Connect with us

Mundo

La revolución de los flamencos en Albania por Jared Kuschner e Ivanka Trump: "Las protestas son las más significativas en décadas"

Published

on

Las manifestaciones diarias contra dos megaproyectos de lujo en la laguna de Narta y en la isla de Sazan superan las dos semanas y exigen la dimisión del primer ministro, Edi Rama Leer Las manifestaciones diarias contra dos megaproyectos de lujo en la laguna de Narta y en la isla de Sazan superan las dos semanas y exigen la dimisión del primer ministro, Edi Rama Leer   

La ruta de los flamencos solía recalar en la laguna de Narta, en la región albanesa de Zvërnec, entre los meses de marzo y mayo. La vuelta siempre era de septiembre a noviembre. Hasta que el cambio climático hizo que muchas de estas aves ya no migren y hayan convertido en su residencia permanente este rincón de los Balcanes, una gran lengua de tierra rodeada de un ecosistema de humedales. Pero, a finales de mayo, sus característicos graznidos fueron superados por el ruido más atronador todavía de las excavadoras.

Jared Kushner, yerno de Donald Trump, proyecta con su empresa Affinity Partners un gran complejo de lujo allí y otro enfrente, en la isla de Sazan, una antigua base militar de la época del dictador Enver Hoxha (1944-1985). La edulcorada descripción de Ivanka Trump de su descubrimiento, "con los pies descalzos", en un podcast encendió aún más los ánimos. Aunque los desarrollos urbanísticos en estos lugares vírgenes ya se conocían desde hacía un par de años. Las protestas en las calles de Tirana empezaron a principios de junio con el flamenco como símbolo, que ha bautizado esta revolución. Los cánticos han variado del grito de "Albania no está en venta" de los primeros días al más directo "Edi Rama, dimisión".

El primer ministro asegura, sin embargo, que los resorts seguirán adelante. Eso a pesar de las manifestaciones, de la investigación abierta por el organismo anticorrupción y contra el crimen organizado albanés (SPAK) por el origen de los fondos utilizados en la compra de los terrenos e, incluso, de las advertencias firmes de la Comisión Europea. Albania, que cambió una norma medioambiental en 2024 para que estos desarrollos de lujo fueran posibles, logró hace unos días un avance importante en su camino a la adhesión, prevista, según sus cálculos, para 2030. Pero con las protestas ha llegado el tirón de orejas y la paralización provisional de las obras.

"Se espera que Albania se alinee plenamente con la legislación de la UE" en materia de Medio Ambiente, "que derogue las disposiciones incompatibles (adoptadas mediante las enmiendas a la ley de zonas protegidas) y que ponga fin a la legislación de 2015 sobre inversiones estratégicas", declaró a Afp un portavoz de la Comisión. "Esperamos que las autoridades albanesas actúen sin demora", concluyó. A pesar de todo, Rama no cede: "Les digo que va a ser un proyecto hermoso, que lo vamos a hacer y que estaremos orgullosos de contribuir a Europa", afirmó esta semana en una entrevista con la agencia Reuters en su despacho de Tirana, situado a pocos metros de donde cada noche se llevan a cabo las manifestaciones.

Fotografía aérea muestra la playa de un espacio natural protegido en Zvërnec, en Albania.
Fotografía aérea muestra la playa de un espacio natural protegido en Zvërnec, en Albania.ADNAN BECIAFP

"Fui elegido para hacer que estas cosas ocurran. No para dejarme guiar por personas que tienen una idea diferente de cómo desarrollar el país", dijo este ex jugador de baloncesto, en el poder desde 2013. El primer ministro confirmó el estratosférico presupuesto de 4.000 millones de euros entre los dos proyectos: "Es un gran sueño, y los grandes sueños siempre han enfrentado controversia", remachó.

"Las protestas se han convertido en una de las movilizaciones ciudadanas más significativas que ha vivido Albania en las últimas décadas", explica el periodista y presentador televisivo albanés Lufti Dervishi. Señala que, mientras los medios internacionales se han centrado en Jared Kushner y en el medio ambiente, "dentro del país el problema se percibe de forma más amplia".

Manifestantes, con una pancarta en la que aparece el primer ministro Edi Rama, en Tirana.
Manifestantes, con una pancarta en la que aparece el primer ministro Edi Rama, en Tirana.Hameraldi AgolliAP

Esta indignación ha conectado con jóvenes que no están afiliados a ningún partido y con la diáspora (más de 1,2 millones de emigrantes directos, frente a los 2,4 millones de habitantes del país): "Muchos ya no ven las protestas como algo que afecta únicamente a una laguna protegida o a los flamencos. Cada vez más las consideran una plataforma para expresar un descontento más amplio con el sistema político y con la forma en que se toman las grandes decisiones", destaca.

Porque Zvërnec ha sido un detonante. La politóloga Klaudia Koxha coincide en que el movimiento ha mutado en "una expresión de desconfianza hacia las instituciones". Para esta analista, el catalizador de esta rabia ocurrió junto a los alambres de los terrenos de Zvërnec, cuando el personal de seguridad privada arrastró a un ciudadano ante la pasividad de la Policía: "Reforzó la percepción de un desequilibrio total entre el ciudadano de a pie y el poder político-económico".

Además, la defensa a ultranza de Rama, que ha acusado a los manifestantes de responder a "interferencias extranjeras", solo ha servido como gasolina. "Como consecuencia, las demandas se han ampliado. Lo que comenzó como la oposición a un proyecto específico ha evolucionado hacia una protesta política, con crecientes peticiones de dimisión del primer ministro Rama", indica Dervishi.

"Las protestas son políticamente significativas porque revelan cómo los conflictos medioambientales pueden evolucionar hacia conflictos democráticos más extensos que afectan a la confianza institucional, la representación política y la legitimidad democrática", concluye Koxha. Quién le iba a decir a los flamencos de la laguna de Narta que iban a tomar un papel así.

 

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *