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Lampedusa, de símbolo de acogida a isla de expulsión de inmigrantes
Italia está ultimando un nuevo complejo en la isla destinado a la "repatriación" de personas sin derecho a protección internacional Leer Italia está ultimando un nuevo complejo en la isla destinado a la "repatriación" de personas sin derecho a protección internacional Leer
Italia está ultimando un nuevo centro en la isla de Lampedusa -adonde viaja este sábado el Papa León XIV- con el que podrá invertir el rumbo de las migraciones en el Mediterráneo Central. Hasta hoy, la simbólica isla italiana -ubicada entre Túnez, Libia, Malta y Sicilia- ha ejercido de faro geográfico para el salvamento de quienes arriesgan su vida entre África y Europa. A partir de ahora, al disponer de un nuevo complejo bajo jurisdicción militar, el Gobierno italiano tendrá la posibilidad de convertir a la isla siciliana en un enclave marítimo no sólo para la acogida sino también para la contención migratoria. Varias fuentes consultadas por EL MUNDO confirman que las nuevas instalaciones tendrán fines "migratorios" y estarán destinadas a la "repatriación" de personas sin derecho a protección internacional. De confirmarse este cambio histórico, por primera vez, desde Lampedusa los migrantes podrán ser "expulsados" y recorrer el sentido contrario con el que cruzaron el Mediterráneo Central.
La gestión migratoria en Lampedusa, hasta ahora, sigue un esquema lineal. Tras ser rescatados en aguas internacionales por las fuerzas armadas italianas -Guardia Costera, Guardia de Finanzas o incluso por las ONG que navegan en la zona-, los migrantes llegan al muelle Favaloro, donde les esperan funcionarios de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y de la Cruz Roja Italiana (CRI). Esta última es la encargada de acompañar a los recién desembarcados desde el puerto lampedusano al centro de acogida, gestionado por la propia CRI. Tras unos días de permanencia y los primeros procesos de identificación, los migrantes y refugiados son acompañados al muelle comercial de la isla para ser finalmente trasladados en ferry a otras partes de Italia. Lampedusa, para los migrantes, es una isla de primera acogida. Pero también de simple tránsito.
Fue en 2023 cuando se produjo la crisis migratoria en la isla italiana. El 17 de septiembre de aquel año, la primera ministra, Giorgia Meloni, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, visitaron Lampedusa juntas. Dos días después, el Gobierno italiano aprobó el Decreto Ley 124/2023 con el que destinó 45 millones de euros para hacer frente a "la grave situación socioeconómica en la isla de Lampedusa" tras "el flujo excepcional de ciudadanos procedentes de países del Mediterráneo". El decreto mencionaba un plan de intervenciones destinado, en primer lugar, "a la realización y al mantenimiento extraordinario de carreteras" y "a la realización de nuevos edificios públicos". En el documento se destacaba que, debido a las necesidades "logísticas" vinculadas a "los flujos migratorios" hacia Lampedusa, "las obras de carácter infraestructural" tenían para el Ejecutivo transalpino un "preeminente interés estratégico".
Lampedusa, incluso ante una actividad turística constante desde hace años, se caracterizaba por tener calles y carreteras descuidadas. Hoy en día, sin embargo, tras la intervención extraordinaria en los últimos meses, los diferentes tramos del paseo marítimo que rodean el puerto comercial, el puerto antiguo y el puerto nuevo, lucen un asfalto nunca visto. No hay muchas más calles pavimentadas, pero sí que hay una carretera completamente asfaltada: la carretera de Poniente que, en dirección Noroeste, conecta a una zona militar.
Las autoridades italianas, en ese área de la isla, están completando el nuevo conjunto de edificios que a todas luces tendrá un papel destacado en el futuro migratorio de Italia. A la espera de documentación oficial que aclare cuál será su operatividad, según indica U. A., una persona vinculada al ministerio de Fomento italiano en la isla, el nuevo centro servirá para "detener, expulsar y repatriar a migrantes sin derecho a protección internacional" y podrá acoger a "299 personas".
"Todavía no hay documentos para confirmarlo", afirma F. I., importante activista de Lampedusa, pero "el nuevo complejo, a menos que haya imprevistos, será un centro de expulsión de migrantes". Las autoridades locales, hasta ahora, han defendido que no habrá ningún centro, lo cual "no podría ser de otra manera con una coordinación tan fuerte con el Gobierno italiano". Entre otras cosas porque si el centro no se activara de "inmediato", "se pondrá en marcha igualmente ante nuevas presiones migratorias" y "cuando haya muchas personas a la espera de ser identificadas". Las nuevas instalaciones, según esta fuente local, están vinculadas al Nuevo Pacto sobre Migración y Asilo de la Unión Europea.
Según información compartida por F. I. "ya hubo intenciones, en el pasado, de crear centros de repatriación en Lampedusa". El área en la estará el nuevo centro, de hecho, ya recibió a migrantes "en la crisis de 2011″ cuando fueron desplazadas allí "mujeres y niños" ante el flujo extraordinario de llegadas de ese año. A través de unas fotos consultadas con otra fuente, la misma zona sirvió durante años para la acumulación de barcos de migrantes. Para el activista local, "la nueva comisaría de la Policía de Estado italiana dentro del aeropuerto" tendrá "funciones fronterizas" para los inmigrantes irregulares y realizar "expulsiones en avión desde el aeropuerto de Lampedusa".
Si se confirmara que el objetivo del nuevo centro en Lampedusa fuera las repatriaciones de migrantes, Italia estaría ante un giro histórico en la gestión de los flujos en el Mediterráneo Central. Por primera vez la isla no sólo dispondría de un centro de acogida, sino también un centro de expulsión. Los futuros refugiados estarían tan sólo unos días, mientras que los migrantes sin derecho a protección internacional podrían permanecer incluso meses antes de ser devueltos a sus países. Para los primeros, Lampedusa seguirá siendo una esperanza; mientras que para los segundos será una cárcel.
Unas repatriaciones desde Lampedusa, a largo plazo, tendrían un fuerte valor estratégico para Italia en la gestión migratoria del Mediterráneo Central. Los centros de deportación de Albania -estrenados por el Gobierno italiano de Meloni en otoño de 2024- aunque hayan tenido el visto bueno político del conjunto de la Unión Europea, engloban para Italia fuertes complicaciones logísticas, jurídicas y económicas a la hora de ejecutar repatriaciones eficientes: poco más de 600 migrantes en dos años. Lampedusa, por lo contrario, es un enclave natural: situada en pleno Mediterráneo Central, es territorio italiano, con puerto y aeropuerto operativos. Frente a un posible cambio de paradigma, en el imaginario colectivo internacional la isla siciliana seguirá siendo una isla salvavidas. Pero al desembarcar en Lampedusa, por primera vez, los migrantes no sabrán cuál será la dirección de su rumbo mediterráneo.
