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Cisma en la Iglesia católica: los lefebvrianos consuman su desafío al Papa León XIV y ordenan a cuatro obispos ultramontanos pese a la advertencia de excomunión

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La Sociedad de San Pío X, en la órbita de la extrema derecha, se opone al Concilio Vaticano II Leer La Sociedad de San Pío X, en la órbita de la extrema derecha, se opone al Concilio Vaticano II Leer   

De nada han servido los esfuerzos del Papa León XIV, que este mismo lunes hizo un último llamamiento a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X a través de una carta en la que instaba a sus actuales líderes a que "no laceren la túnica de Cristo". Ni las amenazas de excomunión automática desde hacía semanas ni los esfuerzos por tender puentes desde el Vaticano han impedido que la sociedad sacerdotal ultra integrista fundada en 1970 por el arzobispo Marcel Lefebvre haya cumplido con su anuncio de consagrar este miércoles a cuatro nuevos obispos sin mandato pontificio -los franceses Marc Hanappier y Michel Poinsinet de Sivry, el suizo Pascal Schreiber y el estadounidense Michael Goldade-, en una larguísima ceremonia de cuatro horas al aire libre en Écône (Suiza), oficiada en latín y con antiquísimos ritos.

Los lefebvrianos han cumplido así su desafío, el primer gran problema en el seno de la Iglesia católica que afronta León XIV desde que fue designado Pontífice, a la muerte de Francisco, en la primavera del año pasado. Los seguidores de Lefebvre -fallecido en 1991- no sólo han apostado por la ruptura, sino que deseaban protagonizar el primer cisma en la Iglesia en lo que va de siglo, con la notoriedad que hoy dan las redes sociales añadida.

Desde la Fraternidad se defendía que no podían esperar más a dar el paso, ya que de los cuatro obispos consagrados por Lefebvre en el año 1988, sin la aprobación de Roma, sólo quedan dos, el español Alfonso de Galarreta y el francés Bernard Tissier de Mallerais. De ahí que los actuales líderes de la corriente cismática creyeran urgente garantizar la sucesión episcopal. Y es lo que han hecho en Suiza.

"Les ruego y les pido de todo corazón: ¡Den marcha atrás! Les exhorto a considerar atentamente el bien espiritual de los fieles, pues el acto cismático que cometerían les privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida, de los sacramentos que aman y buscan para su propia santificación", se podía leer en la carta que León XIV dirigió el lunes al Superior general de la Fraternidad, Davide Pagliarani. El Papa se comprometía a emprender "un camino de diálogo y entendimiento que el Espíritu Santo pueda hacer posible y fecundo". Los lefebvrianos han hecho oídos sordos.

La Sociedad de San Pío X se ha autoerigido en una especie de guardiana de la que consideran "verdadera fe católica". Es una rama de la Iglesia tradicionalista, muy vinculada a grupos de ideología de extrema derecha. Fue a comienzos de la década de los 70, durante el pontificado de Pablo VI, cuando el entonces arzobispo de Tulle, monseñor Marcel Lefebvre, se opuso al Concilio Vaticano II (1962-1965), en el que había tomado parte, y creó la polémica Sociedad. Durante años, los sucesivos Papas, Juan Pablo II, Benedicto XVI -quien levantó la excomunión de los cuatro obispos que habían sido ordenados, en un gesto de buena voluntad y acercamiento- y Francisco, intentaron dialogar sin éxito con esta problemática fraternidad. El Pontífice argentino se empeñó personalmente en tratar de "crear un clima propicio para el diálogo". Todo en vano.

La congregación se opone a la libertad religiosa defendida por el Concilio Vaticano II, al ecumenismo (la unidad visible de los cristianos) y a la colegialidad. Los expertos sostienen que hoy en día cuenta con unos 600.000 fieles en todo el mundo, de ellos 100.000 en Francia -el país con la comunidad más numerosa de largo-. No es una cifra muy abultada en una Iglesia católica con alrededor de 1.400 millones de fieles en el planeta. Pero la Santa Sede es bien consciente del malestar creciente hoy en determinados círculos ultraconservadores, que observan con buenos ojos este tipo de corrientes. Además de los seis obispos cismáticos, se calcula que hay 735 sacerdotes y 264 seminaristas lefebvrianos, con numerosas obras, incluyendo 94 escuelas independientes. La congregación presume de ser autosuficiente, ya que recibe pingües donaciones de sus convencidos seguidores.

El anuncio de las ordenaciones de este miércoles se hizo el pasado 2 de febrero. Desde entonces, el Vaticano y Écône se han visto envueltos en una amarga disputa, intercambiando cartas abiertas. La Santa Sede, a través del cardenal Víctor Manuel Fernández, propuso posponer las ordenaciones para permitir un "diálogo específicamente teológico". Sin embargo, esta propuesta fue rechazada.

 

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