EEUU
Las algas desafían la millonaria restauración de Trump y tiñen de verde el emblemático estanque del Lincoln Memorial
La administración de Donald Trump impulsó una ambiciosa renovación en el estanque reflectante del Lincoln Memorial, una de las postales icónicas de Washington D.C..
El objetivo central era transformar el fondo en un tono “azul bandera estadounidense”, una apuesta estética y simbólica por el 250.º aniversario de Estados Unidos.
Este esfuerzo involucró contratos por al menos USD 14,8 millones, cifra informada por AP News. El plan incluyó el recubrimiento del piso de hormigón con un material impermeabilizante azul oscuro y la implementación de nueva tecnología para combatir las filtraciones y la proliferación de algas.
La intervención fue anunciada como una solución definitiva a dos problemas históricos de la estructura: la pérdida de agua y la presencia recurrente de algas.
Según The New York Times, la administración adjudicó contratos sin licitación pública a dos empresas: Atlantic Industrial Coatings, encargada de sellar las juntas con fugas y aplicar el recubrimiento, y Greenwater Services, responsable de instalar un sistema avanzado de purificación del agua. La urgencia oficial para evitar el proceso competitivo se justificó por la cercanía del aniversario nacional.
La obra concluyó a principios de junio, con el llenado del estanque poco después. Durante la semana posterior, el agua lucía limpia y el fondo azul oscuro resaltaba, cumpliendo con la visión promovida por Trump.
El propio mandatario había calificado el lugar como “asqueroso” y “sucio” antes de la intervención, asegurando que tras las reformas quedaría “precioso”, según recogió The New York Times.
Las algas resurgen y desafían la nueva tecnología
El entusiasmo inicial empezó a desvanecerse en pocos días. A medida que se sucedieron jornadas de calor y humedad, aparecieron manchas verdes en la superficie del estanque.
El fenómeno fue visible el domingo y el lunes posteriores a la reapertura. Trabajadores del Servicio de Parques Nacionales y empleados de empresas contratistas comenzaron a retirar manualmente las floraciones de algas, mientras turistas y residentes observaban el proceso de restauración.
La persistencia del problema tiene raíces profundas. Desde su inauguración, hace más de un siglo, la estructura enfrenta episodios recurrentes de algas, una situación que ni la última intervención logró erradicar.
El estanque, de dimensiones superiores a diez piscinas olímpicas, se alimenta con agua proveniente del Tidal Basin, una fuente natural cuyo tratamiento resulta complejo tanto en términos biológicos como químicos.
Así lo explicó Cochise Wanzer II, presidente de Pool Service Company en Arlington, en declaraciones recogidas por AP News: “Básicamente estás tomando agua natural de río, sin tratar, la bombeas y esperas que haga algo distinto de lo que haría al aire libre”.
El color oscuro elegido para el fondo del estanque tampoco ayudó a contener la proliferación de algas. Wanzer advirtió que “ahora que el fondo está bien oscuro, eleva la temperatura y las algas crecen mejor”. Este factor, sumado a las condiciones climáticas, precipitó el regreso del tono verdoso apenas días después de la millonaria restauración.
Métodos de limpieza: innovación, productos y desafíos técnicos
Frente a la magnitud del desafío, el gobierno optó por una combinación de tecnologías y procedimientos tradicionales. De acuerdo con AP News, el equipo de mantenimiento aplicó tratamientos con peróxido de hidrógeno, un producto considerado más suave que el cloro y habitual en spas y piscinas naturales.
El Servicio de Parques Nacionales aseguró que este método no produce efectos secundarios dañinos para la vida marina ni el entorno, una preocupación recurrente en proyectos de esta escala.
Otra novedad fue la utilización de generadores de nanoburbujas de ozono para la purificación del agua. Una vocera del Departamento del Interior, Katie Martin, señaló a The New York Times que la instalación de esta tecnología permitió eliminar las algas que se encontraban presentes, aspirándose en ese mismo momento.
En la fase inicial tras la obra, la funcionaria había atribuido la presencia de algas a residuos provenientes de las tuberías de suministro, las cuales permanecieron inactivas durante la remodelación.
Las tareas de limpieza incluyeron el uso de aspiradoras tipo piscina para retirar material orgánico acumulado en el fondo.
A medida que los trabajadores aspiraban las algas, quedaban a la vista franjas limpias del recubrimiento azul junto a extensas áreas verdes.
Contratación, empresas y voces del entorno
El proceso de adjudicación de los contratos generó debate. The New York Times reportó que la administración Trump asignó los trabajos sin licitación pública, bajo el argumento de urgencia nacional por la proximidad del aniversario.
Atlantic Industrial Coatings, con sede en Virginia, selló las juntas y aplicó el revestimiento azul oscuro, mientras que Greenwater Services, de Ohio, instaló el sistema mejorado de purificación. Además, participaron empleados de Pearl Purity Water Solutions, empresa de Maryland con antecedentes en el tratamiento del agua del estanque desde 2021.
Durante las tareas de limpieza, la escena combinó la actividad técnica con la presencia de turistas y residentes. Según AP News, un contratista se descalzó y arremangó los pantalones para colocar un tubo de nanoburbujas de ozono, mientras visitantes recorrían el lugar.
Entre ellos, Rick y Ariana Pettit, una pareja de Las Vegas en viaje por el país, se fotografió junto al estanque, reconstruyó AP. “Mira, ya se ve más azul”, comentó Ariana a su esposo, ambos vestidos con atuendos alusivos a la bandera estadounidense.
Las reacciones de los visitantes fueron dispares. Bonnie Garvin, profesora de Georgia, restó gravedad al color del agua, al afirmar para The New York Times: “No vamos a nadar ahí, así que en realidad no es un problema”. En contraste, Jessica Lea, terapeuta de Oregón, expresó su decepción en su primera visita: “Está bastante turbio. Podría estar más limpio. Y no veo ningún reflejo”.
El desafío de mantener libre de algas un símbolo nacional
La magnitud y las características del estanque hacen que su mantenimiento represente un reto constante para las autoridades y empresas involucradas.
Wanzer, el experto consultado por AP News, propuso una solución más drástica: “Tal vez quieran vaciarlo, lavarlo todo con manguera y empezar desde el principio con agua fresca, tratándola a medida que entra”.
A pesar de la inversión y la innovación tecnológica, la persistencia de las algas evidencia las limitaciones de las soluciones aplicadas y la dificultad de mantener en óptimas condiciones un lugar emblemático para la capital estadounidense y sus visitantes.
Pese al recubrimiento azul y los nuevos sistemas de limpieza, la aparición de manchas verdes tras la renovación expone la dificultad de conservar intacto uno de los monumentos más representativos de Washington D.C. frente a millones de visitantes
