Ciencia y Tecnología
Tritón lleva décadas pareciendo una luna rara y lo peor es que parece tener toda la culpa
Neptuno es un planeta raro, tanto por sí mismo como por su entorno. Para empezar, está inclinado de una forma un tanto extraña. Su eje es de 28º. No es una barbaridad si lo comparamos con los 23º de la Tierra. Sin embargo, resulta bastante desconcertante, porque, según los modelos de formación planetaria tradicionales, debería estar mucho más cerca de cero. Por otro lado, la mayoría de lunas de Neptuno son muy distintas a las del resto de gigantes gaseosos. Solo tiene una que podría cuadrar con las predicciones. ¿Pero qué pasa con el resto? Estas preguntas han intrigado durante mucho tiempo a los astrónomos. Ahora, gracias a dos estudios publicados recientemente, hay hipótesis para cada uno de estos fenómenos. Lo curioso es que ambos apuntan a la culpabilidad de Tritón.
Una irrupción violenta. Según modelos realizados recientemente para la publicación de dos estudios distintos, las anomalías de Neptuno pudieron deberse a la irrupción de Tritón en su sistema de satélites. Posiblemente, durante los albores de Neptuno, habría varias Lunas girando a su alrededor, todas en el mismo sentido. Sin embargo, un objeto del cinturón de Kuiper que pasaba por allí se acercó lo suficiente para ser atraído gravitacionalmente por Neptuno. Se desplazaba en sentido contrario, así que irrumpió violentamente en el sistema de lunas, como un coche que irrumpe en la autovía en sentido contrario.
Muchas lunas salieron disparadas fuera de la órbita de Neptuno. Otras, directamente, acabaron destrozadas. Solo una, Nereid, se quedó allí, pero con una órbita mucho más alargada. En cuanto a Neptuno, su eje sufrió esa nueva inclinación que no cuadra con la de modelos de una juventud planetaria tranquila.
Pistas que no cuadraban. Neptuno tiene 16 lunas a su alrededor. La más rara es Tritón, porque gira en sentido contrario al de Neptuno y, por su composición, parece más un objeto del cinturón de Kuiper que la Luna de un gigante gaseoso. Luego tenemos Nereid, que se encuentra en una órbita anormalmente elíptica, en la que tarda 360 días en girar alrededor del planeta. El resto son satélites mucho más homogéneos, pero demasiado pequeños y poco masivos para lo que cabría esperar de las lunas de un gigante gaseoso.
Nereid, al tener una órbita tan rara, ha llamado durante mucho tiempo la atención de los astrónomos. Cuando recientemente se analizó más minuciosamente con la ayuda del Telescopio Espacial James Webb, se vio que tiene una composición más similar a la de las lunas heladas de otros gigantes gaseosos, como Saturno o Urano, que a un objeto del cinturón de Kuiper. Con todo esto en mente, se decidió realizar una serie de simulaciones computacionales, gracias a las cuales ya tenemos una respuesta.
La historia más probable. En un 20% de las simulaciones, el resultado fue un caso desatado por Tritón. Cuando este fue atraído por Neptuno, destrozó el sistema de satélites inicial de este planeta, tal y como hemos visto anteriormente. Nereid aguantó sin destruirse ni salir disparada fuera de la órbita. Sin embargo, su órbita sí que se deformó, dando lugar a esa tan rara que tiene hoy en día.
En cuanto al resto de lunas, muchas de ellas se convirtieron en escombros que se reagruparon por efecto de la gravedad, para dar lugar a los anillos de Neptuno. Además, algunos de esos fragmentos pasaron a ser las lunas pequeñas que hoy en día giran alrededor del planeta. Tritón, el causante del caos, se quedó en una órbita bastante estable convertido en una luna más. Eso sí, una luna que gira a contracorriente, como pista del caos cósmico que desató en su momento.
Se necesita una sonda para confirmar. Todo esto tiene bastante sentido, pero no deja de ser una hipótesis con un porcentaje no demasiado alto de acierto en las simulaciones. Los autores del estudio insisten en que será necesario enviar una sonda para estudiar Neptuno de cerca y aclarar las respuestas. Aun así, es posible que Nereid sea la única luna capaz de hablarnos realmente del pasado de Neptuno. Es una luna rara, pero porque ha aguantado mucho para poder seguir ahí.
Imagen|NASA, ESA, CSA, STScI, Joseph DePasquale (STScI), Naomi Rowe-Gurney (NASA-GSFC)
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La noticia
Tritón lleva décadas pareciendo una luna rara y lo peor es que parece tener toda la culpa
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Azucena Martín
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Neptuno es un planeta raro, tanto por sí mismo como por su entorno. Para empezar, está inclinado de una forma un tanto extraña. Su eje es de 28º. No es una barbaridad si lo comparamos con los 23º de la Tierra. Sin embargo, resulta bastante desconcertante, porque, según los modelos de formación planetaria tradicionales, debería estar mucho más cerca de cero. Por otro lado, la mayoría de lunas de Neptuno son muy distintas a las del resto de gigantes gaseosos. Solo tiene una que podría cuadrar con las predicciones. ¿Pero qué pasa con el resto? Estas preguntas han intrigado durante mucho tiempo a los astrónomos. Ahora, gracias a dos estudios publicados recientemente, hay hipótesis para cada uno de estos fenómenos. Lo curioso es que ambos apuntan a la culpabilidad de Tritón.
Una irrupción violenta. Según modelos realizados recientemente para la publicación de dos estudios distintos, las anomalías de Neptuno pudieron deberse a la irrupción de Tritón en su sistema de satélites. Posiblemente, durante los albores de Neptuno, habría varias Lunas girando a su alrededor, todas en el mismo sentido. Sin embargo, un objeto del cinturón de Kuiper que pasaba por allí se acercó lo suficiente para ser atraído gravitacionalmente por Neptuno. Se desplazaba en sentido contrario, así que irrumpió violentamente en el sistema de lunas, como un coche que irrumpe en la autovía en sentido contrario.
Muchas lunas salieron disparadas fuera de la órbita de Neptuno. Otras, directamente, acabaron destrozadas. Solo una, Nereid, se quedó allí, pero con una órbita mucho más alargada. En cuanto a Neptuno, su eje sufrió esa nueva inclinación que no cuadra con la de modelos de una juventud planetaria tranquila.
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Nereid, al tener una órbita tan rara, ha llamado durante mucho tiempo la atención de los astrónomos. Cuando recientemente se analizó más minuciosamente con la ayuda del Telescopio Espacial James Webb, se vio que tiene una composición más similar a la de las lunas heladas de otros gigantes gaseosos, como Saturno o Urano, que a un objeto del cinturón de Kuiper. Con todo esto en mente, se decidió realizar una serie de simulaciones computacionales, gracias a las cuales ya tenemos una respuesta.
La historia más probable. En un 20% de las simulaciones, el resultado fue un caso desatado por Tritón. Cuando este fue atraído por Neptuno, destrozó el sistema de satélites inicial de este planeta, tal y como hemos visto anteriormente. Nereid aguantó sin destruirse ni salir disparada fuera de la órbita. Sin embargo, su órbita sí que se deformó, dando lugar a esa tan rara que tiene hoy en día.
En cuanto al resto de lunas, muchas de ellas se convirtieron en escombros que se reagruparon por efecto de la gravedad, para dar lugar a los anillos de Neptuno. Además, algunos de esos fragmentos pasaron a ser las lunas pequeñas que hoy en día giran alrededor del planeta. Tritón, el causante del caos, se quedó en una órbita bastante estable convertido en una luna más. Eso sí, una luna que gira a contracorriente, como pista del caos cósmico que desató en su momento.
Se necesita una sonda para confirmar. Todo esto tiene bastante sentido, pero no deja de ser una hipótesis con un porcentaje no demasiado alto de acierto en las simulaciones. Los autores del estudio insisten en que será necesario enviar una sonda para estudiar Neptuno de cerca y aclarar las respuestas. Aun así, es posible que Nereid sea la única luna capaz de hablarnos realmente del pasado de Neptuno. Es una luna rara, pero porque ha aguantado mucho para poder seguir ahí.
Imagen|NASA, ESA, CSA, STScI, Joseph DePasquale (STScI), Naomi Rowe-Gurney (NASA-GSFC)
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Xataka
por
Azucena Martín
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