Economía
Cómo big tech está devorando los mercados de deuda del mundo
Por: Luis A. Peña
Las cinco empresas que dominan la infraestructura global de computación en la nube, Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Oracle, conocidas como hyperscalers, están transformando los mercados globales de deuda. Durante años crecieron con poca deuda y abundante flujo de caja. Hoy transitan hacia un modelo intensivo en inversión física con financiamiento, para sostener la expansión de la inteligencia artificial (IA).
Entre 2020 y 2024 estas empresas emitieron en promedio US$28,000 millones anuales en bonos corporativos. En 2025 la cifra saltó a US$121,000 millones y, en lo que va de 2026, ya supera los US$100,000 millones. Wall Street estima que la deuda de estas empresas vinculada a la IA, podría alcanzar US$300,000 millones este año.
Alphabet cuadruplicó su deuda de largo plazo, de US$11,000 millones a US$46,500 MM al final de 2025, pese a mantener una reserva de US$125,000 millones en efectivo. En los últimos meses ya ha emitido cerca de US$60,000 millones en bonos, además es notable que se ha endeudado en varias monedas, una señal de que incluso empresas rentables enfrentan límites en los países para financiar con recursos propios el acelerado gasto en IA.
La principal preocupación es el impacto sobre el costo del financiamiento global. Los hyperscalers poseen las mejores calificaciones crediticias del mercado y están captando volúmenes récord de capital y deuda. Su presencia compite directamente con gobiernos y otras empresas por los mismos inversionistas. La deuda asociada a la IA ya representa cerca del 15% del mercado de bonos corporativos ‘investment-grade’ mundial y ha desplazado a los grandes bancos como principales emisores.
Esto ocurre en el peor momento posible. Estados Unidos enfrenta déficits fiscales históricos y necesita colocar volúmenes récord de deuda del Tesoro. La Reserva Federal de Dallas estimó en febrero que la emisión de deuda vinculada a IA podría generar nueva oferta equivalente a US$360,000 millones en bonos a 10 años solo durante 2026, compitiendo directamente con las colocaciones del Tesoro. Esto presiona al alza los rendimientos del Tesoro estadounidense. Y cuando emisiones estatales y municipales aumentan esos rendimientos, también aumenta el costo de financiamiento de hipotecas, préstamos estudiantiles y deuda corporativa.
Los hyperscalers han comenzado a emitir más deuda en el exterior para diversificar sus fuentes de financiamiento. Canadá es un ejemplo: el mercado de maple bonds alcanzó niveles récord en 2026, con emisiones de deuda corporativa por CA$19,800 millones de dólares canadienses hasta mayo, impulsadas por su inclusión en el índice de referencia local. Las emisiones también se extienden a libras esterlinas, yenes y francos suizos y por supuesto a euros si igual que en EE.UU. esta deuda compite con la de Reino Unido, Japón y todos los países europeos.
La naturaleza de los activos financiados por esta deuda añade otra fuente de riesgo. A diferencia de gran parte de la deuda bancaria, que suele respaldar activos financieros líquidos, estos recursos financian infraestructura física que pierde valor rápidamente y cuya rentabilidad futura depende de una demanda por servicios de IA que aún no se ha materializado plenamente y que estas inversiones se traduzcan en flujos de efectivo suficientes para justificar su costo. Aunque los ingresos asociados a la IA crecen con rapidez, el éxito comercial de muchas de estas tecnologías sigue siendo una duda.
Nada de esto implica que una crisis de deuda tecnológica sea inminente. Los balances de las empresas siguen siendo sólidos. Sin embargo, como el sector tecnológico ‘esta’ absorbiendo una proporción mayor del capital disponible. sus decisiones de inversión comienzan a influir en las condiciones de financiamiento del resto de la economía. La expansión de la IA ya no es solo un fenómeno tecnológico; también es una disrupción en los mercados global de capital, con efectos sobre el costo del financiamiento para gobiernos, empresas y hogares.
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