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Once buenas marcas de legumbres cocidas para preparar comidas rápidas

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Quieres comer legumbres, pero a) te has olvidado de ponerlas a remojo la noche anterior, b) no tienes tiempo para cocerlas c) no tienes ganas de hacerlo. Si alguna o todas estas respuestas son correctas en tu caso, este artículo te interesa. A quienes lleven ya un tiempo visitando esta sección, no les resultará nuevo leernos recomendando el consumo de legumbres. No solo porque son buenas para nuestra salud, para el bolsillo o para el planeta, sino porque con ellas se pueden preparar muchísimos platos, desde los más clásicos de cuchara hasta las ensaladas más ligeras.

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Los garbanzos que levantan pasionesUnas alubias para salir del sota, caballo y reyPerfectas para ensaladasUn básico para la alacenaHasta son bonitasBercianos de pura cepaCalentar y listoProducto nacional en boteTambién hay pedrosillanosPerfectos para muchas recetasHay vida más allá del bote De bote o frescas, las lentejas, garbanzos o judías cocinadas son un auténtico salvavidas cuando no tienes tiempo o ganas de cocerlas tú mismo   

Quieres comer legumbres, pero a) te has olvidado de ponerlas a remojo la noche anterior, b) no tienes tiempo para cocerlas c) no tienes ganas de hacerlo. Si alguna o todas estas respuestas son correctas en tu caso, este artículo te interesa. A quienes lleven ya un tiempo visitando esta sección, no les resultará nuevo leernos recomendando el consumo de legumbres. No solo porque son buenas para nuestra salud, para el bolsillo o para el planeta, sino porque con ellas se pueden preparar muchísimos platos, desde los más clásicos de cuchara hasta las ensaladas más ligeras.

Otra de las buenas noticias respecto de las legumbres es que puedes comprarlas cocidas sin sacrificar ninguna de sus cualidades: las que en su lista de ingredientes tienen a la legumbre en cuestión, agua, sal e incluso algún aditivo para conservarlas entran dentro de lo que denominamos buenos procesados. Aquí hemos hecho una lista de las marcas de legumbres cocidas en conserva y frescas que más nos gustan al equipo comidista y a otras expertas en la materia.

En conserva

Cal Valls

Si abres la despensa de nuestro compañero Òscar Broc o la de Susana Aragón, cocinera Slow Food, es probable que encuentres un bote de garbanzos cocidos de Cal Valls. “Soy un gran consumidor de garbanzos de bote, porque son tremendamente versátiles. Los puedo emplear en una ensalada fría, los puedo pasar por la sartén con un poco de ajo, los puedo utilizar para un guiso rápido”, explica Broc, que elige los de esta empresa familiar catalana dedicada a la agricultura y alimentación ecológica desde 1978. “Apuestan por el territorio, son ecológicos y accesibles. Trabajan muy bien el garbanzo, queda muy enterito y tierno”, explica Aragón. Coincide en este sentido Broc: “me parecen unos garbanzos espectaculares, no están nada blandurrios, tienen la piel muy fina y aguantan lo que les eches”. Utilizan los de la variedad pedrosillano, de menor tamaño, y el precio de los 450 gramos ronda los 3,65 euros en tiendas de alimentación online.

Ferrer

Otra empresa familiar catalana que se dedica, entre otras cosas, a la elaboración de legumbres cocidas es Ferrer, una de las recomendadas por nuestra editora Mònica Escudero. “Tienen variedades muy genéricas a buen precio, y también otras más específicas o con DO como las alubias del ganxet, el garbanzo de l’Alt Anoia, también pedrosillanos o lentejas caviar (que no son las más fáciles de encontrar cocinadas, y me encantan, tanto en preparaciones frías como calientes)”, explica. Para quienes lo prefieran, también cuentan con algunas legumbres procedentes de agricultura ecológica, como los garbanzos, las alubias o las lentejas. “Tener alguno de sus botes en la alacena me da seguridad, como tener un táper de comida buena a medio hacer”, concluye Escudero. Sus botes de 345 gramos de legumbres genéricas tienen un precio de 1,25 euros aproximadamente en supermercados.

Ametller Origen

Al cabecilla comidista, Mikel López Iturriaga, también le gustan mucho las lentejas caviar –esas lentejas pequeñitas de color negro brillante–, en particular las de Ametller Origen. Al contrario de lo que ocurre con otras variedades de lentejas, sobre todo cuando se compran cocidas, las prefiere por ser las que mejor mantienen su integridad en ensaladas y salteados, lo que las hace óptimas para las estaciones con calor. “Las de marca blanca de los supermercados Ametller no llevan más que agua y sal, tienen un punto de cocción muy correcto y están bastante bien de precio”, comenta; 2,49 euros el bote de 360 gramos, concretamente.

Carlota

A Adriana Carcelen, cocinera especializada en gastronomía vegetal, sostenibilidad y aprovechamiento alimentario, le gustan las legumbres cocidas de Carlota, una marca valenciana dedicada a la elaboración de platos preparados, cremas, untables y algunos productos frescos como tofu y seitán. Sus recetas están siempre elaboradas con ingredientes ecológicos de origen vegetal y sus envases –a excepción de los productos frescos– son de vidrio. “Tiene unos productos muy chulos, mucha variedad y algunas cosas diferentes como guisos y mix de legumbres”, explica Carcelen. En su catálogo de básicos puedes encontrar garbanzos, alubias, lentejas y azuki cocidos y también garbanzos con espinacas y alubias o lentejas con verduras. Los botes de 720 gramos de legumbres básicas cocidas valen entre 3,29 y 3,49 euros en su tienda online.

Celebona 1960

“Las pochas, unas alubias tiernas típicas de La Rioja, Navarra y el País Vasco, son una de las legumbres más deliciosas que existen, pero tienen un problemita: que su temporada no es muy larga y son difíciles de conseguir fuera de sus zonas de producción”, cuenta López Iturriaga. Sin embargo, una de las maneras de solucionarlo –otra de las virtudes de las legumbres de bote– es recurrir a las cocidas de Celebona, una conservera familiar riojana, quienes las recolectan antes de su madurez, las cuecen y las envasan solo con agua y sal. “Son son básicamente la mantequilla hecha judía: sabrosas, finas y con una piel indetectable, no tienes más que añadirles un sofritillo para convertirlas en un banquete”, remata. El precio es de 6,90 euros (700 gramos) en su tienda online.

Arroyo

Si nos vamos hacia Castilla y Léon, Susana Aragón tiene para recomendarnos las legumbres de Arroyo, una pequeña empresa familiar de Quilós, El Bierzo. “Como cocinera Slow Food defiendo que haya pequeños productores detrás de las marcas y que lo hagan, a poder ser, con producto ecológico y con denominación de origen, defendiendo la identidad del territorio”, explica Aragón. Además, remarca que tenemos unas legumbres maravillosas en todo el territorio español, por lo que es recomendable mirar siempre la procedencia del producto, “si tiene IGP o DOP, ¡mucho mejor!”. En su tienda online tienen garbanzos cocidos a dos euros el bote de 300 gramos y 3,20 euros el de 750 gramos.

La Huerta del Fresno

Otra marca que siempre tiene como fondo de armario Aragón es La Huerta del Fresno, localizada en Fresno de la Vega, una zona muy fértil de la provincia leonesa gracias al río Esla. “En sus inicios empezaron haciendo pimientos asados –en septiembre la zona huele a pimientos porque es cuando los asan y los embotan– y a partir de ahí empezaron con legumbres”, cuenta Aragón. Destaca sus buenas combinaciones: tienen entre su oferta alubias estofadas –alubias de riñón, cebolla, ajo, laurel, AOVE, vinagre y sal–, garbanzos con tomate –garbanzos pedrosillanos 90%, tomate frito de Mansilla 10%, ajo, AOVE, pimentón, vinagre y sal– o lentejas terracampinas –lentejas variedad Pardinas, cebolla, ajo, laurel, pimentos, AOVE, vinagre y sal–. Los precios varían entre productos y tamaños y se pueden consultar en su tienda online.

Luengo

También originaria de León es la conocida Luengo. Nació en La Bañeza, una comarca donde la alubia es seña de identidad, tanto que cuenta con Indicación Geográfica Protegida. “En mi caso tiro de “casa” y me voy siempre que puedo a Luengo (tienen la fábrica en la provincia de León y la tierra siempre tira, aunque soy consciente de que el origen de la legumbre no siempre es local)”, explica nuestra compañera Beatriz Robles. Sobre este último aspecto, Aragón destaca que han hecho una fuerte apuesta por la legumbre del territorio, y que por eso ella siempre elige las de la gama Origen, que son las que se cultivan a nivel nacional (trabajan con alubia IGP La Bañeza-León, garbanzo IGP Fuentesaúco y lenteja IGP Tierra de Campos). Respecto a sus cualidades, Robles las prefiere por su punto de cocción: “no se deshacen, de sal están perfectas, están ‘sueltas’… También acudo a las versiones con verduras que están muy bien y me apañan más todavía porque prácticamente les añado solo el aliño”. El precio de la gama Origen oscila entre 1,69 y 1,85 euros (570 gramos) en supermercados, y entre 1,59 y 1,89 euros para las comunes.

Gvtarra

Siguiendo la línea de las marcas que se suelen encontrar en supermercados, nuestra compañera Andrea Núñez-Torrón Stock recomienda Gvtarra. Una de las legumbres de bote que más utiliza es el garbanzo –las lentejas prefiere comprarlas siempre secas, aclara– y una de sus marcas fetiche es esta de Navarra. “Noto una diferencia abismal con respecto a otras marcas en la calidad, el sabor, el tamaño o la cremosidad de los garbanzos”, comenta. Tienen dos opciones: garbanzo pedrosillano y otros de mayor tamaño, ambos de cultivo nacional y envasados solo con agua y sal. También tienen alubias blancas, alubias baby, lentejas verdina y alubias pintas. El precio aproximado es de 2,20 euros por 560 gramos en supermercados. Para quienes lo prefieran, también cuentan con legumbres cocidas de cultivo ecológico.

Pedro Luis

La última recomendación dentro de las legumbres de bote también viene de la mano de Núñez-Torrón Stock. Se trata de Pedro Luis, una conservera de Lodosa (Navarra) que pone en valor el producto del territorio. Tienen una línea convencional con distintas variedades de alubia –blanca, arrocina, pinta, judión, canela y roja–, garbanzos, pochas verdes y blancas y lenteja caviar y otra línea ecológica. Los preferidos son nuevamente los garbanzos, que usa para preparar distintos platos como hummus, guisos exprés o ensaladas de legumbres.

Frescas

bonÀrea

“En mi top de legumbres no cocinadas en casa, primero van las de cocedero y después las refrigeradas”, explica Escudero. Las de bonÀrea le han apañado muchos platos en distintos formatos; y aunque en su zona tienen alubia, lenteja y garbanzo, estos últimos son de lejos sus favoritos. “Trabajan con la variedad de garbanzo pedrosillano, pequeño y de piel fina, ideal para lavarlo y preparar una buena ensalada, calentarlo, ponerle un chorrito de aceite y pimienta y comerlos tal cual, preparar un guiso exprés en cinco minutos o saltearlos hasta que queden bien tostados y ponerles luego un poco de ajo y perejil (así me enloquecen)”, explica. El precio en su web es de 2,14 euros por 500 gramos.

De tu cocedero más cercano

“Soy muy fan de las tiendas de barrio y de los mercados que venden legumbres ya cocidas. No todas dicen que son bio o eco pero creo que mantienen una tradición y una profesión que es muy bonita”, cuenta Carcelen haciendo referencia a esos puestos o tiendas que venden las legumbres cocidas al peso. “Para mí es un descubrimiento, me parece maravilloso este servicio. Cuando las necesito me ahorro muchísimo tiempo. Sé que esto va un poco en detrimento de mí como cocinera, pero no siempre tengo el tiempo que me gustaría para poner las legumbres en remojo y cocinarlas, y ellos lo hacen súper bien”. Al que ella acude es Llegums Cuits en Ciutat Vella (Barcelona) y a los puestos del Mercat de Santa Caterina, pero solo hace falta una recorrida por tu barrio o por tu mercado más cercano para dar con este tipo de establecimientos y tener siempre legumbres a la mano.

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