Durante décadas, los BMW M han sido sinónimo de motores de seis, ocho o incluso diez cilindros. Pero el futuro será diferente. Porque la división deportiva de BMW ya trabaja en una nueva generación de modelos totalmente eléctricos y el BMW M Concept Neue Klasse permite descubrir cómo serán sus próximos deportivos: más potentes, más rápidos y con una tecnología capaz de controlar cada rueda de forma independiente.
El BMW M Concept Neue Klasse no es un simple ejercicio de diseño. El prototipo adelanta buena parte de las soluciones que llegarán a los futuros modelos de producción de BMW M y muestra cómo la marca alemana pretende mantener intacto su ADN deportivo en la era eléctrica.
Su elemento más llamativo es el nuevo sistema BMW M eDrive, una arquitectura desarrollada específicamente para los futuros BMW M eléctricos.
La configuración emplea cuatro motores eléctricos gestionados por un sofisticado software denominado BMW M Dynamic Performance Control, capaz de controlar individualmente la entrega de potencia y la frenada en cada rueda.
Todo el sistema trabaja coordinado por el denominado Heart of Joy, un ordenador central de alto rendimiento encargado de gestionar en tiempo real la dinámica del vehículo. Según BMW, esta tecnología permitirá ofrecer niveles de precisión, tracción y capacidad de aceleración inéditos hasta ahora en la gama M.
La nueva plataforma también apuesta por una arquitectura eléctrica de 800 voltios, una solución cada vez más habitual en los vehículos de altas prestaciones. A ella se suma una batería de más de 100 kWh de capacidad que utiliza una evolución específica para BMW M de las nuevas celdas cilíndricas de sexta generación de la marca.
Además de mejorar las prestaciones, esta tecnología permitirá aumentar la autonomía y reducir significativamente los tiempos de recarga. La batería forma parte de la propia estructura del vehículo y está integrada entre ambos ejes para mejorar el reparto de pesos y el comportamiento dinámico.
Como ocurre en cualquier BMW M, la función manda sobre la forma si hablamos de diseño. Los pasos de rueda ensanchados, las vías más anchas y los numerosos elementos aerodinámicos dejan claro que el rendimiento sigue siendo la prioridad.
El frontal incorpora una gran salida de aire sobre el capó destinada a mejorar la refrigeración del sistema eléctrico, mientras que la zaga recurre a un gran difusor y a un alerón tipo cola de pato para aumentar la carga aerodinámica.
Uno de los detalles más llamativos son las nuevas luces amarillas M, inspiradas en los coches GT de competición y en el BMW M Hybrid V8. La marca alemana ya ha adelantado que este elemento pasará a convertirse en una de las señas de identidad de los próximos modelos M.
El habitáculo apuesta por una filosofía minimalista y completamente orientada al conductor. Los protagonistas son unos nuevos asientos envolventes de inspiración deportiva, acompañados por cinturones de cinco puntos, una barra antivuelco integrada y una instrumentación digital específica.
BMW también introduce materiales inéditos, incluyendo los elementos fabricados con las casi imprescindibles fibras naturales tanto en el interior como en distintas zonas de la carrocería.
El BMW M Concept Neue Klasse deja claro que la marca no quiere limitarse a electrificar sus deportivos. Su objetivo es conservar las sensaciones, la precisión y el carácter que han convertido a los modelos M en una referencia durante décadas.
La pregunta ahora es si un BMW M eléctrico será capaz de transmitir las mismas emociones que los legendarios modelos equipados con motores atmosféricos. BMW está convencida de que sí, y este prototipo es la primera gran pista de cómo piensa conseguirlo.




