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El clima pone a prueba al Mundial 2026: alertan por calor extremo y tormentas durante el torneo

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El Mundial 2026 en Norteamérica enfrentará el impacto del calor extremo y la alta humedad sobre los partidos y la salud de los futbolistas (REUTERS/Lee Smith)

La Copa Mundial de Fútbol de 2026 en Norteamérica enfrenta una amenaza concreta: el calor extremo y la alta humedad podrían condicionar el desarrollo de los partidos y la salud de los futbolistas.

Este escenario, anticipado por organismos climáticos y análisis independientes, también plantea desafíos logísticos y de seguridad para organizadores y equipos.

Según un estudio de World Weather Attribution, una cuarta parte de los encuentros podría disputarse bajo condiciones climáticas que rebasan los límites recomendados para el ejercicio intenso.

El indicador clave es el “wet-bulb globe temperature”, que incorpora temperatura del aire, humedad, radiación solar y viento, una combinación que eleva el estrés térmico.

El riesgo inmediato para los futbolistas combina el entorno y el calor que genera el propio cuerpo durante el esfuerzo. Chris Minson, de la Universidad de Oregón, explicó a Reuters que el 75 % de la energía se transforma en calor durante el ejercicio y exige mecanismos corporales de enfriamiento.

Un estudio de World Weather Attribution estimó que una cuarta parte de los partidos del Mundial 2026 podría jugarse por encima de los límites recomendados para ejercicio intenso (REUTERS/Susana Vera)

Con humedad alta, la evaporación del sudor pierde eficacia y aumenta el riesgo de agotamiento y caída del rendimiento, en especial en Houston, Miami, Dallas y Monterrey.

Las sedes más expuestas y el peso del diseño de los estadios

El análisis de The Athletic sobre una década de datos horarios ubicó a la sede de Dallas como la de mayores temperaturas, con una media de 32 °C y picos estimados de 34 °C para una de las semifinales.

El AT&T Stadium cuenta con techo cerrado y aire acondicionado, lo que puede mitigar parte del impacto, pero otras sedes a cielo abierto registraron valores superiores a 38 °C en periodos equivalentes en años recientes.

En ciudades donde la combinación de calor y humedad es más intensa, el rendimiento puede resentirse desde el primer tiempo, mientras crece la probabilidad de interrupciones por tormentas eléctricas.

En Estados Unidos, el protocolo obliga a suspender partidos si se detectan descargas a menos de trece kilómetros (ocho millas) del estadio, un factor que puede extender la duración de los encuentros y alterar la logística operativa.

Dallas aparece como una de las sedes más expuestas del Mundial 2026, aunque el AT&T Stadium podrá mitigar el calor con techo cerrado y aire acondicionado (Mandatory Credit: Jerome Miron-Imagn Images)

Umbrales térmicos, cambio climático y el efecto sobre los partidos

El Mundial de 2026 quedó perfilado en el borrador como uno de los torneos más exigentes por temperatura en la historia reciente.

Casi la mitad de los partidos podría superar los 28 °C, umbral asociado a caídas documentadas en velocidad y distancia recorrida.

Un análisis de Climate Central advirtió que el cambio climático incrementó la probabilidad de temperaturas limitantes en 97 de los 104 partidos previstos.

Como caso de referencia, el texto citó el duelo entre Uruguay y España en Guadalajara, con 70 % de probabilidad de calor limitante, por encima de escenarios previos sin el efecto del cambio climático.

Para los equipos, el escenario implica más pausas de hidratación, ajustes tácticos y, en situaciones extremas, interrupciones temporales si la integridad de los futbolistas queda comprometida.

La combinación de temperatura, humedad, radiación solar y viento elevará el estrés térmico en sedes como Houston, Miami, Dallas y Monterrey (REUTERS/Hannah Mckay)

Precedentes, altitud y preparación física

The Athletic recordó el antecedente del Mundial de 1994, cuando más del 80 % de los partidos se disputó antes de las 17:00 bajo el sol y las condiciones extremas influyeron en la dinámica de juego.

El exdelantero alemán Jurgen Klinsmann dijo: “Fue realmente difícil encontrar ritmo en esas condiciones brutales”.

La altitud sumará un factor adicional. Ciudad de México, a más de 2.200 metros sobre el nivel del mar, será sede de cinco partidos, por lo que la falta de aclimatación podría amplificar el impacto combinado del calor y la menor presión atmosférica en los equipos que no se preparen con antelación.

Tormentas eléctricas y ajustes tácticos

Las tormentas eléctricas aparecen como una amenaza logística adicional. El texto mencionó un episodio reciente del Mundial de Clubes, en el que el partido entre Chelsea y Benfica se extendió por más de cuatro horas por descargas, como ejemplo del impacto potencial en el calendario.

Miami, Ciudad de México y Kansas City figuran entre las sedes con mayor probabilidad de tormentas vespertinas, mientras que en el noreste de Estados Unidos se proyectó un aumento de calor, humedad y precipitaciones.

La altitud de Ciudad de México, a más de 2.200 metros, añadirá una exigencia física para los equipos que lleguen sin aclimatación al Mundial 2026 (AP Foto/Fernando Llano)

La adaptación al clima será determinante para el rendimiento. En Carolina del Norte, jugadores de Noruega entrenaron bajo el sol a 32 °C para acelerar la aclimatación.

Especialistas como Aaron Mentkowski señalaron que futbolistas de ligas europeas o de países con climas más frescos podrían adaptarse tras una o dos semanas de exposición a altas temperaturas.

 La altitud en Ciudad de México y las altas temperaturas en Houston, Miami, Dallas y Monterrey obligan a planificar aclimatación, cambios anticipados y ajustes tácticos para sostener la intensidad durante los encuentros     

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