México ha abierto su Copa Mundial 2026 con contundencia: 2-0 a Sudáfrica, tres puntos casi en el bolsillo y la sensación de que el Tri ha encontrado por fin el equilibrio que llevaba años buscando. En el centro de ese proyecto, con el dorsal 9 a la espalda y 1,89 metros de envergadura, está Raúl Jiménez, el delantero convertido en referente moral y futbolístico de una selección que aspira a algo más que a un papel digno en su torneo de casa.
Todo ocurrió el 29 de noviembre de 2020, durante un encuentro de la Premier League entre el Arsenal y el Wolverhampton. En una acción a balón parado dentro del área, el atacante mexicano y el defensa brasileño David Luiz fueron al choque en una disputa aérea que terminó de la peor manera.
Jiménez se lanzó al primer palo para atacar el balón, pero el impacto entre ambos jugadores fue inmediato y muy fuerte. El partido quedó en un segundo plano mientras los servicios médicos entraban rápidamente al campo para atender a los futbolistas, especialmente al delantero mexicano, que permaneció varios minutos tendido sobre el césped antes de ser evacuado en camilla y trasladado al hospital.
El diagnóstico fue grave: fractura de cráneo. Una lesión que no solo puso en riesgo su carrera deportiva, sino también su vida. Años después, el propio jugador ha recordado aquel momento en el documental de la BBC "Código rojo", reconociendo que no guarda recuerdos claros de la acción: "No recuerdo ir hacia ese córner", explicó.
El proceso de recuperación fue largo y exigente, tanto física como mentalmente. "Quería volver al mismo nivel, pero también demostrar que era más fuerte", llegó a afirmar el atacante mexicano, que también destacó el apoyo recibido durante su recuperación por parte de compañeros, club y aficionados.
Tras ocho meses de rehabilitación, Jiménez volvió a pisar un terreno de juego en un amistoso con el Wolverhampton ante el Crewe Alexandra, un regreso simbólico que marcó el inicio de una nueva etapa.
Se trata de una banda elástica de alta transpiración con almohadillas estratégicamente colocadas y materiales compuestos capaces de distribuir la fuerza de los impactos. El objetivo es doble: amortiguar los golpes y proteger la zona intervenida quirúrgicamente sin afectar su rendimiento sobre el césped.
La tecnología detrás de este dispositivo permite absorber parte de la energía generada en choques o remates de cabeza, además de aportar estabilidad a la cicatriz mediante un efecto compresor adaptado al jugador. Su diseño personalizado ha sido ajustado para ofrecer la presión exacta, garantizando comodidad y seguridad durante la competición. El mejor aval de su eficacia es el propio Jiménez, que ha logrado regresar a la élite del fútbol, disputar balones aéreos con normalidad y recuperar la confianza necesaria para seguir compitiendo al máximo nivel tanto con su club como con la selección mexicana.
Aunque el mexicano es uno de sus usuarios más reconocidos, futbolistas como Petr Cech o Christian Chivu también recurrieron a protecciones craneales tras sufrir graves lesiones en la cabeza, convirtiéndolas en un elemento clave para su regreso a la competición.
Diestro, potente y con un físico que se impone, Jiménez ha labrado su carrera en la Premier League hasta consolidarse en el Fulham, donde sigue siendo titular indiscutible. El delantero mexicano ya conoce la Copa Mundial: disputó la edición de 2022 con tres apariciones y 56 minutos en las piernas, una experiencia agridulce que ahora le sirve de combustible para reescribir su propio relato.
Como consecuencia directa de aquella lesión, el delantero mexicano incorporó un casco protector en su equipamiento, una medida preventiva diseñada para reducir riesgos en los impactos craneales. Este soporte, fabricado con material flexible y acolchado, le permite jugar con mayor seguridad sin afectar su rendimiento.
