Economía
Mujeres ven en los seguros la protección de su patrimonio
Desde hace cinco años, María López (nombre ficticio) inició su salón de belleza en Santo Domingo Norte. Ya contaba con una clientela de más de 100 mujeres que acudían semanalmente a su establecimiento. Sin embargo, una falla en uno de los secadores provocó un incendio que terminó con su sueño y su negocio.
Como muchos emprendedores en República Dominicana, María entendía que asegurar su negocio era un gasto innecesario. Por eso, a pesar de que en múltiples ocasiones algunos corredores le habían ofertado una póliza, nunca aceptó.
Su historia refleja una realidad que todavía afecta a muchas micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes): la falta de prevención ante riesgos que pueden comprometer años de inversión, esfuerzo y trabajo.
En el caso de los negocios liderados por mujeres, el tema adquiere una dimensión adicional, pues muchas emprendedoras construyen sus empresas con recursos propios, responsabilidades familiares y limitadas herramientas de protección patrimonial.
A marzo de 2026, según datos de la Superintendencia de Seguros (SIS), se habían cobrado RD$3,238.9 millones en primas netas en el rubro de Incendio y Aliados, una variación negativa de 20.1% con respecto a marzo de 2025, cuando se cobraron RD$4,052.5 millones, es decir, una variación de RD$813,542,919 menos.
De acuerdo con Evelyn Ureña Marranzini, corredora de seguros y fundadora de la firma de corretaje Ureña Marranzini & Asociados, contar con un seguro no es un lujo, sino una necesidad para proteger el patrimonio y tener una respuesta ante cualquier accidente o catástrofe que pueda surgir en el establecimiento.
A pesar de esto, Ureña, quien tiene más de 38 años en el sector, asegura que en República Dominicana “no hay cultura de seguros”, lo que provoca que muchos emprendedores no cuenten con respaldo al momento de enfrentarse a un robo, incendio, daños a terceros u otros siniestros.
Aunque cada vez más mujeres lideran las mipymes, la contratación de seguros aún no parece ocupar un lugar prioritario dentro de la planificación de muchos negocios. Para una parte de las emprendedoras, la póliza sigue viéndose como un gasto adicional y no como una herramienta para proteger la inversión realizada.
Según se detalla en el informe “SHEforSHIELD: Asegurar a las mujeres para proteger mejor a todos”, elaborado por la Corporación Financiera Internacional (CFI), AXA Group y Accenture, para 2030, las mujeres podrían generar hasta US$1.7 billones en primas de seguros, con la mitad de esta cifra de mercados emergentes.
El estudio, si bien el caso de negocio de los seguros para mujeres está claramente demostrado, debido a que las féminas continúan siendo más vulnerables a choques y crisis, las aseguradoras pueden hacer más para cerrar las brechas y desigualdades de género.
Sin embargo, la visión es distinta para quienes sí han asegurado sus empresas. El seguro es percibido como una forma de respaldo, tranquilidad y responsabilidad empresarial.
No se trata únicamente de cumplir con un requisito bancario o de alquiler, sino de garantizar cierta capacidad de respuesta ante eventos que podrían paralizar la operación.
Alexandra Salas, directora ejecutiva de Preventei RD, considera que “contar con un seguro que respalde tus operaciones, recursos y estructura permite no dejar los imprevistos, accidentes y/o incidentes sin respuesta ni respaldo”.
Salas, cuya empresa cuenta con seguro de responsabilidad civil, incendio, vehículo empresarial y salud, entiende que una póliza otorga la oportunidad de “saber que vas a poder continuar sus operaciones, aunque sea de manera parcial, y te proyecta como una empresa responsable, con cumplimiento legal y, sobre todo, como una empresa que valora a sus clientes, activos y colaboradores”.
Al ser cuestionada sobre si le ha tocado apoyarse en el seguro para alguna situación de su empresa, señaló que el año pasado tuvo un accidente de tránsito durante uno de sus compromisos laborales, donde perdió el vehículo de la empresa.
“El resultado fue excelente, ya que nos fueron acompañando en todo el proceso de reporte y documentación hasta la resolución, que fue la liquidación del vehículo, ya que no se pudo recuperar”, indicó.
Sentirse respaldada fue lo que motivó a Juliana Rodríguez, fundadora de Clinicap Hair Center, a contratar una póliza para su clínica capilar. “Me he quedado con una frase que dice: ‘Si no puedes pagar un seguro, no puedes tener un negocio’”, afirmó, al precisar que decidió asegurarse por la inseguridad y porque es madre soltera. “Ante cualquier eventualidad, con un seguro me siento respaldada”.
Indicó que lo hizo como una medida de seguridad, tomando en cuenta factores como la energía eléctrica, posibles fallas, filtraciones de agua o la rotura de una tubería, situaciones que podrían afectar tanto su local como otros espacios cercanos. Además, explicó que su establecimiento tiene paredes de cristal, lo que incrementa ciertos riesgos.
“No es que sea pesimista, pero todo es posible”, dijo, al precisar que esta es una forma de cuidarse, cuidar su empresa, sus clientes y su personal ante cualquier accidente interno. “Me siento respaldada y les doy seguridad a todos”.
“Desde antes de tener el negocio conocía la importancia de asegurar una empresa, así como tenemos seguros de salud y de vehículo”, afirmó Rosario Tineo, propietaria de la tienda de ropa femenina Ros Moda Ejecutiva y asesora de imagen.
Para Tineo, “aunque esperamos no tener que usarlos, es mejor precaver ante cualquier eventualidad que obviamente puede pasar”. Agregó que “los seguros de negocio te dan tranquilidad ante situaciones que podrían ocurrir, como un incendio, robo, inundaciones, vandalismo y otros siniestros, según la cobertura”.
Cultura aseguradora
De acuerdo con la fundadora Ureña Marranzini & Asociados, existen varios factores que hacen que los emprendedores no contraten una póliza. Entre ellos, citó la falta de conocimiento, la informalidad y la creencia de que se trata de un gasto para la empresa.
Este reto también alcanza a las empresarias. Muchas están enfocadas en sostener la operación diaria, cubrir nómina, pagar renta, comprar inventario o mantener el flujo de caja, por lo que la protección del negocio queda relegada frente a otras prioridades inmediatas.
Destacó que, en los últimos años, algunas plazas comerciales están exigiendo dentro de los contratos que los negocios cuenten con una póliza que cubra, por lo menos, incendios y responsabilidad civil.
También señaló que muchas empresas no cuentan con un seguro porque operan en la informalidad. Para contratar una póliza, explicó, generalmente se necesita un Registro Nacional de Contribuyentes (RNC) y, en caso de tratarse de una persona física, se requiere contar con un inventario.
Otro aspecto señalado por Ureña es la falta de una contabilidad organizada, que permita a los emprendedores incluir la póliza dentro del presupuesto de la empresa. Advirtió que un error frecuente es infraasegurarse, es decir, declarar un monto inferior al valor real del negocio para que la póliza resulte más económica.
“Entonces, si te ocurre un siniestro, el seguro va a indemnizar en base a lo que tienes declarado. Por ahí viene la idea de que el seguro es malo y que no pagan”, explicó.
Protección
Ante la realidad del mercado local, algunas aseguradoras han decidido crear productos previamente estructurados que se adaptan a las necesidades de los negocios y permiten construir una póliza según los requerimientos del tipo de operación.
“Tú compras un producto que se llama, por ejemplo, Mi Empresa, y en ese producto declaras lo que tienes: si tienes un local alquilado, inventario, maquinaria, computadoras, planta eléctrica. Todo eso lo tienes que declarar y, en base a lo que declares, es que se calculará el costo del seguro”, explicó Ureña.
Sobre los costos, recordó que la póliza se cotiza según el monto asegurado. “Todo el mundo dice que los seguros son muy caros, pero va a depender de lo que tengas”, puntualizó.
Para adaptarse a las posibilidades de las mipymes, algunas aseguradoras cuentan con facilidades de pago. En algunos casos, la asegurada puede llegar a un acuerdo que incluya un pago inicial y tres cuotas distribuidas durante el año.
“Lo importante es crear conciencia de que, si tú has llegado con esfuerzo y sacrificio a obtener ese negocio, tienes que protegerlo”, dijo Ureña. “Ese es tu patrimonio, y ese es el trabajo del día a día: concientizar a las personas que tienen un negocio”.
Recordó que un negocio forma parte del patrimonio de una persona y que, si algo le ocurre al establecimiento, a los equipos o al inventario, el emprendedor podría verse obligado a empezar desde cero.
“Tú tienes una inversión, tienes un inventario y tienes la responsabilidad con unos empleados”, afirmó. En el caso de una mipyme que quiera asegurarse, recomendó incluir el seguro dentro de sus gastos fijos.
“Vas a llevar una contabilidad organizada, vas a colocar tus gastos fijos e incluir la partida de seguros. Así como tienes que pagar la luz, el teléfono o el internet, también debes incluir eso”, recomendó.
Los seguros patrimoniales protegen el patrimonio económico y los bienes físicos de una empresa frente a pérdidas ocasionadas por incendios, robos, explosiones, fenómenos naturales, daños a terceros y otros riesgos que puedan afectar la continuidad del negocio.
En el caso de las mipymes, pueden cubrir locales comerciales, mobiliario, equipos, maquinarias, mercancías, inventarios, instalaciones, ingresos del negocio y responsabilidad frente a terceros.
El seguro patrimonial protege la inversión
Los seguros patrimoniales se han convertido en una herramienta clave para proteger la inversión de las micro, pequeñas y medianas empresas ante eventos que puedan comprometer su estabilidad financiera y operativa.
De acuerdo con Evelyn Ureña Marranzini, corredora de seguros con más de 38 años de experiencia, este tipo de pólizas está diseñado para resguardar el patrimonio económico y los bienes físicos de una empresa frente a pérdidas ocasionadas por incendios, robos, explosiones, fenómenos naturales, daños a terceros y otros riesgos que puedan afectar la continuidad del negocio.
Ureña Marranzini explicó que, en el caso de las mipymes, los seguros patrimoniales permiten salvaguardar la inversión realizada en locales comerciales, mobiliario, equipos, maquinarias, mercancías, inventarios, instalaciones e ingresos del negocio. Además, ofrecen cobertura ante posibles responsabilidades frente a terceros.
“Los seguros patrimoniales representan una herramienta fundamental de protección financiera para las mipymes, porque ayudan a proteger el capital invertido y a garantizar la continuidad operativa ante eventos inesperados”, sostuvo.
La especialista indicó que las aseguradoras han desarrollado productos específicos para pequeñas y medianas empresas, conocidos como seguros multirriesgo pyme o productos “enlatados”. Estos seguros cuentan con coberturas estándar y límites predefinidos, lo que facilita una contratación más rápida, práctica y económica para los negocios.
Según explicó, estos productos buscan proteger el capital invertido, evitar pérdidas severas y brindar estabilidad financiera ante situaciones imprevistas. Dentro de estas coberturas también suele incluirse la responsabilidad civil, que protege frente a daños ocasionados a terceros.
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