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La obesidad impulsa el aumento de la enfermedad hepática asociada al alcohol en Estados Unidos

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La enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica y alcohol (MetALD) duplicó su prevalencia en Estados Unidos desde 1990, según datos oficiales del HHS y el NIAAA. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El registro de nuevos casos de enfermedad hepática vinculada a obesidad y consumo de alcohol ha experimentado un incremento notable en Estados Unidos desde 1990, según datos de organismos oficiales. La condición, identificada en la literatura médica como enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica y alcohol (MetALD, por sus siglas en inglés), afecta a adultos con factores de riesgo metabólico y ha concentrado la preocupación de autoridades sanitarias y expertos en salud pública. La tendencia ascendente se confirmó en 2026, de acuerdo con publicaciones del Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA) y la revista JAMA.

Un informe del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS) indica que la prevalencia de MetALD se ha duplicado desde 1990, con un impacto que se traduce en un aumento de fallecimientos y una mayor demanda de trasplantes de hígado. Esta información, recogida por Newsweek y respaldada por el Global Burden of Disease Study 2023, sitúa a la MetALD en el centro de los desafíos sanitarios actuales.

Según datos históricos, la obesidad ha tenido un crecimiento sostenido desde 2008, mientras que el consumo de alcohol se ha mantenido estable desde 2006. Este fenómeno ha contribuido a la expansión de la enfermedad hepática vinculada a estos dos factores, lo que ha llevado a la comunidad médica y científica a revisar protocolos diagnósticos y estrategias de prevención.

¿Qué es la enfermedad hepática MetALD y cómo se diagnostica?

La enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica y alcohol (MetALD) es una condición que se caracteriza por la presencia simultánea de al menos un factor de riesgo metabólico —como obesidad, diabetes tipo 2 o hipertensión— junto con un consumo moderado de alcohol. De acuerdo con el Centro para la Nutrición Humana de la Universidad de Washington en St. Louis, dirigido por Samuel Klein, la MetALD se manifiesta a través de acumulación de grasa en el hígado, inflamación y fibrosis, lo que puede derivar en cirrosis o requerir un trasplante.

La definición de MetALD responde a la necesidad de identificar a pacientes que presentan riesgos metabólicos y consumo de alcohol, dos elementos que, combinados, aumentan la probabilidad de complicaciones hepáticas. Según el Global Burden of Disease Study, la prevalencia global de enfermedades hepáticas metabólicas y alcohólicas sigue en aumento, y la MetALD representa entre el 2 y el 8,6 por ciento de los casos en adultos.

El diagnóstico de MetALD se basa en la presencia de uno o más factores metabólicos junto con una ingesta semanal de 140 a 350 gramos de alcohol en mujeres (aproximadamente 10 o más bebidas estándar) o de 210 a 420 gramos en hombres (alrededor de 15 o más bebidas estándar), según criterios del NIAAA.

La MetALD afecta a adultos con obesidad, diabetes tipo 2 o hipertensión que además mantienen un consumo moderado de alcohol. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Por qué aumentan los casos de enfermedad hepática por obesidad y alcohol?

El crecimiento de la MetALD responde, en gran parte, al aumento sostenido de la obesidad en la población adulta estadounidense. Según datos publicados por Gallup, la tasa de obesidad alcanzó su punto más alto en 2022, mientras que el consumo de alcohol no mostró incrementos relevantes en los últimos veinte años, de acuerdo con el NIAAA. La combinación de estos factores ha elevado la incidencia de la enfermedad hepática de origen metabólico y etílico.

Especialistas citados por Newsweek y ScienceDaily explican que la presencia de obesidad, diabetes tipo 2 o hipertensión arterial predispone a los individuos al desarrollo de MetALD, incluso cuando el consumo de alcohol no es elevado. Ashwani Singal, presidente del Consejo de la Asociación Estadounidense de Gastroenterología para Enfermedad Hepática Asociada al Alcohol, afirmó: “El número de factores metabólicos determina la gravedad de la enfermedad hepática”, y la coexistencia de múltiples factores incrementa el riesgo de evolucionar hacia fibrosis o cirrosis.

De acuerdo con la encuesta National Health and Nutrition Examination Survey, citada por ScienceDaily, una de cada diez personas adultas en Estados Unidos reportó en 2023 tanto consumo excesivo de alcohol como obesidad, lo que duplica el riesgo de desarrollar fibrosis hepática respecto de quienes solo presentan uno de los factores.

¿Cuáles son los síntomas y riesgos de la enfermedad hepática MetALD?

La MetALD puede ser asintomática en etapas iniciales, pero a medida que la enfermedad avanza, pueden aparecer síntomas como fatiga, dolor abdominal, ictericia y pérdida de peso. El mayor riesgo está en el desarrollo de fibrosis hepática, cirrosis y, en casos graves, insuficiencia hepática que requiera trasplante.

De acuerdo con publicaciones en The Lancet Gastroenterology & Hepatology, la tasa de progresión hacia fibrosis avanzada y cirrosis es mayor en pacientes con MetALD que presentan tres o más factores de riesgo metabólico. Un estudio proyectado para 2025 por el Global Burden of Disease Study identificó a las enfermedades hepáticas esteatósicas, incluidas la MetALD, como la principal causa de trasplante de hígado a nivel global.

La American Gastroenterological Association destaca que no existen tratamientos específicos aprobados para la MetALD y que la atención médica se basa en el manejo de los factores de riesgo y el control del consumo de alcohol. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos ha advertido que la falta de terapias dirigidas y la limitada formación de gastroenterólogos en el abordaje de trastornos duales representan desafíos para el sistema sanitario.

El aumento de la obesidad en Estados Unidos impulsó los casos de enfermedad hepática MetALD, mientras el consumo de alcohol se mantuvo estable en las últimas dos décadas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Qué dice la evidencia oficial sobre la relación entre obesidad, alcohol y daño hepático?

La relación entre obesidad, consumo de alcohol y daño hepático ha sido documentada en múltiples estudios. El NIAAA señala que el efecto perjudicial del alcohol sobre el hígado aumenta en personas con obesidad o enfermedades metabólicas. Samuel Klein afirmó en declaraciones a Newsweek: “Incluso pequeñas cantidades de alcohol incrementan el riesgo de fibrosis hepática en personas con obesidad o trastornos cardiometabólicos”.

La evidencia científica respalda que la combinación de factores metabólicos y consumo moderado o alto de alcohol eleva la probabilidad de daño hepático respecto de quienes presentan solo uno de los factores. Según datos oficiales, la mortalidad relacionada con MetALD y enfermedades hepáticas asociadas se ha incrementado en las últimas dos décadas, lo que ha llevado a la comunidad médica a insistir en la prevención y el diagnóstico temprano.

¿Cómo se previene la enfermedad hepática MetALD? ¿Qué recomiendan las autoridades sanitarias?

Las autoridades sanitarias de Estados Unidos recomiendan reducir el consumo de alcohol, mantener un peso saludable y controlar los factores de riesgo metabólico como la hipertensión y la diabetes. El Departamento de Salud y Servicios Humanos sostiene que “beber menos alcohol es beneficioso para la salud en general y algunas personas deben evitarlo completamente”.

Expertos como Rohit Loomba, director del Centro de Investigación en Enfermedades del Hígado Esteatósico en la Universidad de California en San Diego, han recalcado que la información sobre los riesgos de la MetALD debe difundirse ampliamente: “La mayoría de los pacientes con diabetes desconocen que corren un riesgo mucho más alto de desarrollar esta enfermedad”, señaló en declaraciones recogidas por Newsweek.

La American Gastroenterological Association y el NIAAA recomiendan la implementación de campañas de información, detección temprana y programas de formación médica para abordar los casos de MetALD y prevenir complicaciones.

Una de cada diez personas adultas en Estados Unidos reportó en 2023 obesidad y consumo excesivo de alcohol, una combinación que duplica el riesgo de fibrosis hepática. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Qué impacto tiene la MetALD en la salud pública y el sistema de salud?

El aumento de casos de MetALD representa un desafío para la salud pública y el sistema sanitario estadounidense. El incremento de trasplantes de hígado, la carga de enfermedades crónicas y la necesidad de recursos para el tratamiento de complicaciones asociadas presionan a hospitales y centros médicos.

Datos recientes muestran que la MetALD se ha convertido en una de las causas más frecuentes de trasplante hepático. Las proyecciones del Global Burden of Disease Study indican que las enfermedades hepáticas esteatósicas continuarán siendo la principal causa de trasplante de hígado en los próximos años.

El sistema de salud enfrenta la necesidad de fortalecer la formación en hepatología, mejorar la detección precoz y diseñar estrategias de prevención que integren la reducción del consumo de alcohol y el control de los factores de riesgo metabólico.

¿Qué se puede esperar a partir de ahora?

El avance de la enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica y alcohol plantea la necesidad de nuevas políticas de prevención y atención sanitaria. Las autoridades sanitarias y la comunidad médica trabajan en el desarrollo de campañas de concientización y en la actualización de protocolos para el diagnóstico y tratamiento.

A medida que la prevalencia de MetALD continúa en aumento, se espera que las estrategias de prevención y el acceso a la atención médica especializada sean clave para reducir el impacto de la enfermedad en la población y en el sistema de salud.

 El fenómeno se ha consolidado como uno de los principales desafíos clínicos en el país, con un impacto creciente en diagnósticos, hospitalizaciones y demanda de atención especializada     

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