Connect with us

EEUU

Cuando gobernar es cuestión de edad, el dilema generacional que redefine a Estados Unidos

Published

on

El envejecimiento de la población transforma la pirámide demográfica de Estados Unidos y eleva la proporción de mayores de 65 años (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estados Unidos atraviesa un cambio silencioso pero profundo: la gerontocracia, o el predominio de las personas mayores en los centros de poder y decisión. La revista estadounidense The New Yorker analizó esta problemática en profundidad.

Según el profesor Samuel Moyn, autor de “Gerontocracy in America”, los estadounidenses de más edad se han convertido en el grupo con mayor capacidad de influencia política y económica, modificando la vida pública de manera determinante. Aunque la conversación social tiende a tratar a los mayores con deferencia, la realidad es que su peso en la toma de decisiones es cada vez más visible y cuestionado.

The New Yorker destaca que, en forma histórica, los estadounidenses mayores eran vistos como un sector vulnerable; hoy en día, viven más años, gozan de mejor salud y han acumulado más patrimonio que generaciones anteriores.

Moyn sostiene que la suerte del país está siendo definida principalmente por quienes se encuentran en la última etapa de sus vidas, desplazando a los sectores más jóvenes y a quienes están en su plenitud productiva. Esta transformación ha ocurrido de modo casi inadvertido, alterando la dinámica de la democracia estadounidense.

Cambios demográficos: envejecimiento de la población y transformación de la pirámide de edad

El envejecimiento de la sociedad estadounidense es innegable. En 1980, la edad mediana era de treinta años; hoy se aproxima a los cuarenta.

La antigua pirámide demográfica, con muchos jóvenes en la base y pocos mayores en la cima, ha dado paso a una estructura rectangular y, en el futuro, podría parecerse a un trapecio invertido, con más personas superando los setenta y ochenta años y una natalidad en descenso.

En la actualidad, casi sesenta millones de estadounidenses tienen más de sesenta y cinco años, y se prevé que en 2060 uno de cada cuatro ciudadanos pertenezca a ese grupo etario.

Influencia política y económica de los mayores en la sociedad estadounidense

La influencia de los mayores se evidencia en el sistema político. The New Yorker subraya que la edad mediana del votante es de cincuenta y dos años, mientras que en las primarias asciende a sesenta y cinco; los donantes más activos pueden llegar a los setenta. Esto condiciona la agenda política, ya que los políticos suelen responder a los intereses de quienes financian campañas y votan.

En el Congreso, la edad media supera los sesenta años y solo uno de los 435 representantes nació en la década de los noventa. Además, los demócratas tienden a ser más mayores que los republicanos, y muchos congresistas mayores de setenta y cinco planean postularse nuevamente.

En el ámbito económico, los mayores disfrutan de ventajas legales que facilitan la adquisición de propiedades e inversiones, y su buena salud les permite seguir trabajando y ocupar posiciones que podrían estar en manos más jóvenes. El grupo de setenta a setenta y cuatro años es el más propenso a ser propietario de vivienda, con tasas superiores al 80 %. Esta acumulación de recursos ha ampliado la brecha entre generaciones, mientras el patrimonio de los hogares encabezados por mayores crece y el de los jóvenes disminuye.

Consecuencias para los jóvenes: desafección y brecha generacional

El predominio de los mayores ha generado escepticismo y desafección entre los jóvenes, que perciben que las políticas públicas priorizan la seguridad y el bienestar de los mayores sobre la inversión en nuevas generaciones. The New Yorker recoge que muchos jóvenes se alejan de la vida política y social, convencidos de que sus prioridades—como el cambio climático o el acceso a la vivienda—son ignoradas.

Las encuestas revelan que el cambio climático es el principal problema internacional para quienes tienen entre dieciocho y veintinueve años, mientras que para los mayores la mayor preocupación es el terrorismo.

Historia y evolución del culto a la juventud frente al poder de los mayores en Estados Unidos

Esta situación resulta paradójica en un país que, durante los siglos XIX y XX, idolatró la juventud y la innovación. El ideal estadounidense celebraba la energía y la creatividad de los jóvenes, mientras miraba con recelo el conservadurismo de la vejez. Movimientos como el feminismo y figuras como el escritor y filósofo Ralph Waldo Emerson promovieron la ruptura con la autoridad tradicional. A principios del siglo XX, el respeto a los mayores prácticamente desapareció y la juventud pasó a asociarse con el progreso.

Extensión de la longevidad, salud y permanencia de los mayores en puestos de poder

El avance médico y los cambios sociales en el siglo XX prolongaron la vida y la productividad de las personas mayores.

La normalización de hábitos saludables, tratamientos médicos y la eliminación de la jubilación obligatoria en la mayoría de las profesiones consolidaron la permanencia de los mayores en posiciones de influencia.

En la Corte Suprema, la duración media del cargo pasó de quince a veintiséis años desde 1970, y en universidades como Harvard hay más profesores mayores de sesenta años que menores de cincuenta.

Propuestas y debates sobre reformas políticas y sociales relacionadas con la edad

Moyn propone reformas para redistribuir el poder y equilibrar la representación generacional. Entre sus sugerencias están restablecer límites de edad para cargos públicos, fomentar la jubilación voluntaria y adoptar medidas que amplifiquen la voz política de los jóvenes, como el voto obligatorio, la reducción de la edad mínima para votar e incluso el voto por representación de menores de edad.

Moyn también destaca la necesidad de ampliar los beneficios sociales para que los mayores puedan retirarse con seguridad y así dar paso a nuevas generaciones.

Críticas y matices a la tesis de la gerontocracia: riqueza, poder y envejecimiento

Sin embargo, The New Yorker también recoge críticas y matices a la tesis de la gerontocracia como el principal problema del país. Nathan J. Robinson, editor de la revista Current Affairs, sostiene que la verdadera división es económica: el 70 % de la riqueza de los mayores de sesenta y cinco años está concentrada en el 10 % más rico de ese grupo.

Robinson advierte que hay mayores progresistas, como Bernie Sanders, que han impulsado cambios sociales, y sostiene que el debate debe centrarse en la redistribución de la riqueza y el poder, no en la edad.

Tecnología, ciencia y el rol intergeneracional en la innovación

La innovación científica y tecnológica añade otro matiz, destaca la revista semanal. Un estudio sobre la producción científica muestra que, aunque los investigadores mayores generan menos descubrimientos disruptivos, destacan en la combinación de ideas previas, lo que fomenta la continuidad y las colaboraciones intergeneracionales.

El desarrollo de la inteligencia artificial y la tecnología, impulsado en gran parte por profesionales jóvenes, convive con la experiencia acumulada de los mayores, sugiriendo que el equilibrio intergeneracional puede potenciar la creatividad colectiva.

Tensiones y dinámicas cotidianas entre jóvenes y mayores en la vida local y nacional

Las tensiones generacionales descritas por The New Yorker se reflejan en la vida local y nacional, desde la aprobación de presupuestos escolares hasta la resistencia a nuevos desarrollos inmobiliarios.

En muchas comunidades, los votantes mayores frenan proyectos que beneficiarían a los jóvenes, defendiendo la estabilidad y sus propios intereses. Este clima de apego al pasado y resistencia al cambio refuerza la percepción de una sociedad estancada bajo el peso de la gerontocracia, en la que el avance depende de la capacidad de ambas generaciones para dialogar y construir un futuro compartido.

 Con una edad mediana del votante de 52 años y un Congreso donde apenas un legislador nació en los noventa, el debate sobre quién decide el futuro del país adquiere una urgencia que la clase política prefiere ignorar     

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *