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Merz ensaya un nuevo núcleo europeo de seguridad ante la cumbre de la OTAN

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Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Polonia pactan cinco mensajes con los que acudirán a la cita en Ankara en julio Leer Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Polonia pactan cinco mensajes con los que acudirán a la cita en Ankara en julio Leer   

Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Polonia han pactado este miércoles en Berlín una posición común de cara a la próxima cumbre de la OTAN, que se celebrará el próximo 7 y 8 de julio en Ankara, en un intento de llegar con una voz más coordinada a una cita marcada por el debate sobre el reparto de responsabilidades dentro de la Alianza y por la exigencia de que los europeos asuman una mayor parte de su propia defensa.

A las conversaciones se ha sumado por videoconferencia el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, conectado desde Washington, donde tenía previsto entrevistarse poco después con Donald Trump.

El canciller Friedrich Merz ha resumido el consenso alcanzado entre los cinco dirigentes en cinco mensajes con los que acudirán a la próxima cumbre de la OTAN: una Alianza "fuerte y unida", el fortalecimiento de su pilar europeo mediante un aumento del gasto militar, una mayor cooperación en Defensa, el mantenimiento del apoyo a Ucrania y el respaldo a los esfuerzos diplomáticos para reducir las tensiones en Oriente Próximo.

Más que los mensajes, ampliamente compartidos por los aliados desde hace meses, la principal novedad de la jornada fue la propia composición de la mesa. Merz reunió a Emmanuel Macron, Keir Starmer, Giorgia Meloni y Donald Tusk en el denominado formato E5, dejando a un lado el eje franco-alemán, el Triángulo de Weimar o los formatos habituales de la Unión Europea. La elección de los participantes ofrece una de las pistas más claras hasta ahora sobre cómo el nuevo Gobierno alemán concibe la futura arquitectura de seguridad europea.

Francia aporta la otra potencia nuclear de Europa y el tradicional socio estratégico de Alemania; Reino Unido incorpora una de las principales capacidades militares del continente pese al Brexit; Polonia representa al flanco oriental y a los países más expuestos a Rusia; e Italia refuerza el equilibrio geográfico y político del grupo, incorporando una de las grandes economías del sur de Europa. Juntos reúnen buena parte del peso militar, económico y político europeo.

Aunque los cinco dirigentes coincidieron en los grandes objetivos, cada uno puso el acento en prioridades diferentes. Merz reiteró el compromiso alemán de alcanzar el objetivo del 3,5% del PIB en defensa en 2029 y defendió una mayor cooperación militar europea. "Los caminos nacionales en política de Defensa son un error", afirmó.

El primer ministro polaco, Donald Tusk, insistió en la necesidad de preservar "la unidad europea y la unidad transatlántica", pero introdujo también uno de los pocos matices visibles de la jornada. "Polonia hará todo lo posible para que los países directamente amenazados por la política agresiva de Rusia estén representados en todos los formatos", afirmó, en una referencia implícita a los países bálticos, los nórdicos y Rumanía. Tusk defendió además el fuerte incremento del gasto militar polaco y reclamó un mayor compromiso de los aliados europeos con su propia defensa.

Macron subrayó la convergencia alcanzada con Washington sobre Ucrania tras la última cumbre del G-7. "Después de 14 meses, todos los miembros del G-7 hemos firmado el mismo texto", afirmó. El presidente francés destacó que Estados Unidos comparte el apoyo a la integridad territorial ucraniana.

Meloni amplió el debate más allá de Ucrania y vinculó la seguridad europea a la protección de fronteras, la energía, las infraestructuras críticas y las rutas comerciales. La primera ministra italiana defendió que la OTAN sigue siendo "uno de los elementos constitutivos de Occidente".

Por su parte, Starmer defendió mantener la presión económica sobre Rusia y acelerar la innovación militar. "La innovación tecnológica es la base del poder militar", afirmó. El primer ministro británico, que el lunes anunció su dimisión, participó en una de sus últimas grandes citas internacionales y recibió el reconocimiento explícito de varios de sus socios europeos por el papel desempeñado por Reino Unido en el apoyo a Ucrania durante los últimos años.

Ucrania volvió a estar sobre la mesa. Los cinco líderes reiteraron su apoyo a Kiev y defendieron mantener la presión sobre Moscú. Merz propuso nuevas garantías financieras para Ucrania y aseguró que "ha llegado el momento de entrar en conversaciones de paz". Tusk insistió en que la unidad occidental sigue siendo esencial para el futuro del país, mientras Starmer defendió reforzar las sanciones contra Rusia.

En cuanto a Oriente Próximo, los cinco dirigentes respaldaron el reciente entendimiento entre Estados Unidos e Irán y se mostraron dispuestos a contribuir a su aplicación si las negociaciones avanzan. "El Estrecho de Ormuz es una prioridad estratégica para todos nosotros", insistió Meloni.

 

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