Connect with us

Mundo

Irán convierte el funeral de Jamenei en un desafío a Washington en pleno aniversario de la independencia: "¡Venganza, muerte a EEUU!"

Published

on

El régimen exhibe unidad en torno a las exequias por el líder supremo y moviliza a decenas de miles de personas en Teherán coincidiendo con el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos Leer El régimen exhibe unidad en torno a las exequias por el líder supremo y moviliza a decenas de miles de personas en Teherán coincidiendo con el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos Leer   

Irán ha convertido el funeral del ayatolá Alí Jamenei en una demostración de fuerza hacia dentro y hacia fuera. Mientras Estados Unidos celebra este fin de semana el 250 aniversario de su independencia, decenas de miles de iraníes han abarrotado el gran complejo de oración Imam Jomeini de Teherán para despedir al líder supremo asesinado al comienzo de la guerra con Estados Unidos e Israel entre gritos de «Muerte a Estados Unidos». La coincidencia en el calendario no responde a una convocatoria política explícita, pero sí dota de un enorme simbolismo a dos relatos nacionales enfrentados apenas unas semanas después del conflicto.

La República Islámica pretende proyectar la imagen de un régimen que ha sobrevivido a la guerra, mantiene intacta su estructura de poder y conserva capacidad para movilizar a la población pese al golpe sufrido con la muerte de su máxima autoridad política y religiosa. Más que un funeral, las autoridades iraníes han organizado una semana de ceremonias concebidas como una demostración de continuidad del Estado y de cohesión nacional.

Los féretros del ayatolá Ali Jamenei y de varios miembros de su familia.
Los féretros del ayatolá Ali Jamenei y de varios miembros de su familia.AFP

Vestidos de negro y envueltos en banderas de la República Islámica, los asistentes portaban retratos de Jamenei y de su hijo y sucesor, Mojtaba. Todavía no se ha visto en público nuevo líder supremo, de quien distintas informaciones aseguran que resultó herido en el ataque que acabó con la vida de su padre.

Tras permanecer un día en capilla ardiente para que dirigentes iraníes y autoridades extranjeras pudieran despedirse de él, el féretro de Jamenei fue expuesto este sábado al aire libre, protegido por una urna de cristal, junto a los de su hija, su yerno, su nuera y su nieta de 14 meses, también fallecidos durante la guerra.

Los asistentes fueron llenando el inmenso patio de la Gran Musalla del Imán Jomeini entre golpes en el pecho, lamentos y banderas de la República Islámica. Muchas mujeres, vestidas con chador negro, llevaban viseras blancas o paraguas para protegerse del intenso sol de media mañana.

Miles de iraníes despiden al ayatolá Ali Jamenei en el Gran Mosala de Teherán entre gritos de «¡Venganza!».
Miles de iraníes despiden al ayatolá Ali Jamenei en el Gran Mosala de Teherán entre gritos de «¡Venganza!».AFP

«¡Llorad!», animaba un maestro de ceremonias a través de los altavoces. Poco después, miles de voces respondieron con uno de los lemas más repetidos desde la revolución islámica de 1979: «Muerte a Estados Unidos».

«Todos los que estamos aquí hemos venido a vengar la sangre de nuestro líder supremo», aseguró a Reuters Arash Rahimi, de 40 años. «Como ha dicho nuestro líder, tenemos una deuda de sangre con Estados Unidos. Nunca tendremos buenas relaciones con ellos».

La muerte de Jamenei ofrece además al régimen uno de los elementos de mayor carga simbólica dentro del chiismo: el martirio. En la tradición religiosa que sustenta la República Islámica, el sacrificio violento de un líder conecta con la figura del imán Husein, nieto del profeta Mahoma, muerto en la batalla de Kerbala en el siglo VII, episodio fundacional de la identidad chií.

En el sistema político iraní, Jamenei no era únicamente el jefe del Estado y máximo dirigente de la revolución islámica. También ejercía como representante en la Tierra del último imán del islam chií, una figura sagrada desaparecida en el siglo IX cuya vuelta marcaría, según la tradición, el fin de los tiempos. Su muerte a manos del enemigo alimenta así uno de los pilares ideológicos sobre los que se ha construido la República Islámica durante más de cuatro décadas.

El funeral llega además en un momento especialmente delicado. Aunque la guerra ha terminado con un alto el fuego negociado con Washington, el régimen necesita demostrar que el asesinato de Jamenei no ha abierto una crisis sucesoria ni ha debilitado su control sobre el país.

Las autoridades sostienen que el acuerdo alcanzado con Estados Unidos permitirá desbloquear miles de millones de dólares en activos iraníes congelados en el extranjero y aliviar parte de las sanciones financieras que habían asfixiado la economía. Teherán presenta ese pacto como una victoria política tras haber resistido el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel.

El féretro del ayatolá Ali Jamenei llega al Gran Mosala de Teherán para el inicio de los funerales de Estado.
El féretro del ayatolá Ali Jamenei llega al Gran Mosala de Teherán para el inicio de los funerales de Estado.Vahid SalemiAP Photo

Durante la guerra murieron más de 3.000 personas, entre ellas buena parte de la cúpula política y militar iraní. Bases militares e infraestructuras estratégicas quedaron destruidas y los daños se cuentan por miles de millones de dólares. Sin embargo, Irán logró responder atacando bases estadounidenses en la región, presionó a varios países del Golfo que las albergan y reafirmó su capacidad para controlar el estrecho de Ormuz, provocando una fuerte subida del precio mundial del petróleo.

Más difícil resulta medir el verdadero respaldo social del régimen. Apenas unas semanas antes de la guerra, cientos de miles de iraníes se manifestaban contra las autoridades en protestas que fueron reprimidas con extrema violencia y dejaron miles de muertos. Desde el inicio de los bombardeos estadounidenses e israelíes, sin embargo, prácticamente han desaparecido las muestras públicas de oposición.

Entre la multitud congregada en Teherán también había quien apostaba por un tono más pragmático. «Estados Unidos quiere determinadas cosas. Nosotros deberíamos ceder en algunas, porque, si no, seguirán haciendo estallar a nuestros dirigentes», afirmó Fattah Bayaz, de 63 años.

Las ceremonias continuarán durante toda la próxima semana. Tras una gran procesión prevista para el lunes en el centro de Teherán, los restos de Jamenei serán trasladados a Qom, principal centro del clero chií iraní. Posteriormente viajarán a las ciudades santas iraquíes de Nayaf y Kerbala antes de regresar a Mashhad, donde el líder supremo será enterrado junto a la tumba de uno de los grandes imanes del chiismo.

Más allá del duelo, el régimen persigue un objetivo mucho más amplio: convencer a los iraníes, a sus aliados regionales y a sus enemigos de que la muerte de Alí Jamenei no supone el principio del fin de la República Islámica, sino una nueva demostración de su capacidad de resistencia. La multitud movilizada estos días constituye el primer gran mensaje de esa nueva etapa.

 

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *