Ciencia y Tecnología
La doctora Sajana Maharjan advierte: "El ejercicio no puede ser opcional para quienes toman Ozempic"
La receta clásica y generalmente efectiva para perder peso se resume en dos medidas combinadas: cuidar la alimentación y aumentar el ejercicio físico para lograr inclinar la balanza calórica hasta ponerla en negativo. Esa es la fórmula canónica, pero la llegada de fármacos como Ozempic, Wegovy o Mounjaro la ha puesto patas arriba. Tanto es así que hasta estamos renunciando a esos básicos.
Así, se da un hecho paradójico: hay gente adelgazando (con Ozempic y similares) y haciendo menos ejercicio. Esto indica la ruptura de un círculo virtuoso metabólico saludable: adelgazar nos invita a movernos más, lo que a su vez favorece la pérdida de peso.
Más delgados. Menos deportistas. Un estudio presentado en la prestigiosa reunión anual de la Endocrine Society (ENDO 2026) evidencia que adultos con obesidad que perdieron peso con fármacos agonistas del receptor GLP-1 han reducido significativamente su actividad física. Es decir, que tras adelgazar hacen menos ejercicio.
Más concretamente: al analizar a 753 pacientes con obesidad y los datos de sus respectivas pulseras de actividad se descubrió que los pasos diarios cayeron de 5.047 a 4.487 (560 pasos menos) y el tiempo de ejercicio moderado o intenso bajó de 27,9 a 22,2 minutos al día. Quienes más redujeron su actividad fueron los hombres y aquellas personas con dolor articular o muscular.
Por qué es importante. Porque estos fármacos tipo Ozempic no se limitan a reducir la grasa corporal, sino que también pueden contribuir a perder masa muscular magra: un análisis de composición corporal del ensayo STEP 1 señala que la pérdida de peso con semaglutida corresponde a una reducción de masa magra de hasta el 40% del total de peso perdido. Por eso la actividad física es esencial para mantener la fuerza y la salud en general. Si estas personas se mueven menos, el problema se agrava.
Desde la perspectiva de salud pública, resulta imperiosa la necesidad de ofrecer la prescripción explícita de ejercicio a las millones de personas que toman estos fármacos. Como explica la dra. Sajana Maharjan, autora principal del estudio: "Los hallazgos de nuestro estudio refuerzan la idea de que el ejercicio no puede ser opcional para las personas que toman estos medicamentos. Se necesitan intervenciones específicas que fomenten la actividad física junto con la medicación para la obesidad".
Contexto. Los fármacos agonistas del receptor GLP-1 actúan en el cerebro reduciendo la sensación de hambre y como consecuencia, la ingesta calórica. Lo que no estaba claro hasta ahora es su efecto sobre las ganas de moverse. Hay estudios previos en animales que ya habían sugerido que los GLP-1 pueden reducir la actividad locomotora al actuar sobre el sistema de recompensa dopaminérgico, por ejemplo, en ratones, pero este trabajo lo traslada a los humanos con información real.
Hasta ahora, los estudios sobre actividad física en pacientes en tratamiento con Ozempic y similares se valían de cuestionarios que la gente rellena sola, lo que abre las puertas a la sobreestimación del ejercicio real. Sin embargo, para este trabajo han combinado datos reales de Fitbit con el programa NIH All of Us.
En detalle. De los 1.950 pacientes que empezaron el tratamiento, solo 753 tenían suficientes datos de la pulsera de actividad para el análisis. La muestra presentaba una casuística heterogénea relevante: un 81,9% tenía dolor musculoesquelético, un 67,3% hipertensión y un 48,1% diabetes tipo 2, lo que añade un sesgo importante ya que son pacientes complejos con razones para moverse poco, con o sin el fármaco.
560 pasos menos puede parecer poco comparado con el total recomendado diario (friendly reminder: no son los míticos 10.000 pasos) de la OMS, pero tiene su importancia: si lo mínimo ideal ronda los 7.000 – 8.000 pasos diarios para obtener beneficio cardiovascular y estos pacientes ya están por debajo, cualquier reducción extra los aleja aún más de los objetivos mínimos de salud.
Sí, pero. El estudio tiene algunas limitaciones importantes. Para empezar, no hay un grupo de control (pacientes con obesidad que no tomaron este tipo de fármacos), así que aunque constituya una pista importante, no se puede afirmar con seguridad que la caída de actividad la cause el fármaco y no otro factor. Además, la muestra está muy sesgada hacia mujeres (casi 8 de cada 10) y hacia personas que ya usaban Fitbit de forma habitual, que no representan a todos los pacientes con obesidad.
En Xataka | Creíamos que Ozempic era solo para adelgazar. La ciencia está viendo que puede acabar con el alcoholismo
Portada | Flickr y Gabin Vallet
–
La noticia
La doctora Sajana Maharjan advierte: "El ejercicio no puede ser opcional para quienes toman Ozempic"
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
.
La receta clásica y generalmente efectiva para perder peso se resume en dos medidas combinadas: cuidar la alimentación y aumentar el ejercicio físico para lograr inclinar la balanza calórica hasta ponerla en negativo. Esa es la fórmula canónica, pero la llegada de fármacos como Ozempic, Wegovy o Mounjaro la ha puesto patas arriba. Tanto es así que hasta estamos renunciando a esos básicos.
Así, se da un hecho paradójico: hay gente adelgazando (con Ozempic y similares) y haciendo menos ejercicio. Esto indica la ruptura de un círculo virtuoso metabólico saludable: adelgazar nos invita a movernos más, lo que a su vez favorece la pérdida de peso.
Más delgados. Menos deportistas. Un estudio presentado en la prestigiosa reunión anual de la Endocrine Society (ENDO 2026) evidencia que adultos con obesidad que perdieron peso con fármacos agonistas del receptor GLP-1 han reducido significativamente su actividad física. Es decir, que tras adelgazar hacen menos ejercicio.
Más concretamente: al analizar a 753 pacientes con obesidad y los datos de sus respectivas pulseras de actividad se descubrió que los pasos diarios cayeron de 5.047 a 4.487 (560 pasos menos) y el tiempo de ejercicio moderado o intenso bajó de 27,9 a 22,2 minutos al día. Quienes más redujeron su actividad fueron los hombres y aquellas personas con dolor articular o muscular.
Por qué es importante. Porque estos fármacos tipo Ozempic no se limitan a reducir la grasa corporal, sino que también pueden contribuir a perder masa muscular magra: un análisis de composición corporal del ensayo STEP 1 señala que la pérdida de peso con semaglutida corresponde a una reducción de masa magra de hasta el 40% del total de peso perdido. Por eso la actividad física es esencial para mantener la fuerza y la salud en general. Si estas personas se mueven menos, el problema se agrava.
Desde la perspectiva de salud pública, resulta imperiosa la necesidad de ofrecer la prescripción explícita de ejercicio a las millones de personas que toman estos fármacos. Como explica la dra. Sajana Maharjan, autora principal del estudio: "Los hallazgos de nuestro estudio refuerzan la idea de que el ejercicio no puede ser opcional para las personas que toman estos medicamentos. Se necesitan intervenciones específicas que fomenten la actividad física junto con la medicación para la obesidad".
Contexto. Los fármacos agonistas del receptor GLP-1 actúan en el cerebro reduciendo la sensación de hambre y como consecuencia, la ingesta calórica. Lo que no estaba claro hasta ahora es su efecto sobre las ganas de moverse. Hay estudios previos en animales que ya habían sugerido que los GLP-1 pueden reducir la actividad locomotora al actuar sobre el sistema de recompensa dopaminérgico, por ejemplo, en ratones, pero este trabajo lo traslada a los humanos con información real.
Hasta ahora, los estudios sobre actividad física en pacientes en tratamiento con Ozempic y similares se valían de cuestionarios que la gente rellena sola, lo que abre las puertas a la sobreestimación del ejercicio real. Sin embargo, para este trabajo han combinado datos reales de Fitbit con el programa NIH All of Us.
En detalle. De los 1.950 pacientes que empezaron el tratamiento, solo 753 tenían suficientes datos de la pulsera de actividad para el análisis. La muestra presentaba una casuística heterogénea relevante: un 81,9% tenía dolor musculoesquelético, un 67,3% hipertensión y un 48,1% diabetes tipo 2, lo que añade un sesgo importante ya que son pacientes complejos con razones para moverse poco, con o sin el fármaco.
560 pasos menos puede parecer poco comparado con el total recomendado diario (friendly reminder: no son los míticos 10.000 pasos) de la OMS, pero tiene su importancia: si lo mínimo ideal ronda los 7.000 – 8.000 pasos diarios para obtener beneficio cardiovascular y estos pacientes ya están por debajo, cualquier reducción extra los aleja aún más de los objetivos mínimos de salud.
En Xataka
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Sí, pero. El estudio tiene algunas limitaciones importantes. Para empezar, no hay un grupo de control (pacientes con obesidad que no tomaron este tipo de fármacos), así que aunque constituya una pista importante, no se puede afirmar con seguridad que la caída de actividad la cause el fármaco y no otro factor. Además, la muestra está muy sesgada hacia mujeres (casi 8 de cada 10) y hacia personas que ya usaban Fitbit de forma habitual, que no representan a todos los pacientes con obesidad.
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fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
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