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El desplazamiento forzado baja por primera vez en 10 años y el número de refugiados cae un 3% en un año récord en retornos

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14,7 millones de personas regresaron a sus lugares o países de origen, con aumentos especialmente significativos en Afganistán, Sudán y Siria Leer 14,7 millones de personas regresaron a sus lugares o países de origen, con aumentos especialmente significativos en Afganistán, Sudán y Siria Leer   

Barham Salih, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, ha presentado el informe anual Tendencias Globales de ACNUR, que revela que el desplazamiento forzado en el mundo se ha reducido por primera vez en una década, aunque sigue alcanzando niveles inaceptablemente altos.

En 2025, 5,4 millones de personas escaparon de la violencia y la persecución huyendo a otros países. El informe también constata una aceleración de los retornos: 14,7 millones de personas desplazadas regresaron a sus lugares o países de origen (4,4 millones de refugiados y 10,3 millones de desplazados internos), con aumentos especialmente significativos en Afganistán, Sudán y Siria.

Los retornos de personas refugiadas fueron los segundos más numerosos desde que comenzaron los registros hace seis décadas, aunque muchos se produjeron bajo presión y en condiciones precarias en los países de retorno.

En conjunto, los datos muestran que el número de refugiados en el mundo se redujo un 3% en 2025, hasta situarse en 41,6 millones. Como dato positivo, cerca de 46.000 personas apátridas obtuvieron la ciudadanía en 24 países durante el último año.

Con el 70% de los refugiados atrapados durante años en el exilio y muchos viviendo por debajo del umbral de la pobreza, el Alto Comisionado ha instado a la comunidad internacional a respaldar una nueva iniciativa destinada a sacar a millones de personas de la situación de desplazamiento prolongado y de la dependencia de la ayuda humanitaria.

"Para demasiadas personas refugiadas, el desplazamiento comienza como una tabla de salvación, pero acaba prolongándose toda una vida", ha afirmado Salih. "La ayuda humanitaria salva vidas, pero no puede ser el destino final ni permite a los refugiados tomar las riendas de su futuro. Necesitamos un cambio de paradigma que abra nuevas oportunidades y devuelva la esperanza a quienes huyen de la guerra y la persecución".

Salih ha planteado el objetivo de reducir en más de la mitad durante la próxima década el número de personas refugiadas que viven en situaciones prolongadas de desplazamiento y dependen de la ayuda humanitaria, mejorando así las perspectivas de millones de personas.

La iniciativa, centrada en los países de ingresos bajos y medios que acogen a la mayoría de la población refugiada, pasa por ampliar las oportunidades de retorno, reubicación, reasentamiento y acceso a visados humanitarios, así como por sustituir gradualmente los modelos tradicionales de asistencia por estrategias orientadas a la autosuficiencia.

Salih ha subrayado la necesidad urgente de ampliar las soluciones en terceros países, mediante el reasentamiento de los casos más vulnerables, la reunificación familiar y el acceso a permisos de trabajo y becas. La brecha entre las necesidades existentes y las plazas disponibles es enorme y continúa ampliándose. Según el informe, en 2025 las llegadas a través de programas de reasentamiento o patrocinio se redujeron más de un 50% respecto al año anterior, hasta las 81.800 personas.

"El asilo y la protección salvan vidas y no están en cuestión, pero no podemos aceptar un futuro en el que millones de refugiados sigan atrapados durante años o décadassin perspectivas reales de reconstruir sus vidas", concluyó Salih.

 

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