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Trump paraliza la firma de una ambiciosa ley de vivienda y la condiciona a la aprobación de su polémica propuesta para reformar las leyes electorales
Tras perder una votación simbólica sobre la guerra en Irán en el Senado el martes por la noche, el presidente busca un golpe de efecto para afianzar su control del partido en el Congreso Leer Tras perder una votación simbólica sobre la guerra en Irán en el Senado el martes por la noche, el presidente busca un golpe de efecto para afianzar su control del partido en el Congreso Leer
El martes por la noche, Donald Trump perdió una votación en el Senado. Aunque el resultado no es vinculante, y a estas alturas en realidad es estéril, una mayoría de legisladores, incluyendo cuatro republicanos, se pronunció a favor de una resolución que insta al Gobierno a terminar la guerra en Irán, retirar las tropas y consultar al Congreso en caso de querer mantener una operación militar de ese calibre en la otra parte del globo. La derrota es simbólica, pero clara. Muestra la preocupación de su partido cuando quedan menos de cinco meses para unas elecciones legislativas, las de mitad de mandato, decisivas. Se juegan el puesto todos los congresistas y un tercio de los 100 miembros de la Cámara Alta. Las encuestas son demoledoras y ahora mismo dan por hecho que los demócratas retomarán el congreso de la Cámara de Representantes y podrían incluso aspirar a las dos cámaras, lo que desmontaría parte del aparato de poder que ahora se dirige desde el Despacho Oval.
La reacción de Trump no se ha hecho esperar. El asunto de Irán es secundario, porque en teoría ya hay firmado un Memorando de Entendimiento que debería ser la base de un acuerdo de paz definitivo, si bien todo está en el aire. La firma digital del documento, y el viaje de su vicepresidente JD Vance a Suiza, no ha evitado que el presidente haya amenazado varias veces estos días a Teherán y escrito en sus redes sociales lo mucho que le gusta bombardearlos. Pero el tema principal debe leerse en clave nacional y tiene que ver con el control absoluto del partido y de la agenda. Hace unas semanas la cámara baja aprobó un texto en la misma dirección, el Senado lo ha refrendado, y Trump no está en absoluto satisfecho.
Este miércoles por la mañana, el presidente ha publicado un mensaje en su red social Truth anunciando que la comparecencia y la firma de una ley, consensuada por ambas partes del espectro político, para potenciar la construcción de vivienda y abordar el gran problema del coste de la vida. "La conferencia de prensa y la firma de la ley de vivienda previstas para hoy quedan canceladas hasta que aprobemos la urgentemente necesaria 'Ley para Salvar a Estados Unidos', la cual considero una emergencia nacional. ¡Gracias por su atención a este asunto!", ha escrito Trump.
La ley tenía su apoyo y fue elogiada el mismo martes por la noche por su portavoz, Karoline Leavitt, ya que permitirá convertir edificios comerciales vacíos en viviendas asequibles, desbloquea más fondos federales para la construcción de viviendas prefabricadas; limita los requisitos burocráticos y agiliza los trámites medioambientales. Pero el mensaje y la estrategia son claros: o todo o nada.
Trump lleva meses amenazando con bloquear cualquier propuesta legislativa hasta que salga adelante su principal y única prioridad, un ley para darle la vuelta a todo lo que rodea las elecciones. Trump sostiene desde hace años que no perdió los comicios de 2020, que todo fue un robo y que hay fraude masivo y organizado. Y que eso ocurre porque la integridad electoral es una quimera, millones de ilegales pueden votar y lo hacen en bloque con sus adversarios. Y que por ello es necesario un control federal del proceso, quitando competencias a los estados. Para lo que sus agencias llevan tiempo reclamando información del censo a las autoridades estatales o incluso requisando documentación y registros de voto en condados concretos que hace seis años estaba convencido de haber ganado.
La ley a la que aspira, y que necesita desesperadamente sacar adelante antes de perder el control del Congreso, busca imponer la exigencia de una prueba documental de ciudadanía para inscribirse en el censo electoral federal, que sea obligatorio votar con un documento con fotografía el día en que se entrega la papeleta o endurecer y restringir el derecho de voto por correo. Ideas que califican de "sentido común" y que de hecho parecen algo obvio y poco controvertido para un lector de fuera del país. Pero que suponen una injerencia en las competencias de los estados, desprestigiar las normas que llevan décadas funcionando y que según los expertos son muy seguras, y que tratan, de la mano de un agresivo programa de rediseño de los distritos electorales (gerrymandering) complicar los trámites para el voto a millones de personas, especialmente a miembros de minorías o incluso a las mujeres casadas que hayan cambiado su apellido por el de sus maridos.
Trump tenía previsto firmar el proyecto de ley, conocido como la Ley de Vivienda del Siglo XXI, durante un acto en el Capitolio. Es la legislación de vivienda más ambiciosa de las últimas décadas y busca aumentar la oferta y reducir el precio, entre otras cosas, limitando la compra de ciertas viviendas unifamiliares por parte de inversores institucionales. Según la Constitución, un proyecto de ley aprobado por ambas cámaras del Congreso se convierte automáticamente en ley si el presidente no lo firma ni lo veta en un plazo máximo de 10 días. No está claro hasta dónde está dispuesta a llegar la Casa Blanca en este pulso.
Trump domina claramente su partido, probablemente como ningún otro presidente en la época contemporánea. Pero en los últimos meses ha sido incapaz de controlar al 100% de los diputados o senadores, tanto en la cuestión de Irán como en el caso Epstein, por ejemplo. Una muestra de que aunque su poder es enorme, no es absoluto. Eso sí, casi todos los que han osado discrepar, distanciarse o hacerle frente han pagado las consecuencias, siendo derrotados en primarias internas por candidatos aupados o impuestos por el propio presidente. El mensaje es claro: el que se mueva nunca volverá a salir en la foto.
Trump tiene previsto un encuentro con los senadores del partido el miércoles para abordar precisamente la 'Ley para Salvar a Estados Unidos', pero los líderes de la mayoría ya le han dicho en repetidas ocasiones que no tienen los votos necesarios para aprobarla ni tampoco, como exige la Casa Blanca, para modificar las normas del Senado y así aprobarla por mayorías que no requieran el visto bueno de 60 de los 100 senadores.
"El proyecto de ley de vivienda centrado en Elizabeth 'Pocahontas' Warren, que tiene una importancia menor en comparación con la bajada de los tipos de interés, e incluso con la Ley FISA, palidece en comparación con la aprobación de LA LEY PARA SALVAR A AMÉRICA", ha dicho hoy también en otro mensaje en Truth Social, refiriéndose a la senadora demócrata de Massachusetts, una de sus grandes obsesiones, que es una de las principales impulsoras del proyecto de ley de vivienda.
