenecen a personas que fueron enterradas poco después de fallecer; segundo, que las vértebras presentan marcas de cortes, pistas que los arqueólogos están investigando en busca de respuestas.

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¿Qué diablos pasó aquí? Esa es la pregunta que se hacen ahora los arqueólogos. Sobre todo porque no hay ni rastro de los cráneos. ¿Qué demonios pasó en el asentamiento de Vráble? ¿Nos hablan esos 77 cadáveres decapitados de una masacre neolítica desconocida? Lo más curioso es que, en principio, las hipótesis que manejan en la Universidad de Kiel apuntan en otra dirección.

"Los hallazgos muestran una manipulación intencionada de los cuerpos", explica Katharina Fuchs, antropóloga, quien confirma que "los análisis sugieren que no se llevaron a cabo 'decapitaciones' violentas, sino extracciones hábiles".

Con perspectiva. "Tenemos pruebas de que los enterramientos formaban parte de prácticas sociales que configuraban las relaciones locales y regionales y son solo indicios limitados de conflicto y crisis", añade Furholt. El experto recuerda además que las decapitaciones de Vráble se produjeron hace miles de años, en "contextos de significado totalmente distintos a los de las sociedades modernas", por lo que advierte del riesgo de analizarlo desde una perspectiva actual.

"Los depósitos de cuerpos o fragmentos podrían haber formado parte de prácticas más complejas, significativas y recurrentes", concuerda Nils-Müller-Scheeßel, otro de los investigadores que participan en la excavación.

Más allá de Eslovaquia. Lo cierto, como recuerda Science, es que el yacimiento de Vráble no es el único del período LBK con restos óseos que intrigan a los arqueólogos. En los años 80 descubrieron al sur de Alemania una tumba del 5000 a.C. que acogía los esqueletos de 34 personas, sobre todo niños. 

En ese caso lo que destacaba no era la ausencia de cráneos, sino lo que estos mostraban: fracturas que revelan que muchos de ellos fallecieron por golpes. En Kilianstädten, Alemania, también se ha descubierto un foso con 26 víctimas, gran parte de ellas con las calaveras destrozadas y fracturas en las piernas.

Los primeros… ¿En todo? La pregunta que sobrevuela esos depósitos y el enterramiento de Vráble es la misma: ¿Qué les sucedió a los primeros agricultores de Europa Central? ¿Por qué desaparecieron asentamientos de la cultura cerámica lineal que habían prosperado durante largos períodos? 

Son preguntas relevantes porque, como recuerda Christian Meyer a Science, "los LBK fueron los primeros agricultores, la primera gran cultura paneuropea y la primera vez también que encontramos estos hallazgos repetidos de violencia".

¿Y ahora qué? Por lo pronto el doctor Furholt y sus colegas han recogido sus primeras conclusiones en un paper que acaban de publicar en 'Proceedings of the Prehistoric Society'. Ahora su objetivo es seguir desvelando el misterio. 

Por ejemplo, una de las teorías que el equipo tiene sobre la mesa es que los cráneos que faltan se extrajeran para almacenarlos por separado, un fenómeno documentado en otros casos pero que aún no se ha podido confirmar en Vráble.

"Se han documentado intervenciones similares relacionadas con cadáveres en numerosas sociedades prehistóricas, también en el período LBK. Sin embargo, los detalles de estas prácticas difieren. Además, el depósito de cadáveres o partes en zanjas no es un fenómeno aislado", recuerda la Universidad de Kiel.

"Un yacimiento excepcional". De momento los investigadores se dedican a clasificar los huesos recuperados en Vráble en busca de pistas sobre la edad de los fallecidos, su sexo, relaciones de parentesco, dietas, los cortes en las vértebras o si hay indicios de violencia. "Los primeros resultados ya demuestran que Vráble es un yacimiento excepcional", celebra Furholt, quien espera obtener información que nos aclare "cómo entendían la muerte o el cuerpo" durante el Neolítico.

Imágenes | Kiel University-Till Kühl, Katharina Fuchs y  Katharina Fuchs, Agnes Heitmann, Nils Müller-Scheeßel, Till Kühl

En Xataka | Hace casi 2.000 años, los romanos decidieron inventar algo para no pisar descalzos los baños: las primeras sandalias


La noticia

Los arqueólogos han descubierto un yacimiento neolítico con 78 esqueletos en Eslovaquia. Problema: a 77 les falta la cabeza

fue publicada originalmente en

Xataka

por

Carlos Prego

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 No es extraño que cuando los arqueólogos se ponen a excavar un yacimiento se lleven alguna que otra sorpresa. Lo que sí resulta excepcional (afortunadamente) es que esas sorpresas sean como la que el doctor Martin Furholt y su equipo se han llevado en Vráble, al oeste de Eslovaquia. En 2012 los investigadores empezaron a explorar allí un asentamiento neolítico habitado entre el 5250 y 4950 a.C. que ha resultado ocultar un 'tesoro' macabro: una fosa con decenas y decenas de cadáveres a los que les arrancaron la cabeza de cuajo.

La gran pregunta es… ¿Por qué?

En un lugar de Nitra… Vráble es un pequeño pueblo de Eslovaquia. Poco más de 8.000 habitantes, una economía apoyada en el sector industrial y a unos 70 minutos en coche de la capital, Bratislava. Nada especialmente reseñable. 

Desde hace unos años sin embargo esta discreta villa de la región de Nitra supone un quebradero de cabeza para los arqueólogos que se encargan de investigar las primeras comunidades agrícolas de Europa central. El motivo: no muy lejos de Vráble han encontrado un yacimiento neolítico con decenas de construcciones y una zanja en la que no paran de aparecer esqueletos decapitados.

Una palabra: Linearbandkeramik. Cuando empezaron a investigar el yacimiento de Vráble, hacia el 2012, los arqueólogos de la Universidad de Kiel y la Academia Eslovaca de Nitra se frotaron las manos. Y es lógico. Se cree que la zona estuvo poblada entre el 5250 y el 4950 a.C., un extenso período durante el que se levantaron más de 300 viviendas repartidas a lo largo de tres barrios y en el que llegaron a estar habitadas 80 construcciones de forma simultánea.

Por sus características y antigüedad, los expertos creen que se trata de uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la Linearbandkeramik (también conocida como 'cultura cerámica lineal' o LBK), etiqueta que identifica a los asentamientos agrícolas que habitaron Europa central entre el 5400 y 4900 a.C. 

De ahí que no se sorprendieran cuando en 2017 desenterraron cuatro esqueletos sin cabeza ocultos en un trigal. El problema es que en 2022 descubrieron que esos cadáveres eran los primeros de una larga (larguísima) lista.

¿Qué pasó ese año? Que el doctor Martin Furholt, de la Universidad de Kiel, y el resto de sus colegas comprobaron que en la franja perimetral que rodea el yacimiento de Vrábel no había solo un puñado de esqueletos. 

En el verano de 2022 recuperaron los restos de 34 personas, apiladas unas sobre otras. Y a medida que avanzaron en sus excavaciones fueron encontrando más y más cadáveres: decenas y decenas de antiguos cuerpos enterrados "en diversas posturas y sin orden discernible", aclaran. Lo más sorprendente sin embargo fue otro detalle: a prácticamente todos les faltaba la cabeza.

78 cuerpos, una cabeza. Para ser más precisos, el doctor Furholt y sus colegas descubrieron los restos de 78 cuerpos. Y todos menos a uno habían sido decapitados. La única excepción la ofrecía el cadáver de un niño. 

A medida que los investigadores analizaron los huesos llegaron además a dos conclusiones: primero, que los esqueletos pertenecen a personas que fueron enterradas poco después de fallecer; segundo, que las vértebras presentan marcas de cortes, pistas que los arqueólogos están investigando en busca de respuestas.

¿Qué diablos pasó aquí? Esa es la pregunta que se hacen ahora los arqueólogos. Sobre todo porque no hay ni rastro de los cráneos. ¿Qué demonios pasó en el asentamiento de Vráble? ¿Nos hablan esos 77 cadáveres decapitados de una masacre neolítica desconocida? Lo más curioso es que, en principio, las hipótesis que manejan en la Universidad de Kiel apuntan en otra dirección.

"Los hallazgos muestran una manipulación intencionada de los cuerpos", explica Katharina Fuchs, antropóloga, quien confirma que "los análisis sugieren que no se llevaron a cabo 'decapitaciones' violentas, sino extracciones hábiles".

Con perspectiva. "Tenemos pruebas de que los enterramientos formaban parte de prácticas sociales que configuraban las relaciones locales y regionales y son solo indicios limitados de conflicto y crisis", añade Furholt. El experto recuerda además que las decapitaciones de Vráble se produjeron hace miles de años, en "contextos de significado totalmente distintos a los de las sociedades modernas", por lo que advierte del riesgo de analizarlo desde una perspectiva actual.

"Los depósitos de cuerpos o fragmentos podrían haber formado parte de prácticas más complejas, significativas y recurrentes", concuerda Nils-Müller-Scheeßel, otro de los investigadores que participan en la excavación.

Más allá de Eslovaquia. Lo cierto, como recuerda Science, es que el yacimiento de Vráble no es el único del período LBK con restos óseos que intrigan a los arqueólogos. En los años 80 descubrieron al sur de Alemania una tumba del 5000 a.C. que acogía los esqueletos de 34 personas, sobre todo niños. 

En ese caso lo que destacaba no era la ausencia de cráneos, sino lo que estos mostraban: fracturas que revelan que muchos de ellos fallecieron por golpes. En Kilianstädten, Alemania, también se ha descubierto un foso con 26 víctimas, gran parte de ellas con las calaveras destrozadas y fracturas en las piernas.

Los primeros… ¿En todo? La pregunta que sobrevuela esos depósitos y el enterramiento de Vráble es la misma: ¿Qué les sucedió a los primeros agricultores de Europa Central? ¿Por qué desaparecieron asentamientos de la cultura cerámica lineal que habían prosperado durante largos períodos? 

Son preguntas relevantes porque, como recuerda Christian Meyer a Science, "los LBK fueron los primeros agricultores, la primera gran cultura paneuropea y la primera vez también que encontramos estos hallazgos repetidos de violencia".

¿Y ahora qué? Por lo pronto el doctor Furholt y sus colegas han recogido sus primeras conclusiones en un paper que acaban de publicar en 'Proceedings of the Prehistoric Society'. Ahora su objetivo es seguir desvelando el misterio. 

Por ejemplo, una de las teorías que el equipo tiene sobre la mesa es que los cráneos que faltan se extrajeran para almacenarlos por separado, un fenómeno documentado en otros casos pero que aún no se ha podido confirmar en Vráble.

"Se han documentado intervenciones similares relacionadas con cadáveres en numerosas sociedades prehistóricas, también en el período LBK. Sin embargo, los detalles de estas prácticas difieren. Además, el depósito de cadáveres o partes en zanjas no es un fenómeno aislado", recuerda la Universidad de Kiel.

"Un yacimiento excepcional". De momento los investigadores se dedican a clasificar los huesos recuperados en Vráble en busca de pistas sobre la edad de los fallecidos, su sexo, relaciones de parentesco, dietas, los cortes en las vértebras o si hay indicios de violencia. "Los primeros resultados ya demuestran que Vráble es un yacimiento excepcional", celebra Furholt, quien espera obtener información que nos aclare "cómo entendían la muerte o el cuerpo" durante el Neolítico.

Imágenes | Kiel University-Till Kühl, Katharina Fuchs y  Katharina Fuchs, Agnes Heitmann, Nils Müller-Scheeßel, Till Kühl

En Xataka | Hace casi 2.000 años, los romanos decidieron inventar algo para no pisar descalzos los baños: las primeras sandalias

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Los arqueólogos han descubierto un yacimiento neolítico con 78 esqueletos en Eslovaquia. Problema: a 77 les falta la cabeza

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Carlos Prego

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