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Ciencia y Tecnología

La otra crisis tras el terremoto: 1,28 millones de toneladas de escombros amenazan la costa venezolana

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Más de dos semanas después del doble terremoto que devastó el litoral central de Venezuela, la tragedia no solo se mide en víctimas mortales, heridos o familias desplazadas, sino también en lo que queda tras el desastre.

Mientras las operaciones de rescate se ocupan de recuperar víctimas mortales y las autoridades buscan erigir viviendas para unas 20.000 personas que perdieron sus hogares, existe una montaña de aproximadamente 1,28 millones de toneladas de escombros. Su manejo preocupa a expertos ambientales, que advierten que una gestión inadecuada de los residuos causaría daños a los frágiles ecosistemas marinos de La Guaira y eso podría desencadenar otros riesgos.

Jorge Rodríguez, jefe de la Comisión Presidencial del Estado Mayor para los Campamentos Transitorios y Proyectos de Vivienda y hermano de la presidenta interina Delcy Rodríguez, enfatizó en rueda de prensa que "bajo ningún concepto, ni a nosotros ni a los expertos internacionales que convocamos, se nos va a ocurrir la peregrina idea de lanzar los escombros de las edificaciones colapsadas al mar". Además, aseguró que las autoridades estudian mecanismos para clasificar y reutilizar más de un millón de toneladas de residuos.

Escombros del terremoto depositados en la playa de Tanaguarena, La Guaira, 2026.
Vista aérea de la playa de Tanaguarena, La Guaira, tras los sismos del 24 de junio de 2026.Imagen: Miguel Medina/AFP

Sin embargo, hay denuncias que muestran cascotes depositados en sectores de la franja costera de La Guaira, algunos de ellos directamente expuestos al oleaje del mar. "Utilizar el océano como vertedero es una forma de ocultar una catástrofe, que solo posterga y magnifica sus consecuencias", advierte a DW la bióloga y especialista ambiental Cristina Fiol, profesora de la Universidad de Margarita y consultora de la ONG Clima21.

Según datos oficiales, 189 edificios colapsaron por completo el 24 de junio tras la actividad sísmica. Los satélites del programa europeo Copérnico calculan que son 434 los bloques destruidos y más de 1.300 edificaciones afectadas. Para Cristina Fiol, la gestión del material de derrumbe "no es solo un reto de ingeniería; es una crisis de gestión y gobernanza ambiental, basada en viejos y peligrosos paradigmas, como la creencia de que el mar es infinito".

Impacto ambiental y humano

A raíz de las denuncias que alertan sobre el desecho de escombros en el mar, Fiol advierte que la reacción del cemento con el agua de mar puede elevar el pH a niveles hiperalcalinos y provocar daños en los tejidos de la fauna marina, lo que podría extenderse a otras costas del litoral.

Eso tendría un impacto directo sobre innumerables especies, ya que la presión de los residuos sobre el suelo marítimo causa un "daño físico que elimina estructuras tridimensionales complejas que han tardado décadas o más tiempo en consolidarse".

La bióloga también agrega que "el consumo de productos del mar contaminados expone a la población a enfermedades gastrointestinales agudas, infecciones cutáneas y riesgos crónicos, convirtiéndose en un problema de salud pública".

Edificios derrumbados tras el terremoto en Venezuela La Guaira, 2026
Edificios derrumbados en La Guaira. Imagen: Ricardo Arduengo/REUTERS

Depositar restos en la costa de La Guaira no solo sería un factor contaminante: "Esto, a su vez, amenaza usos e infraestructura, por ejemplo, playas, carreteras costeras, puertos y marinas" explica a DW el ingeniero Joaquín Benítez, vicepresidente de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat en Venezuela. Benítez aclara que "la gravedad de los efectos y su alcance espacial va a depender en gran medida de cuánta cantidad de escombros se arrojen al mar. Existe una relación directamente proporcional entre la cantidad y la severidad y alcance de los impactos ambientales".

Manejo correcto de los escombros

Aunque Jorge Rodríguez aseguró que existen tecnologías para separar y reutilizar los materiales procedentes de las edificaciones destruidas, Fiol alerta que el principal riesgo reside precisamente "la falta de segregación en origen". Según Fiol, "existe una profunda preocupación técnica y jurídica por la omisión deliberada de los protocolos de gestión de desastres".

Por su parte, el Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo ha emitido un comunicado en que advierte de "tolerancia cero" ante vertidos ilícitos y delitos ambientales. El texto oficial, publicado en Instagram, asegura que "se han dispuesto espacios autorizados y vertederos controlados, que deben ser utilizados obligatoriamente".

Los mecanismos de manejo de desechos, a prueba

Entre los residuos pueden encontrarse materiales peligrosos, como polímeros sintéticos y restos contaminados por aguas servidas y redes de saneamiento colapsadas. Por ello, los expertos consultados coinciden que es indispensable establecer puntos de clasificación, reciclar los metales, triturar los restos de concreto para convertirlos nuevamente en materia prima y confinar de manera segura los residuos peligrosos. "La gestión debe seguir los principios de economía circular y ser ejecutada bajo protocolos técnicos rigurosos", señala Fiol.

Escombros del terremoto en La Guaira depositados cerca del mar.
Escombros del terremoto en La Guaira depositados cerca del mar.Imagen: Pablo Sanhueza/REUTERS

Por su parte, el ingeniero Benítez asegura que "Venezuela tiene experiencia en el manejo y reciclaje de escombros en situaciones de demoliciones controladas", pero el desastre sísmico pone a prueba los mecanismos que tiene el Estado para procesar una cantidad de escombros imprevisible de 1.28 millones de toneladas. Para Benítez, "contando con ayuda financiera y el equipamiento adecuado, es posible desarrollar esta iniciativa".

Tanto el Gobierno interino de Delcy Rodríguez, como empresas del sector de construcción y de logística se están movilizando con el fin de responder a este nuevo desafío logístico que deja el doblete sísmico en Venezuela. Está por verse el resultado. Mientras, los expertos mantienen la alerta ambiental para que no continúen los desechos de escombros en las costas de La Guaira. 

(ms)

 

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