EEUU
El número de personas sin hogar baja en Estados Unidos tras años de aumento

Por primera vez desde 2016, la indigencia registró una caída tanto en California como en todo Estados Unidos, según el informe federal más reciente del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos (HUD). Este documento, largamente esperado y divulgado tras cinco meses de demora, revela que en 2025 el número de personas sin hogar descendió en el país y en el estado que históricamente concentra la mayor población en esta situación. La publicación de estos datos ha reavivado el debate sobre la efectividad de las políticas públicas y las estrategias federales orientadas a combatir este fenómeno social, en un contexto político y partidario marcado por visiones enfrentadas sobre la mejor manera de enfrentar el problema.
La magnitud del descenso es significativa: California contabilizó 181,934 personas sin hogar en 2025, lo que representa una baja del 2,8% respecto a 2024, mientras que el resto del país experimentó una disminución del 3,3%. En números absolutos, se estima que hay 745,652 personas sin hogar en Estados Unidos, según el informe. Esta reducción rompe una tendencia de crecimiento sostenido de la indigencia durante casi una década y constituye el primer retroceso desde 2016, lo que le otorga especial relevancia y convierte al informe en un insumo clave para la discusión pública y la toma de decisiones en torno a la asignación de recursos y la formulación de políticas sociales.
Las reacciones no se hicieron esperar. Organizaciones como el Centro Nacional de Derecho para Personas sin Hogar celebraron la baja y destacaron que se produjo durante el mandato de Joe Biden. Jesse Rabinowitz, portavoz del centro, aseguró que la disminución se explica porque el presidente financió programas “que sabemos que funcionan, como la vivienda y el apoyo”. En contraste, la administración de Donald Trump relativizó el impacto de la mejora y sostuvo que los niveles de indigencia siguen siendo elevados en comparación con la década pasada. El gobierno federal subrayó que, en términos acumulados, la falta de vivienda ha crecido un 27% en el país desde 2013. Esta cifra se utiliza para poner en duda la efectividad de las políticas actuales y justificar la necesidad de una reforma profunda del enfoque nacional.

El debate político se intensificó a raíz de la publicación del informe. Mientras los defensores de Biden atribuyen el avance a la financiación de programas de vivienda y apoyo, el gobierno de Trump insiste en modificar la estrategia nacional: propone abandonar el modelo de “Vivienda Primero” —que prioriza otorgar alojamiento inmediato sin condiciones previas— y reemplazarlo por uno que exige la sobriedad y otros requisitos para acceder a una vivienda. Además, la administración ha intentado redirigir fondos destinados a soluciones habitacionales permanentes hacia refugios temporales, una política que generó resistencia y motivó demandas judiciales de 19 estados, entre ellos California.
La distribución geográfica de la disminución de la indigencia muestra matices relevantes. California se ubicó entre los cinco estados con mayores descensos en la cantidad de personas sin hogar, aunque los casos más notables se registraron en Illinois (44%), Hawaii (41%), Florida (11%) y Nueva York (8%). En el caso californiano, 17 comunidades reportaron una reducción en la población “crónicamente sin hogar” —personas con discapacidad que llevan un año o más sin techo—, siendo el condado de Los Ángeles el que más destacó, con 2,394 personas menos en esta situación. Las autoridades locales atribuyen estos resultados a la apertura de nuevas viviendas, la agilización de los procesos de reubicación, el uso de sistemas coordinados para conectar a quienes buscan ayuda con unidades disponibles y el aumento de la asistencia directa en la calle.
La base de datos que sustenta el informe proviene del recuento puntual de personas sin hogar, un ejercicio que cada comunidad debe realizar cada dos años. El procedimiento exige contar a quienes duermen en albergues y en la vía pública durante un día específico de enero. Voluntarios recorren las calles, automóviles y otros sitios no destinados a vivienda, aunque se reconoce que la metodología puede subestimar la magnitud real del fenómeno, especialmente en áreas de difícil acceso. En California, 14 de las 44 redes de atención integral no realizaron el recuento en 2025, por lo que el HUD utilizó datos del año anterior para esas zonas. Cada comunidad debe enviar sus cifras al HUD, que revisa, verifica y analiza los datos antes de hacerlos públicos, generalmente en diciembre del mismo año.

La administración de Trump introdujo cambios sustanciales en el informe federal de indigencia, generando controversia. El nuevo documento eliminó todas las referencias al género, a diferencia del informe de 2024, que desglosaba la falta de vivienda por género e incluía categorías como personas transgénero, personas que cuestionan su género y personas no binarias. Además, se modificó la terminología: mientras que antes se hablaba de “personas que experimentan la falta de vivienda”, ahora se utiliza la expresión “personas sin hogar”, un cambio que algunos consideran simbólico pero que otros ven como parte de una estrategia para modificar la percepción pública del problema.
A pesar del “alivio” que representa la baja registrada, las perspectivas no son optimistas. Ann Oliva, directora ejecutiva de la Alianza Nacional para Acabar con la Falta de Vivienda, advirtió que gran parte del progreso de 2025 se debe a recursos y programas implementados el año anterior, como el exitoso programa de Vales de Vivienda de Emergencia y nuevos fondos para zonas rurales y población sin techo. Sin embargo, señaló que la política federal actual ha restado prioridad a estas herramientas y ha buscado desmantelar los sistemas que permitieron la reducción, lo que deja abierto el interrogante sobre la sostenibilidad de la tendencia en los próximos años.
El último informe del Departamento de Vivienda muestra una reducción significativa, en especial en California. Las autoridades atribuyen estos resultados a la apertura de nuevas viviendas y a la agilización de procesos de reubicación
