Ciencia y Tecnología
Misteriosa "mancha fría" en el Atlántico reaviva dudas sobre posible punto de inflexión de la AMOC
Al sureste de Groenlandia, en pleno Atlántico Norte, existe una anomalía que lleva décadas desconcertando a los científicos.
En contraste con la tendencia general al calentamiento global, una extensa región oceánica ha registrado un descenso de temperatura cercano a 1 °C en los últimos 150 años. Los investigadores la conocen como el "agujero de calentamiento", la "mancha fría" o simplemente el "blob frío", y desde hace años intentan explicar qué la provoca.
Una de las hipótesis apunta a la atmósfera. Según un estudio citado por New Scientist, el rápido calentamiento del Ártico habría desplazado la corriente en chorro hacia el norte, alterando los patrones de viento sobre el Atlántico y favoreciendo una mayor evaporación y pérdida de calor en la superficie del océano.
Sin embargo, otra explicación ha ido ganando terreno: que el origen de este fenómeno se encuentre bajo las aguas.
La AMOC en el punto de mira
Un nuevo estudio publicado en Geophysical Research Letters refuerza la hipótesis de que la AMOC podría estar desempeñando un papel clave en este fenómeno. La Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (Atlantic Meridional Overturning Circulation) es un gran sistema de corrientes oceánicas que transporta agua cálida y salada hacia el Atlántico Norte. Allí, al enfriarse, el agua se vuelve más densa, se hunde y emprende un viaje de regreso hacia el sur por las profundidades oceánicas.
Este sistema desempeña un papel fundamental en el sistema climático, ya que distribuye calor, nutrientes y carbono por el océano y ayuda a mantener a Europa occidental varios grados más cálida de lo que le correspondería por su latitud.
Groenlandia y el agua dulce
El problema es que el deshielo acelerado de Groenlandia aporta cada vez más agua dulce al Atlántico Norte. Al reducir la densidad del agua superficial, dificulta el proceso que impulsa la circulación. La "cinta transportadora" podría estar perdiendo fuerza, y hay quienes temen que pueda acercarse a un punto de no retorno.
Para averiguarlo, el equipo de Stefan Rahmstorf, del Instituto Potsdam de Investigación sobre el Impacto Climático (Alemania), estudió la mancha fría utilizando reanálisis climáticos construidos a partir de datos recogidos por satélites, boyas y embarcaciones, en vez de depender exclusivamente de modelos.
Sus resultados mostraron que el enfriamiento se extiende mucho más allá de la superficie y alcanza profundidades cercanas a los 1.000 metros, según recoge New Scientist. Para los autores, este patrón resulta difícil de explicar únicamente mediante cambios en los vientos o la nubosidad. En su interpretación, encaja mejor con una reducción del transporte lateral de calor asociada a un debilitamiento de la AMOC.
"Los vientos y las nubes solo explican una fracción modesta del agujero de calentamiento", afirma Rahmstorf. "Los datos muestran que en realidad está causado por el océano", añadió.
Rahmstorf señala además otro posible punto vulnerable: el llamado giro subpolar, una enorme espiral de corrientes que rodea la mancha fría y desempeña un papel clave en el hundimiento de aguas densas que alimenta la AMOC.
Según el investigador, si este sistema alcanzara un punto de inflexión antes que la propia circulación atlántica, el noroeste de Europa podría experimentar un enfriamiento rápido incluso antes de un colapso completo de la AMOC.
"Que el giro subpolar cruce ese punto de inflexión podría provocar impactos climáticos graves en Europa occidental ya en la década de 2040″, advierte el investigador alemán.
Los autores subrayan que sus resultados no implican que un colapso de la AMOC sea inminente. Sin embargo, consideran que sus hallazgos son compatibles con la hipótesis de que esta circulación se ha ido debilitando durante las últimas décadas, un cambio que, de confirmarse, podría tener consecuencias mucho más amplias que la propia mancha fría del Atlántico Norte.
Voces críticas y dudas pendientes
No todos están convencidos. David Thornalley, del University College de Londres, aseguró a New Scientist que el estudio es útil, pero advierte que "no será la última palabra" sobre el origen de la mancha fría.
Neil Fraser, de la Asociación Escocesa de Ciencias Marinas, señaló al medio científico que los datos siguen siendo limitados y que no pueden descartarse del todo otras explicaciones, como el posible fortalecimiento de la corriente noruega, una rama de la AMOC que podría estar exportando calor fuera de la zona.
"La mancha fría es coherente con un debilitamiento de la AMOC", concluye Fraser, "pero no es una prueba concluyente".
¿Qué pasaría si colapsa?
La cautela de los científicos no es casual. Si la gran circulación atlántica llegara a colapsar, las consecuencias podrían sentirse mucho más allá del Atlántico Norte.
Europa sería una de las regiones más afectadas, con un enfriamiento significativo de algunas zonas. Pero los efectos no se limitarían al Viejo Continente. Un estudio citado por Newsweek estima que el debilitamiento de la AMOC podría explicar entre el 20 % y el 50 % del aumento de los días de inundación costera registrado en el noreste de Estados Unidos desde 2005.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) también ha advertido que una AMOC más débil podría alterar las trayectorias de las tormentas y los patrones de precipitación en América del Norte, aunque el alcance exacto de esos cambios sigue siendo objeto de investigación.
Además, el sistema forma parte de una red oceánica mucho más amplia. La AMOC transporta calor desde el Atlántico Sur hacia el norte, por lo que cualquier modificación importante en su funcionamiento podría desencadenar efectos climáticos en ambos hemisferios, aunque este estudio no evalúa impactos concretos para América del Sur.
Por ahora, solo llevamos 22 años de observación directa de la AMOC, tiempo insuficiente para trazar una tendencia clara. Pero cada nuevo estudio añade peso a la posibilidad de que una de las grandes reguladoras del clima mundial esté perdiendo fuerza.
La acumulación de señales de alerta es cada vez más difícil de ignorar.
