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EEUU torpedea el viaje de María Corina a Caracas para que no interfiera en su control del país

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La incapacidad chavista, tan evidente desde las 6.04 P.M. del Día de San Juan, ha facilitado que EEUU pueda capitalizar la tragedia para reforzar su posición en el país criollo después de la captura del dictador Nicolás Maduro Leer La incapacidad chavista, tan evidente desde las 6.04 P.M. del Día de San Juan, ha facilitado que EEUU pueda capitalizar la tragedia para reforzar su posición en el país criollo después de la captura del dictador Nicolás Maduro Leer   

Las imágenes de los soldados estadounidenses agasajados por los habitantes de la zona cero de la gran tragedia, selfies incluidos, han llenado de júbilo a sus jefes en Washington y en el centro de operaciones instalado en tierra venezolana. No se trata, ni mucho menos, del júbilo parisino que aclamó a las tropas aliadas tras la liberación de Francia, pero lo interpretan como un termómetro del estado social, que no es en absoluto la felicidad que expone Donald Trump desde la Casa Blanca.

EEUU ha llegado a la zona del desastre para quedarse. Ese es el objetivo, tal y como adelantaron a EL MUNDO fuentes de la cooperación del país del norte. Washington sabe que dispone de la tecnología y el músculo económico suficiente para llevar adelante la reconstrucción de La Guaira, la zona costera más cercana a Caracas, frente a las múltiples limitaciones de su Gobierno aliado, encabezado por Delcy Rodríguez.

Una situación histórica que en buena parte emparenta a Venezuela con lo que fue el Japón de después de la Segunda Guerra Mundial. Los siete años de ocupación militar ayudaron a que el país asiático recuperase el pulso social y económico, acabaron con el poder absoluto del emperador y lo transformaron en una democracia occidental.

La propia incapacidad chavista, tan evidente desde las 6.04 P.M. del Día de San Juan, ha facilitado que EEUU pueda capitalizar la tragedia para reforzar su posición en el país criollo después de la captura del dictador Nicolás Maduro el 3 de enero. "La Administración Trump está únicamente centrada en continuar avanzando en nuestros esfuerzos en respuesta a los devastadores terremotos", aseguró un portavoz del Departamento de Estado.

Estas son las claves para entender por qué la Casa Blanca obstaculiza de forma sorprendente el regreso de María Corina Machado a su país, aunque la líder democrática piensa todo lo contrario: "En un momento de ausencia total del estado, mi presencia estabiliza", aseguró a un grupo de periodistas. El propio Marco Rubio está convencido de que no es el momento adecuado.

Distintas versiones se han publicado estos días sobre los dos intentos fallidos para regresar a Caracas. La realidad es que durante el primero, en el que María Corina intentaba llegar desde Virginia a Curazao, no fue la compañía aérea la que ordenó a su piloto regresar a su base cuando ya volaban desde una hora antes. Fue un funcionario del Gobierno de EEUU quien presionó a la aerolínea para que el avión regresara, como así fue, a su puerto de salida, según confirmaron fuentes políticas a este periódico.

Una medida que marca el grado de temor que Washington tiene al regreso de Machado a un país donde no sólo se vive un duelo nacional provocado por la tragedia. El grado de conmoción sólo es equiparable con la indignación ante lo que consideran una gestión muy deficiente del chavismo 3.0.

La encuesta llevada a cabo por AtlasIntel para Bloomberg así lo confirma: la desaprobación contra los hermanos Rodríguez por su gestión desde el doble terremoto ha crecido más de 20 puntos desde febrero, situándose en un 65,4%. La aprobación de Delcy estaría en un 24%, que no obstante supera en un punto a sus fuerzas armadas, las otras grandes señaladas tras la tragedia.

Muy por encima se sitúa Machado, que ha consolidado una imagen positiva en el 53% de los encuestados. Fuentes consultadas por este periódico dan por hecho que la Nobel de la Paz no se va a conformar con los dos intentos fallidos (el segundo fue desde Panamá) y que va a buscar "todas las opciones posibles para entrar cuanto antes". El pulso con Washington no ha acabado y el equipo opositor busca vías de acuerdo para tener vía libre hacia Venezuela.

The Wall Street Journal reveló que Trump pidió directamente a Delcy que no actuara contra Machado y que no interfiriera su regreso.

La líder opositora cuenta sobre el terreno con un enorme capital humano, incluidos los 600.000 voluntarios que trabajaron durante las elecciones para preservar el voto y dar a conocer al país y al mundo la paliza electoral que el diplomático Edmundo González Urrutia infligió a Maduro. De hecho, en lo que fuera su comando de campaña ya funciona un centro de acopio, dirigido por su mano derecha en Vente Venezuela, el antiguo preso político Henry Alviárez.

En Caracas, el Gobierno revolucionario quiso aprovechar el pulso entre Washington y su gran enemiga para fortalecer a la pequeña de los Rodríguez con una rueda de prensa internacional, pero el tiro salió por la culata. Las evidencias mostradas por los reporteros encorajinaron a la jefa del Gobierno de facto, que acudió a las archirrepetidas, desde tiempo de Hugo Chávez, "matrices mediáticas generadas en laboratorio" para explicar el cúmulo de errores y desidia.

La presidenta encargada del gobierno de facto intentó convencer, sin éxito, de que el Gobierno respondió con emergencia y prontitud a los dos terremotos. Que los protocolos se activaron y que los organismos del Estado, incluidos los militares, salieron al rescate del pueblo venezolano. Miles de testimonios, recogidos por los ciudadanos y trasladados a las redes sociales, demuestran todo lo contrario.

Para empezar, nadie en la sociedad venezolana cree la cifra de víctimas a cuentagotas que el gobierno aporta cada día. La última ha ascendido hasta 2.645 muertos y 12.400 heridos, pero los cálculos de forenses y los mensajes que intercambian las fuerzas de Seguridad del Estado las eleven al menos hasta 10.000.

La iniciativa de la sociedad civil Desaparecidos Terremoto Venezuela asegura que son casi 36.000 las personas que no han podido ser contactadas pese al tiempo transcurrido. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que esta cifra aumentará de forma considerable.

Las respuestas balbuceantes de Rodríguez no han conseguido frenar una indignación que crece con los días, como si fuera aquella olla a presión social que se calentaba en Cuba, la hermana revolucionaria, y que Fidel Castro manejaba con destreza política para que no acabara de estallar.

"La retransmisión de la noche del jueves nos mostró a una presidenta incapaz de reconocer los errores de la gestión, una activista que extrañaba los modales autoritarios y una líder incapaz de hacer una conexión emotiva real con las víctimas. Acudieron a una defensa de tesis de grado y se encontraron frente al rencor de la gente que fue recogido por corresponsales extranjeros", constató para EL MUNDO el sociólogo Gianni Finco, experto en propaganda revolucionaria.

Rodríguez se ha rodeado de un equipo de tecnócratas, encargados de convencer a Washington de su solvencia, con mejores maneras que los militares y con sentido común, aunque carezcan de las técnicas que deberían adornar sus títulos. En todas la reuniones de alto y medio nivel, los expertos estadounidenses se han encontrado, para su sorpresa, con que Venezuela no es que carezca de tecnología y de capacidades para enfrentar tragedias; es que ni siquiera cuentan con expertos para enfrentar tragedias, pese a ser un país que las ha sufrido de forma continua.

 

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