Mundo
Abelardo de la Espriella, el 'Tigre' que quiere llegar al Palacio de Nariño
Promete adelgazar el Estado, agilizar trámites para crear empresas, reducir impuestos, perseguir la evasión y la corrupción que devora billones cada año, construir diez mega cárceles a lo Bukele, romper la paz total de Petro y ser implacable con las bandas Leer Promete adelgazar el Estado, agilizar trámites para crear empresas, reducir impuestos, perseguir la evasión y la corrupción que devora billones cada año, construir diez mega cárceles a lo Bukele, romper la paz total de Petro y ser implacable con las bandas Leer
Abogado, empresario, coleccionista de arte, escritor y cantante aficionado, siempre ha sido inquieto, ambicioso, impositivo, independiente, de múltiples facetas. Nacido en Bogotá hace 48 años, pero criado en Montería, capital del departamento de Córdoba, desde niño quería hacer dinero y prometió a su abuela que un día tendría su propio avión privado, la llevaría Miami y la recogería en una limusina. Un sueño, como tantos otros, que ha ido cumpliendo a lo largo de su vida.
También le gustaba ser el centro de atención, actuar, cantar ópera y recitar discursos políticos que su padre, Abelardo Gabriel de la Espriella, un magistrado con vocación política, le hacía aprenderse de memoria. De ahí que siendo un crío hizo radio y fue presentador de un programa infantil en la regional Telecaribe. Cuando terminó el bachiller quiso ser cantante o periodista, pero su progenitor le orientó hacia el Derecho. Sería más productivo, solía decirle, para sacar adelante a una familia.
Estudió en la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá y desempeñó varios trabajos durante los estudios. Fue ayudante del vicerrector, puso una tienda de ropa, tuvo un bar y vendió las esmeraldas de un comerciante en Estados Unidos. "Tenía 19 años y en Nueva York me quedaba en el Waldorf Astoria tomando champaña y comiendo ensalada de langosta, la misma que pedía Liz Taylor cuando se hospedaba allí", contó en una entrevista con Ángel Becassino. "Siempre entendí que la verdadera independencia era la económica y siempre tenía plata en el bolsillo".
A los 24 años creó 'De la Espriella Lawyers Enterprise' y contrató a los tres mejores estudiantes de su carrera para empezar a sacarlo adelante. En la actualidad cuenta con sedes en Bogotá, Barranquilla y Miami, donde ha residido varios años. Especialista en administrativo y penal, llevó casos muy sonados que le granjearon reconocimiento profesional y fama, pero, al mismo tiempo, ácidas críticas por aceptar a determinados clientes por el daño social que causaron.
Entre sus defensas más polémicas figuran políticos aliados de las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia), así como David Murcia, creador de una pirámide que estafó a doscientas mil personas, o Alex Saab, el testaferro de Nicolás Maduro deportado a Estados Unidos. Alega que todo acusado tiene el derecho constitucional a un abogado y que también aceptó casos pro bono como el de la familia de Rosa Elvira Cely, asesinada de una manera atroz, o el de Natalia Ponce, a la que un chico roció la cara y desfiguró con un ácido.
Hace cuatro años abandonó el ejercicio profesional de la abogacía, aunque mantiene su bufete, para incursionar en otros mundos empresariales. Abrió un restaurante en Miami -’Místico'-, creó una marca de vinos en Italia, otra de ropa masculina, el ron Defensor e inició proyectos inmobiliarios.
Aunque no pudo seguir su vocación artística, dio rienda suelta a su talento de tenor y hace unos años grabó los CDs 'Mi alma italiana' y 'Navegante', con temas de ópera y clásicos universales.
"Solo me metería en política en un caso de extrema necesidad para salvar al país, como que la izquierda radical se quisiera tomar el país. Ahí tendrán un guerrero incansable", declaró en 2019 al programa 'Los informantes'.
En julio del 2025, después de un tiempo deshojando la margarita, consideró llegado el momento de evitar que el ultraizquierdista Gustavo Petro, al que criticaba con dureza en columnas y vídeos de opinión, tuviese un sucesor y anunció su candidatura presidencial. Siete meses después, en el Movistar Artena de Bogotá, frente a unas quince mil personas, presentó su movimiento, Defensores de la Patria.
"Es la primera vez que Colombia tiene un candidato independiente", afirma con rotundidad. "En lo político, porque no tengo jefes, solo me debo al pueblo colombiano; en lo económico, porque nadie me financia, hago la campaña con mi dinero. Además, tengo el carácter necesario para tomar las medidas que el país necesita".
Promete adelgazar el Estado, agilizar trámites para crear empresas, reducir impuestos, perseguir la evasión fiscal y la corrupción que devora billones cada año, construir diez mega cárceles a lo Bukele, romper la paz total de Petro y ser implacable con las bandas criminales y el narcotráfico.
Buen orador, de lenguaje directo, no ahorra expresiones de grueso calibre contra Iván Cepeda o el presidente Petro, al que califica de "jefe de la mafia", de tirano, y amenaza con llevarle ante la justicia por los escándalos de corrupción y el despilfarro de fondos públicos.
Uno de los éxitos de su campaña, aparte de encarnar el puño de hierro contra los criminales en una nación hastiada de la violencia, fue el apodo y la imagen de El Tigre que le pusieron por su mano dura contra el crimen.
"Fue la gente, que empezó a señalarme y decir: ese es el tigre, y en las redes sociales empezó a crecer esa ola del tigre", explica De la Espriella. "Nos dimos cuenta en la campaña que era un hit comparar un candidato presidencial con un animal de ese nivel y fuerza".
Casado con Ana Lucía Pineda desde hace veinte años, son padres de cuatro hijos. Administradora de empresas, su mujer ha sido muy activa en la campaña con "Tigresas de la patria" y recorrer el país promoviendo entre las mujeres la aspiración de su marido.
"Estoy listo para dar la batalla final, para una segunda vuelta, donde la patria y su manada triunfarán", clamó Abelardo en Barraquilla ante sus seguidores, tras su triunfo en la primera vuelta electoral del domingo, victoria que ninguna encuesta pronosticó. "La historia definitivamente la terminamos de escribir el 21 de junio, cuando estemos una vez más frente a las urnas y derrotemos a Gustavo Petro y al bandido de Iván Cepeda".
