EEUU
Ola de calor extremo en Estados Unidos: más de 90 récords de temperatura podrían romperse y las noches ya no ofrecen alivio
Más de 90 récords de temperatura podrían igualarse o romperse en Estados Unidos hasta el miércoles, y la mayoría correspondería a marcas nocturnas, una señal de que la ola de calor no dará alivio cuando caiga el sol y elevará los riesgos para la salud en buena parte del país.
Según The Associated Press, varias ciudades del sur ni siquiera bajarían de 27 °C por la noche en los próximos días. El Servicio Meteorológico Nacional anticipó ese umbral para Fort Lauderdale, Miami, Tampa, Galveston y Charleston.
En el Medio Oeste y el Noreste, regiones asociadas a inviernos muy fríos, también se esperan noches inusualmente cálidas. Fargo, International Falls y Portland mantendrían temperaturas nocturnas por encima de 21 °C.
El calor ya marcó un inicio de verano sofocante en amplias zonas del país por efecto de un domo de calor persistente que esta semana cubrirá gran parte del territorio.
En las últimas semanas, esas temperaturas extremas provocaron muertes vinculadas al calor en Nueva Jersey y contribuyeron a alimentar incendios forestales en el oeste.
Las noches cálidas agravan el impacto del calor sobre el cuerpo
Los especialistas en salud advirtieron que las altas temperaturas nocturnas pueden ser más peligrosas que los picos diurnos.
La razón es que el cuerpo no dispone del tiempo necesario para enfriarse y recuperarse del calor acumulado durante el día, lo que incrementa la carga térmica y reduce la capacidad de descanso.
“Ahí es donde se amplifican los efectos sobre la salud, particularmente para los ancianos y las comunidades vulnerables”, dijo Marshall Shepherd, profesor de meteorología de la Universidad de Georgia, citado por el medio.
El especialista remarcó que el problema no se limita al valor del termómetro: también influye la persistencia del calor, que se vuelve más difícil de tolerar cuando la noche deja de funcionar como pausa.
Un aumento de apenas unos pocos grados en la temperatura corporal puede derivar en un golpe de calor o exigir demasiado al corazón.
Kristie Ebi, científica de salud pública y clima de la Universidad de Washington, explicó que cuando la temperatura nocturna no baja, los riesgos suelen manifestarse al día siguiente, porque el organismo llega al amanecer sin haber completado su proceso de enfriamiento.
“La mortalidad empieza el segundo o tercer día”, afirmó Ebi el lunes. La investigadora señaló que eso ocurre porque el organismo no logra enfriarse y el estrés térmico se acumula. En ese escenario, las jornadas consecutivas resultan más peligrosas que un episodio aislado.
Entre las primeras señales de alerta, mencionó sudoración intensa, calambres musculares y dolor de cabeza. “Es difícil saber que uno está empezando a tener problemas con el calor. Por eso necesitamos ser más proactivos”, agregó.
Los expertos insisten en que esos síntomas pueden pasar inadvertidos, especialmente en personas que viven solas o que subestiman la gravedad de una noche sin descenso térmico.
El riesgo aumenta para adultos mayores, embarazadas y personas con problemas de salud
La recomendación central de los especialistas es encontrar cualquier forma de bajar la temperatura corporal. Puede ser entrar en un espacio con aire acondicionado o colocarse una toalla fría alrededor del cuello, medidas simples que ayudan a frenar el aumento de la temperatura interna.
También aconsejaron revisar cómo están amigos y familiares, sobre todo si son personas mayores, embarazadas o tienen afecciones de salud que puedan dificultarles tolerar el calor.
Ese seguimiento cobra más importancia cuando las noches dejan de ofrecer descanso térmico, porque el cansancio acumulado y la deshidratación pueden intensificarse con rapidez.
Incluso en hogares sin aire acondicionado, hay opciones para conseguir alivio. La publicación enumeró alternativas concretas: ir a una biblioteca o a un centro comercial, sentarse frente a un ventilador y rociarse agua sobre la piel, poner los pies en agua fría, mojar la ropa y beber abundante agua.
Los especialistas recomiendan no esperar a sentirse mal para tomar medidas y evitar esfuerzos físicos prolongados durante las horas de mayor carga térmica.
El fenómeno se inscribe en una tendencia más amplia que, según expertos citados por The Associated Press, está impulsada por el cambio climático causado por la actividad humana: las olas de calor en todo el mundo tienden a durar más, ser más fuertes y, con frecuencia, más intensas.
En ese marco, la atención se concentra en las noches, porque el mantenimiento de temperaturas elevadas después del atardecer suele anticipar impactos sanitarios más extendidos y dificultades adicionales para los sistemas de atención.
Un domo persistente mantendrá valores inusualmente altos hasta el miércoles, con especial impacto en los mínimos diarios, y varias ciudades del sur podrían no bajar de 27 °C, según el Servicio Meteorológico Nacional
