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Los halcones de Washington estallan ante el acuerdo con Irán: "Tiene un tufillo a la clase de apaciguamiento", "el peor error de política exterior en una década"
Entre duras críticas internas, la Casa Blanca saca al vicepresidente Vance a defender el Memorando: "Quizás los iraníes no cambien, pero merece la pena intentarlo" Leer Entre duras críticas internas, la Casa Blanca saca al vicepresidente Vance a defender el Memorando: "Quizás los iraníes no cambien, pero merece la pena intentarlo" Leer
Hay dos frases que resumen mejor que cualquier otra las críticas de los partidarios de la línea dura en Washington o Tel Aviv al acuerdo firmado por Estados Unidos e Irán.La primera dice con pesar y también algo de admiración que "Irán nunca ha ganado una guerra, pero nunca pierde una negociación". La segunda, más concreta y agresiva, señala: "Qué trato podrido hemos hecho con Irán! Nosotros no obtenemos nada (salvo las burlas por nuestra estupidez). Ellos lo obtienen todo, ¡incluyendo demoras y mucho dinero en efectivo!". El principal problema para el Gobierno estadounidense es que la primera es de 2020 y la segunda de 2013, pero ambas las pronunció la misma persona: Donald Trump. Ahora, sus palabras, insultos y tuits se han vuelto en su contra como un boomerang afilado.
El Memorando de Entendimiento rubricado en Teherán y Versalles (no puede haber un simbolismo más fuerte) es un desastre para Estados Unidos desde todos los puntos de vista. En el mejor de los casos pondrá fin temporalmente a los ataques en la región, con la duda de si Trump será realmente capaz de frenar a Benjamin Netanyahu en el Líbano, y aliviará el precio de la energía. Pero es un pacto condicionado, abierto, incompleto, insuficiente, no más amplio que el anterior que fue unilateralmente revocado por los mismos que ahora presumen de éste.
Estados Unidos no sólo no logra nada que no hubiera antes de que Trump entrara en política, sino que ha perdido en el camino capital político, una fortuna y su credibilidad. Además, deja la cuestión más importante, la nuclear, en el aire. Y por si fuera poco, implica levantar sanciones y movilizar cientos de miles de millones de dólares para la reconstrucción del país atacado, echando por tierra toda la narrativa y retórica de Trump y sus halcones durante la última década. "No nos parecen grandes concesiones", ha dicho hoy el Ejecutivo sobre el petróleo y las sanciones levantadas a cambio de promesas, no de acciones específicas.
La tesis del presidente estadounidenses siempre ha sido que el acuerdo de 2015 de Obama, el JCPOA, era malísimo porque suponía "regar" de dinero a los ayatolás para que acabaron construyendo armas nucleares con las que amenazar a Israel. "Les hemos dado 150.000 millones de dólares y no obtuvimos nada" dijo Trump infinitas veces entre 2016 y 2024. "El acuerdo más estúpido que he visto negociar jamás. Estados Unidos entregó miles de millones de dólares al régimen iraní, parte de ellos en efectivo". Ahora, un texto que recuerda mucho a aquel, pero con el doble de dinero potencial y que obtiene por el momento muchas menos concesiones, se le echa encima, desatando la ira y preocupación de su propio partido y sus votantes. "Tiene un tufillo a la clase de apaciguamiento que nuestra administración rechazó en el acuerdo nuclear entre Obama e Irán", ha ajustado cuentas el que fuera vicepresidente de Trump en su primer mandato, Mike Pence, justo cuando EEUU anuló el acuerdo.
Las filas se han roto en el lado Republicano y por eso la Casa Blanca tuvo que sacar de urgencia este jueves al vicepresidente JD Vance para una comparecencia incómoda, difícil y que lo deja expuesta, pues en teoría era y es uno de los más reacios a implicarse en más conflictos en Oriente Próximo. Le ha tocado a él, y no al ministro de Exteriores, Marco Rubio, dar la cara. "Me gusta la idea", dijo Trump cuando Peter Doocy, uno de sus periodistas favoritos de la cadena Fox News le preguntó si su vicepresidente asumiría la responsabilidad si el acuerdo fracasaba. "Si funciona, me llevaré el mérito. Si no funciona, culparé a JD. ¡Cuidado, JD", dijo en teoría bromeando.
"Si los iraníes no cambian su comportamiento, su ejército y su programa nuclear seguirán destruidos. Si cambian su comportamiento, entonces tendrán una relación transformadora con Oriente Medio, y Oriente Medio tendrá una relación transformadora con el pueblo de Irán. Eso sería una victoria para el pueblo estadounidense y para el presidente de los Estados Unidos, independientemente de la opción que finalmente elijan los iraníes", se ha defendido Vance desde la sala de prensa de la Casa Blanca, antes de salir hacia Suiza, junto a Steve Witkoff y Jarod Kushner para reunirse si todo va bien este fin de semana con los iraníes y los mediadores paquistaníes y cataríes, si bien admitió que la fecha exacta sigue en el aire.
Su intervención ante los medios fue un intento desesperado de racionalizar la situación y para convencer a los ciudadanos de que este Memorando nada tiene que ver con lo firmado por Obama: "Quizás los iraníes no cambien su comportamiento, pero, ¿no vale la pena intentarlo?" Un razonamiento que sería aceptable si su Gobierno, y el anterior de Trump, no se hubieran pasado lustros atacando con saña y ridiculizando los intentos de Obama en una linea muy parecida, pero sin que hubiera bombardeos de por medio.
"Reagan se estará revolviendo en su tumba. Las ambiciones nucleares de Irán no se frenaron, y han aprendido que amenazar el Estrecho de Ormuz funciona y sin duda lo aprovecharán en el futuro", ha ajustado también el senador Bill Cassidy, republicano por Luisiana pero que no podrá repetir mandato tras haber sido derrotado en las primarias por un escogido de Trump. "Ahora, Irán podrá construir infraestructura completamente nueva gracias a este acuerdo. Antes de la guerra, el estrecho estaba abierto, Irán sufría un duro golpe por las sanciones y 13 militares seguían con vida. Ahora, 13 estadounidenses han muerto, sus familias han gastado miles de millones en gasolina, se levantarán las sanciones y los bombardeos han cesado. Este es el peor error de política exterior en una década", zanjó.
"El pecado capital de la política exterior estadounidense durante décadas ha sido no terminar lo que empezamos", ha coincidido Josh Hammer, columnista conservador de Newsweek. "Si el presidente firmó un mal acuerdo, muchos de nosotros que lo aplaudimos y lo apoyamos y pensamos que su acción en Irán fue heroica, nos sentiremos extraordinariamente decepcionados. No es suficiente ganar la primera mitad del partido, hay que terminarlo", le ha reprochado el influencer conservador Ben Shapiro a The Wall Street Journal.
El Memorando ha obligado a todo el mundo a posicionarse. Si pone nerviosos a muchos que los ayatolás sigan al mando, todavía les inquieta más escuchar al presidente y al vicepresidente decir que es normal y justo que Teherán tenga armas balísticas para defenderse, como la tienen sus vecinos y enemigos. " Israel no renuncia al derecho de autodefensa si Hizbolá dispara cohetes o drones contra Israel. Los iraníes no renuncian al derecho de autodefensa en su país", insistió Vance hoy.
Dos voces influyentes que han asesorado en privado a Trump durante toda la guerra, el general retirado Jack Keane, colaborador habitual de Fox News, y Marc Thiessen, ex redactor de discursos del ex presidente George W. Bush y uno de los columnistas más trumpistas de la prensa nacional, han expresado serias reservas sobre el acuerdo. "Es un desastre absoluto", dijeron con las filtraciones sobre el contenido que luego se confirmaron. "Es una rendición", lamentó el presentador conservador de radio Erick Erickson, sumándose a las voces de las que fueron ex figuras clave del movimiento MAGA, como Tucker Carlson, hoy convertidas en enemigas de Trump
Hace unos días, cuando todavía aspiraba a boicotear lo que estaba cerca de firmarse, el senador Lindsey Graham, quizás la figura más representativa de los 'halcones', los partidarios de los ataques a Irán, la destrucción total de su ejército y sus instalaciones nucleares y defensores de un cambio de régimen, metió presión a la Casa Blanca. "La idea de un fondo de reconstrucción de 300.000 millones, dado quién está a cargo de Irán, parece ser sorda al tono. Sería como un Plan Marshall para Alemania con los nazis aún en el poder. Eso no habría sido una buena idea entonces, y cualquier fondo de reconstrucción que beneficie a este régimen terrorista no sería una buena idea ahora", dijo entonces. Ahora, con el papel firmado, ha reculado, diciendo que los expertos le han convencido de que reabrir el Estrecho de Ormuz es imprescindible. Pero su reputación, una vez más, ha quedado tocada.
"Les diría a todos los críticos que tengan un poco de fe en el presidente de los Estados Unidos. La idea de que va a cerrar un trato que sea malo para el pueblo estadounidense es absurda. Él es la persona que ha tenido el valor de transformar fundamentalmente nuestra relación con Irán y con muchos otros países durante el último año y medio. Lo segundo que diría es que muchas de las cosas que he leído o escuchado que la gente cree sobre este acuerdo son simplemente falsas", ha concluido Vance.
