Ciencia y Tecnología
Pensábamos que la generación Z iba a ser el trampolín para la IA: se han convertido en su mayor enemigo
La generación que ha nacido y crecido con internet en el bolsillo está dando muestras de estar hasta la coronilla de la IA. El entusiasmo inicial que despertó la llegada masiva de herramientas de IA entre los jóvenes de la generación Z ha ido dejando paso a algo mucho menos glamuroso: desconfianza, rabia y, en el entorno laboral, una resistencia activa a usar IA que está cogiendo desprevenidas a muchas empresas.
Una encuesta a 1.572 jóvenes de esa generación llevada a cabo por Gallup, la Walton Family Foundation y GSV Ventures registra un cambio de actitud entre los miembros de la generación Z que contradice la imagen de una generación nativa digital entusiasta de la tecnología.
El gran desencanto en números. Según el estudio de Gallup, la proporción de jóvenes de la Generación Z que se declaran entusiasmados con la IA se desplomó del 36% en 2025 al 22% en 2026, un descenso de 14 puntos porcentuales. Los que se describen como optimistas pasaron del 27% al 18%, mientras que quienes expresan enfado o rabia hacia la IA crecieron del 22% al 31%. La ansiedad, que ya marcaba unos porcentajes elevados en los datos de 2025, se ha mantenido estable, pasando del 41% al 42%.
El malestar de los jóvenes tiene un detonante muy concreto: el miedo a la falta de oportunidades en el empleo. Según los datos publicados por The New York Times, el 48% de los jóvenes de la generación Z considera que los riesgos de la IA en el mercado laboral superan a sus beneficios. Solo el 15% percibe a esta tecnología como un beneficio. Además, el 80% de los jóvenes encuestados cree que depender de la IA para completar tareas más rápido supone un obstáculo para el aprendizaje a largo plazo, lo que revela una desconfianza que va más allá del empleo y afecta a cómo los jóvenes perciben su propio desarrollo.
Usan la IA, pero a regañadientes. Pese al gran desencanto expresado por los genzers, el 51% sigue utilizando la IA semanalmente, aunque ese porcentaje solo ha crecido cuatro puntos con respecto a 2025, siendo un síntoma evidente de una ralentización en la adopción de la IA. Zach Hrynowski, investigador senior de educación en Gallup, atribuye esta continuidad no al entusiasmo sino a una aceptación pragmática: los jóvenes usan la IA porque entienden que no pueden ignorarla, no porque les guste.
El investigador señala además que los miembros más mayores de esa generación son quienes expresan mayor rabia, precisamente por ser los que están incorporándose a un mercado laboral en el que la IA amenaza los puestos que ellos deben ocupar.
Sabotaje silencioso en las oficinas. El malestar de la generación Z con la IA no se queda solo en las estadísticas. Un informe elaborado por la empresa de IA empresarial Writer y la consultora Workplace Intelligence, basado en entrevistas a 2.400 trabajadores en EEUU, el Reino Unido y Europa reveló que el 29% de los empleados admite haber saboteado activamente la estrategia de implantación de la IA de su empresa. Entre los trabajadores de la Generación Z, ese porcentaje asciende al 44%.
Las formas de sabotaje van desde introducir información confidencial en herramientas de IA públicas, usar aplicaciones no autorizadas, negarse a usar las herramientas de IA impuestas o manipular evaluaciones de desempeño para que la IA parezca menos efectiva. El 30% de quienes admiten estas conductas dice actuar así por miedo a perder su empleo.
Adaptarse o quedarse atrás. La investigación en Harvard Business Review también apunta a por qué la resistencia a sucumbir ante la IA se ha incrementado entre esta generación: cuando la IA frustra necesidades psicológicas básicas como la sensación de ser competente, autónomo o tener conexiones significativas en el trabajo, los empleados no solo la rechazan, sino que la perciben como una amenaza existencial.
Las empresas, por su parte, no parecen dispuestas a esperar: el 60% de los directivos encuestados por Writer reconoce que está valorando prescindir de empleados que se nieguen a adoptar la IA, y el 69% tiene planes de realizar despidos relacionados con esta tecnología en los próximos meses.
Imagen | Pexels (cottonbro studio)
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La noticia
Pensábamos que la generación Z iba a ser el trampolín para la IA: se han convertido en su mayor enemigo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Rubén Andrés
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La generación que ha nacido y crecido con internet en el bolsillo está dando muestras de estar hasta la coronilla de la IA. El entusiasmo inicial que despertó la llegada masiva de herramientas de IA entre los jóvenes de la generación Z ha ido dejando paso a algo mucho menos glamuroso: desconfianza, rabia y, en el entorno laboral, una resistencia activa a usar IA que está cogiendo desprevenidas a muchas empresas.
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Usan la IA, pero a regañadientes. Pese al gran desencanto expresado por los genzers, el 51% sigue utilizando la IA semanalmente, aunque ese porcentaje solo ha crecido cuatro puntos con respecto a 2025, siendo un síntoma evidente de una ralentización en la adopción de la IA. Zach Hrynowski, investigador senior de educación en Gallup, atribuye esta continuidad no al entusiasmo sino a una aceptación pragmática: los jóvenes usan la IA porque entienden que no pueden ignorarla, no porque les guste.
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Adaptarse o quedarse atrás. La investigación en Harvard Business Review también apunta a por qué la resistencia a sucumbir ante la IA se ha incrementado entre esta generación: cuando la IA frustra necesidades psicológicas básicas como la sensación de ser competente, autónomo o tener conexiones significativas en el trabajo, los empleados no solo la rechazan, sino que la perciben como una amenaza existencial.
Las empresas, por su parte, no parecen dispuestas a esperar: el 60% de los directivos encuestados por Writer reconoce que está valorando prescindir de empleados que se nieguen a adoptar la IA, y el 69% tiene planes de realizar despidos relacionados con esta tecnología en los próximos meses.
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Imagen | Pexels (cottonbro studio)
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Xataka
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Rubén Andrés
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