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Los drones del futuro están en Ucrania: "Este año produciremos cinco millones de drones, Europa miles; pelearían dos días con Rusia y se rendirían"

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El liderazgo del país en drones confirma la evolución de su industria militar, que ha subvertido la dinámica de un estado que durante años sobrevivió en parte gracias a la asistencia de Europa Leer El liderazgo del país en drones confirma la evolución de su industria militar, que ha subvertido la dinámica de un estado que durante años sobrevivió en parte gracias a la asistencia de Europa Leer   

El dron Strum Blade es la última innovación ucraniana en la incesante carrera tecnológica en la que se ha sumido su conflicto con Rusia. Pretende combatir contra los tristemente célebres Zhdun, de fibra óptica, que permanecen emboscados a los lados de las carreteras de abastecimiento. Estos aviones no tripulados (AUVs) permanecen horas a la espera ya que no usan casi batería y atacan al paso de los vehículos.

Los AUVs se han convertido en una presencia omnipresente en esta guerra. Los que son guiados por pilotos conectados al aparato por la fibra óptica son inmunes a las interferencias. "La única forma de pararlos es cortar el cable. Es un grave problema porque ahora mismo el 90% de nuestras bajas se registran durante el proceso de abastecimiento o reemplazo de tropas (cuando viajan por los caminos objetivo de los Zhdun)", indica Yevgeny Semenov, el director de la firma que produce el Strum Blade.

El cuadricóptero se eleva transportando la bobina equipada con un cordel de metal enrollado en su interior, que termina en una pesa. El piloto descuelga el filamento hasta que el contrapeso se arrastra por la tierra y entonces avanza para chocar contra una madeja de cables de fibra óptica que han sido atados a dos palos. Los corta con facilidad.

"La idea es arrastrar el cordel de metal por las rutas y así 'limpiarlas'. Si cortamos la fibra óptica, los rusos pierden el control del dron y no pueden atacar. Puede 'limpiar' 10 kilómetros por hora. Cuesta unos 1.500 dólares", explica el joven directivo y ex piloto de aviación, de 34 años.

Parecería propio de un guión de ciencia -ficción pero en Ucrania es una realidad cotidiana. Drones contra drones, robots contra robots.

En la misma tienda de campaña erigida en el centro de pruebas -un amplio espacio al aire libre, repleto de de arboledas y polígonos, donde no falta el servicio Wifi de internet, gracias a las pequeñas antenas de Startlink-, la firma que lidera Semenov exhibe uno de los singulares "supositorios" volantes (así los denominan algunos expertos) que se han desarrollado en este país como respuesta a los drones Shaheed, de origen iraní. Es el Interceptor Strum.

"Los últimos que hemos diseñado ya llevan cámaras y están conectados a un sistema de radares. Cada equipo cubre un área de 25 kilómetros. Desde el 2024 hemos desplegado unos 7.000 interceptores y el cálculo que tenemos es que hemos requerido unos tres para derribar cada Shaheed", agrega el ucraniano.

Semenov juega con la misma ecuación que inspira a la mayoría de creadores de este país: coste y efectividad. El precio de un Strum ronda los 1.000 dólares. Un Shaheed excede los 20.000. Y los misiles de interceptación que constituyen la base del escudo occidental, los famosos Patriot, cerca de cuatro millones.

La exhibición de tecnología que acogió el Complejo Ucraniano de Entrenamientos y Pruebas (Uttc) incluye robots terrestres de todos los tipos, en su amplia mayoría especializados en la desactivación de minas.

La cita comenzó con un singular desfile en el que una decena de pequeñas plataformas móviles de este tipo "desfilaron" por el recinto, seguidas cada una por el piloto que las conducía, como si se tratara de su mascota.

Otras compañías, como la de Mikhailo Visarsky, un ingeniero de la firma Uadamage, han preferido desarrollar ecosistemas que integran drones, sensores, cámaras e inteligencia artificial, que contrastan con los tradicionales detectores de minas de brazo.

Soldados de la Brigada de Misiles Antiaéreos de Jersón sostienen drones
Soldados de la Brigada de Misiles Antiaéreos de Jersón sostienen dronesNina LiashonokGetty

"Hasta que comenzó la invasión de Ucrania (en 2022), los expertos en detectar minas usaban la misma tecnología de hace 70 años. Ellos pueden reconocer 10 metros cuadrados en un día. Nuestro dron permite reconocer una hectárea en una hora. Es 100 veces más rápido. Occidente sigue mejorando caballos. Nosotros estamos diseñando coches", proclama el joven, que como la mayoría de los presentes ronda la treintena y procede del sector de las IT.

La denominada Semana de la Tecnología del Uttc que se llevó a cabo esta semana en la región de Leópolis -que congregó a casi medio centenar de compañías especializadas en el desminado y otras tecnologías relacionadas con la guerra- fue un enésimo escaparate a la espectacular evolución de la industria militar ucraniana que ha generado el conflicto, y que coloca a esta nación entre los líderes en el desarrollo de drones de todo tipo -aéreos, terrestres y marítimos-, subvirtiendo así la dinámica de un estado que tras 2022 sobrevivió en parte gracias a la asistencia de Europa.

La cita coincidió con la presencia de casi 60 empresas ucranianas en Eurosatory-2026, en París, una de las principales ferias de la tecnología militar de todo el orbe, donde presentaron las últimas innovaciones del país en este sector: desde misiles balísticos a un nuevo dron submarino kamikaze -que puede llevar 1.000 kilos de explosivos- o las decenas de diseños de aparatos aéreos no tripulados (UAV) y "robots" terrestres (UGV) que están produciendo las compañías locales.

Kiev ha decidido promocionarse como uno de los referentes del nuevo sistema de Defensa de la Unión Europea, al socaire de la experiencia que han atesorado en esta conflagración, alejándose del simple papel de receptor de ayuda que había mantenido desde que comenzó la ofensiva general rusa en el 2022.

El conflicto ha revertido de forma espectacular esta tendencia hasta el punto de que Kiev anunció el pasado mes de mayo que ya no pensaba enviar a más militares para que se entrenen en el extranjero. Desde hace muchos meses, los uniformados ucranianos se quejaban de que las enseñanzas que recibían en Europa estaban totalmente desfasadas para la guerra tecnológica y de drones que se libra en su territorio.

A finales de abril, el presidente Zelenski anunció que Ucrania volvía a exportar material militar después de constatar "un excedente de capacidad de producción de ciertos tipos de armas que alcanza el 50%".

Ucrania todavía sigue siendo la nación que más armamento importa en el orbe, pero la industria local ya cubre cerca de un 50% -era el 10% en el 2022- de sus requerimientos, según explicó Zelenski.

Para Ihor Bezkaravainyi, viceministro de Economía, a cargo del desminado del país, presente en el evento de Leópolis, "Europa tiene que empezar a vernos como socios. La tecnología que está desarrollando Ucrania es efectiva y barata. Supone un cambio radical de las reglas del juego. Mientras, Europa sigue gastando millones en un sistema defensivo que puede ser superado por drones que cuestan cientos de euros".

En febrero, Zelenski indicó que su país tiene planeado abrir durante el presente año una decena de centros de exportación de armamento en diversas ciudades europeas.

"Tenemos en Ucrania unas 450 empresas que fabrican drones. Entre 40 y 50 son líderes de ese mercado. Todo el mundo quiere invertir. 2026 será el año de las inversiones en nuestra tecnología", había declarado el jefe de estado en esas mismas fechas.

"El desarrollo de la industria militar es la salida lógica para la economía de Ucrania de cara al futuro. Es lo que pasó con Japón tras la Segunda Guerra Mundial. El milagro económico (así se apodó aquel fenómeno que permitió al país asiático recuperarse de la devastación que sufrió en la contienda) se basó en ayudar al ejército de EEUU (durante la guerra de Corea) fabricando vehículos buenos y baratos. Si, ahora producimos drones para la guerra, pero en el futuro los podremos usar para entregrar pizzas", agregó Bezkaravainyi.

Ihor Fedirko, director del Consejo Ucraniano de la Industria de Defensa, la asociación de este ramo, estimó que sólo este año el país podría exportar armas por valor de 2.000 millones de dólares. Es decir, 10 veces más que en 2021, justo antes de la ofensiva de Moscú.

Según el Ministerio de Defensa local, de los 175 nuevos modelos de armas y equipamiento militar aprobados en el mes de mayo, un 93% ya son producidos totalmente por las empresas locales.

"Esto confirma el rápido desarrollo y la creciente autonomía de la industria de Defensa de Ucrania", incidió el citado departamento en un comunicado.

Kiev ha firmado en los últimos meses contratos multimillonarios con empresas del sector militar como la alemana Quantum Systems, la estadounidense Auterion o el gigante Airbus Defensa y Espacio.

El misil Furia fue utilizado para reconocimiento de fuego de artillería.
El misil Furia fue utilizado para reconocimiento de fuego de artillería.Dmytro SmolienkoGetty

El pasado día 12, esta última compañía anunció un acuerdo "estratégico" con la ucraniana productora de drones, Skyfall, para establecer el famoso "escudo aéreo de múltiples niveles" que pretende implementar la UE para afrontar esta nueva era tecnológica.

Tan sólo dos días antes la corporación europea MBDA -que fabrica el misil de crucero Taurus- rubricó una alianza similar con la ucraniana Armor, para la fabricación de drones de largo alcance y sistema de interceptación de estos aparatos no tripulados.

La guerra de Irán también ha permitido que los países del Golfo solicitaran la asistencia de los expertos ucranianos en la defensa contra las acciones de los UAVs iraníes.

Según Yevgeny Semenov, la propia dinámica bélica les ha enseñado que "en esta era, la tecnología cambia cada tres meses. Lo que servía ayer, hoy es historia". Por eso, cuando expertos ucranianos como él, escuchan las cifras de drones que manejan los ejércitos europeos más capaces -que no pasan de miles-, rompen a carcajadas.

"Ucrania producirá este año cinco millones de drones. Es decir, más de 13.000 por día. Con 'miles' de drones, Alemania o Francia podrían pelear un par de días contra Rusia y después tendrían que rendirse", opina.

Es la misma carcajada que genera ver el último "invento" de la firma francesa Renault, que también ha sido presentado en el evento de París: un flamante coche todoterreno, que transporta un dron en el techo. "Claro, se supone que los rusos no tienen drones que puedan destruir ese coche. Por eso casi todos esos (tanques) Leopard y Bradleys que nos dieron hoy son chatarra", concluye.

 

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