Mauricio Pochettino cuenta las horas para el debut de Estados Unidos en el Mundial 2026. El seleccionador argentino llega a la cita contra Paraguay con el equipo metido de lleno en esa mezcla de ilusión, tensión y ruido que acompaña a un anfitrión antes de abrir fuego. En Inglewood, a 24 horas del estreno, dejó claro el mensaje: "Estamos muy motivados y muy ilusionados de que llegue el momento. Estamos preparados".
El técnico quiere que todo lo que rodea al partido sume y no pese. Para Pochettino, "lo importante es transformar toda esta expectativa en energía". Estados Unidos debutará este viernes en el Grupo D, donde también aparecen Australia y Turquía, en un Estadio de Los Ángeles con capacidad para 70.000 espectadores y con el balón previsto para rodar a las 18:00 hora local, 01:00 GMT del sábado.
Pochettino también tiró de grada. Sabe que el contexto empuja y que el equipo ya ha sentido ese respaldo en los últimos amistosos. "Nuestros hinchas van a estar con nosotros. Ya lo vivimos en los últimos partidos ante Senegal y Alemania, donde la hinchada estuvo increíble y así será en Los Ángeles", afirmó el exentrenador del Espanyol, Southampton, Tottenham, París Saint Germain y Chelsea.
Dos argentinos, dos caminos
El estreno cruzará a dos técnicos argentinos con miradas muy distintas del juego. Pochettino creció bajo la doctrina exigente de Marcelo Bielsa en Newell’s Old Boys. Gustavo Alfaro, al frente de Paraguay, representa otra escuela: pragmatismo, solidez defensiva, líneas bien ordenadas, contragolpe y balón parado como armas reconocibles para una Albirroja que no regalará metros.
Más allá de la carga competitiva y del peso de jugar en casa, Pochettino quiso rebajar la tensión con una idea sencilla: jugar sueltos. Estados Unidos se estrenará como anfitrión ante Paraguay en Inglewood y su seleccionador lo resumió así: "Al fin y al cabo es un juego, ¿no? Tenemos que disfrutar el partido. Tenemos que dar lo mejor y la mejor forma de hacerlo es sentirse libre".
