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Qué es el síndrome de domesticación que los científicos detectaron en mapaches de Estados Unidos

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Un estudio publicado en Science en 2025 analizó cerca de 20.000 imágenes y detectó cambios en los mapaches en las ciudades de Estados Unidos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La convivencia entre humanos y mapaches en las ciudades de Estados Unidos está generando cambios en estos animales, según informó Popular Science, revista de divulgación científica.

Un reciente estudio publicado en la revista Science, liderado por la investigadora Raffaela Lesch, analizó cerca de 20.000 imágenes de mapaches urbanos y rurales. Los resultados revelaron que los ejemplares que viven en entornos urbanos presentan hocicos un 3,56% más cortos que sus pares rurales, lo que podría indicar el inicio de un proceso de autodomesticación.

La especialista Lauren Stanton, del Schell Lab de la Universidad de California, Berkeley, explicó que estos cambios podrían estar relacionados con la adaptación de los mapaches a la vida urbana y al acceso constante a alimentos blandos y ricos en carbohidratos, como los residuos humanos. Stanton subrayó que aún se requieren más pruebas para confirmar si estos rasgos obedecen a una domesticación o si responden a otros factores ambientales.

Los mapaches urbanos presentan hocicos un 3,56% más cortos que los mapaches rurales, según la investigación liderada por Raffaela Lesch (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los riesgos de tener un mapache en casa

Adoptar un mapache como mascota puede parecer atractivo por su apariencia y destreza, pero la experiencia suele volverse problemática. Los mapaches son animales nocturnos, activos durante la noche, y exploran grandes territorios, lo que los lleva a emitir múltiples sonidos —ronroneos, chillidos, gruñidos y gritos— que dificultan el descanso de quienes conviven con ellos.

Además, sus patas extremadamente ágiles les permiten abrir puertas, desatar nudos y destapar frascos, facilitando que accedan a cualquier alimento o incluso permitan la entrada de otros mapaches salvajes al hogar en temporada de apareamiento.

Su dieta omnívora y oportunista los impulsa a cazar insectos, peces, pequeños mamíferos y aves, y a saquear cualquier fuente de comida disponible. Esto convierte a los refrigeradores, alacenas y acuarios en objetivos frecuentes de sus incursiones nocturnas. A esto se suma su hábito de mojar los alimentos antes de comerlos, utilizando cualquier fuente de agua disponible, desde el inodoro hasta un acuario, lo que puede causar incidentes domésticos constantes.

Lauren Stanton advirtió que los cambios en los mapaches urbanos no prueban una domesticación y que aún hacen falta más evidencias (Quartl/Wikimedia Commons)

Por qué no se adaptan a la vida doméstica

Los mapaches son animales con necesidades complejas y altos niveles de inteligencia, como señala la investigadora Lauren Stanton. Demandarían para su bienestar espacios amplios para explorar, acceso a estímulos variados y oportunidades para escalar, excavar y forrajear, actividades imposibles de satisfacer en la mayoría de los hogares.

Al tratar de mantenerlos como mascotas, muchas personas terminan enfrentando dificultades para gestionar su comportamiento y, en muchos casos, optan por devolverlos a la vida silvestre. Stanton advierte que liberar a un mapache criado en casa representa un peligro: estos animales no desarrollan las habilidades de supervivencia necesarias para prosperar en libertad.

Tener un mapache en casa genera problemas porque son animales nocturnos, recorren grandes territorios y emiten sonidos que alteran el descanso (Freepik)

Qué cambios detectó el estudio

El estudio encabezado por Raffaela Lesch evaluó la proporción entre la longitud del hocico y el cráneo en miles de imágenes de mapaches estadounidenses, hallando una diferencia entre los ejemplares urbanos y rurales.

Este cambio morfológico podría ser una señal temprana del llamado “síndrome de domesticación“, un fenómeno observado en animales que han convivido durante generaciones con humanos. Sin embargo, Lauren Stanton matiza que estas diferencias también podrían deberse a factores ambientales, como la dieta urbana, más rica en carbohidratos y alimentos blandos.

Las patas ágiles de los mapaches les permiten abrir puertas, destapar frascos y acceder a comida dentro del hogar, incluso en refrigeradores y alacenas (Freepik)

Por qué no están domesticados

Aunque se observan comportamientos más dóciles o tolerantes en algunos mapaches urbanos habituados a la presencia humana, Stanton aclara que esto no implica una verdadera domesticación. La experta subraya que la domesticación requiere cambios genéticos y un proceso prolongado a lo largo de muchas generaciones, no solo la adaptación al entorno urbano o la familiaridad con las personas.

Stanton insiste en que, pese a su carisma y curiosidad, los mapaches conservan una naturaleza impredecible y salvaje que resulta incompatible con la vida doméstica. Para ella, intentar domesticar a estos animales podría llevar a perder precisamente esas cualidades que los hacen únicos y especiales.

 Investigadores de la Universidad de Arkansas analizaron casi 20.000 imágenes y hallaron una huella física distintiva en estos animales que podría indicar el comienzo de un proceso impulsado por la presencia humana     

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