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Los Ángeles afrontó su tercer partido del Mundial como un ensayo para los Juegos Olímpicos: cómo la ciudad se prepara para otro gran desafío
En el partido entre Suiza y Bosnia y Herzegovina, Los Ángeles afrontó su tercer partido del Mundial 2026 tras dos jornadas multitudinarias sin incidentes graves en el sistema de transporte, en un contexto de presión creciente sobre la movilidad y la seguridad que funcionó como prueba para los Juegos Olímpicos de 2028.
La ciudad gestionó el torneo con refuerzos en el transporte público, buses especiales desde 15 puntos del sur de California y un despliegue visible de seguridad en toda la red de Metro de Los Ángeles.
Hasta ese momento, ya había absorbido alzas fuertes de demanda sin episodios graves en el sistema regular ni en los servicios especiales desde el comienzo del torneo.
En esa tercera cita, Los Ángeles sostuvo un balance operativo favorable, marcado por la recepción de grandes flujos de visitantes hacia SoFi Stadium y zonas de concentración como Pasadena.
En el campo de juego, Suiza venció 4-1 a Bosnia y Herzegovina, y, según lo informado para esa jornada, no se registraron incidentes fuera de lo habitual en el entorno del operativo.
Esa lectura se apoyó en el comportamiento del sistema de transporte y en la ausencia de episodios graves dentro de la red regular y de los servicios especiales.
El objetivo de las autoridades fue sostener esa respuesta a medida que aumentó la asistencia, sin degradar tiempos de viaje, accesos ni condiciones de seguridad en estaciones y corredores críticos.
El transporte público absorbió una demanda inusual
El Metro de Los Ángeles registró aumentos de hasta 598% en la cantidad de pasajeros en algunas estaciones durante los partidos del Mundial, frente a un día habitual.
Entre ellas figuró la estación Exposition Park, en la línea E de USC, que concentró parte del flujo asociado a los desplazamientos en torno a los partidos y actividades vinculadas al torneo.
En la estación Memorial Park de Pasadena, cerca de un Fan Fest, el incremento fue del 7%. Los datos expusieron una presión desigual según la zona: mientras algunas estaciones registraron saltos extraordinarios, otras mostraron subas moderadas, con picos concentrados en puntos directamente ligados al calendario del Mundial y a sus espacios de reunión.
Para sostener ese volumen, la red reforzó traslados con buses especiales desde 15 puntos del sur de California. Para el partido entre Estados Unidos y Paraguay, 18.541 personas usaron ese servicio.
En el encuentro entre Irán y Nueva Zelanda, la cifra subió a 26.206, un aumento del 41,3%. La diferencia entre ambos operativos mostró cómo la demanda pudo escalar en cuestión de días, lo que obligó a planificar con márgenes y a ajustar frecuencias y logística según el perfil de cada jornada.
Seguridad reforzada y presión sobre los accesos
Maya Pogoda, vocera de Metro de Los Ángeles, trazó un balance positivo sobre el sistema. “No hemos tenido incidentes de seguridad con los servicios especiales del Mundial ni con el sistema regular desde que comenzó el torneo”, aseguró.
La funcionaria también detalló el alcance del operativo en la red: “Metro ha desplegado una presencia visible y activa de su Departamento de Seguridad, en conjunto con la policía de Los Ángeles, el Sheriff y embajadores de la agencia en todo el sistema”.

La presión no se concentró solo en andenes y estaciones, sino también en los accesos por carretera al estadio. Muchos visitantes optaron por el transporte público para evitar el tráfico y estacionamientos de hasta $300 por auto en SoFi Stadium, un factor que empujó la demanda hacia alternativas masivas y volvió más determinante la coordinación entre servicios regulares y refuerzos.
Un ensayo operativo con la vista en 2028
La experiencia de esas jornadas dejó a la ciudad una prueba concreta sobre manejo de multitudes, desplazamientos y coordinación entre agencias.
Ese aprendizaje cobró peso porque Los Ángeles tuvo en el horizonte el desafío de 2028, con una exigencia sostenida de movilidad urbana y control de accesos durante un calendario más amplio.

Cada partido ofreció una medición directa sobre qué parte del sistema urbano respondió con solidez y dónde pudieron aparecer ajustes, desde la administración de flujos hasta la seguridad en nodos de alta concentración.
La ciudad llegó así a esa nueva fecha del Mundial con una referencia práctica de su capacidad para mover y resguardar a grandes volúmenes de personas.
Tras dos jornadas masivas sin hechos graves, la red de Metro y los traslados adicionales mantuvieron un balance operativo favorable en la tercera cita, con refuerzos, vigilancia visible y flujos sostenidos hacia SoFi Stadium y Pasadena
